Fin 2017

15 de diciembre del 2017

Hay que agradecer por un 2017 lleno de música.

Fin 2017

Se acaba el 2017 con un balance muy positivo para la música colombiana. No es un secreto para nadie que nuestro país es un referente para la música latina y que, gracias al nuevo modelo de consumo, la música hecha en el país es, cada vez más, de mayor calidad.

Ya poco a poco va quedando a un lado el tema de género. JBalvin abrió las puertas para un nuevo sonido mundial del Reggaetón y de ahí, artistas como Maluma, Manuel Turizo y Piso 21 han entendido que ese es el nuevo Pop. El rock se aleja cada vez más del sonido propuesto hace varias décadas y muta todos los días adaptándose a los sonidos de vanguardia. La imponente propuesta del Revolver Plateado con su disco “Rojo”, la consolidación sonora de Telebit con su poderosa puesta en escena y la confirmación de Los Petit Fellas como una de las bandas más arriesgadas y poderosas a nivel lírico y de producción, hacen que el rock ya no se pueda medir por guitarras y riffs; el rock es, como bien se ha dicho, un ‘state of mind’.

Los Millenials, esa generación que asusta los dinosaurios de cualquier industria, empiezan a tomar el poder de las mismas y son los gestores de cambios generacionales necesarios para entender el mercado de hoy. Son los productores colombianos jóvenes los que han hecho que el sonido cambie, que conecte con un público mucho más grande y que cruce fronteras como nunca antes. Encabezados por Mauricio Rengifo y Andrés Torres, el trabajo de Mosty, Sky, Bull Nene y Feid ha sido fundamental para el nuevo sonido de artistas como Juanes, Sebastián Yatra, Piso 21 y la explosión del pop urbano con ‘Despacito’ en lo más alto de la música latina. Por otro lado, Juan Pablo Vega sigue siendo una de esas joyas necesarias para el cambio; un productor arriesgado y honesto que valida su musicalidad en cada producción llevando cada proyecto con elegancia y sin clichés. Juan Galeano sigue demostrando y, ahora más que nunca con otros dos Latin Grammy, que es uno de los productores y compositores más importantes de la actualidad del rock nacional. Con tres discos, han logrado 3 Latin Grammy; no muchas pueden decir eso.

El 2017 fue también el año de las mujeres en la industria latina. En Martina la Peligrosa, la artista con mayor posibilidad de explosión en 2018 por lo que trae para el otro año, recae la bandera de llevar el nombre de las mujeres colombianas por el mundo. Li, la voz detrás de la banda alternativa más importante de los últimos años en el país, sigue siendo una referente de empoderamiento y de evolución. ‘Ayo’ no es el mejor disco de Bomba, pero seguro será una piedra fundamental en lo que vendrá para la banda.

Adriana Lucía puede ser la artista colombiana femenina más relevante para la música de nuestro país. Desde las tradiciones orales caribeñas ha logrado contar las historias que todos hemos querido dejar atrás y con ese ‘Porrock’, ha puesto un peldaño más en la búsqueda por reinvindicar la música nuestra. Sin embargo no se queda ahí: ‘A pedirle a mi Dios’ es un bullerengue que, contiene todos los elementos propios del lamento, de la nostalgia y el poder del llamador, propio de nuestra herencia musical. Es una de las joyas que nos regaló el 2017.

Juanes tenía toda la presión encima con su “regreso”. Muchos pensaron que, cuando avisó que Mosty, Sky y Bull Nene serían sus productores, el paisa iba a vender su alma al diablo e iba a hacer reggaetón, pero no. Al revés. Lograron publicar uno de los mejores discos del año, le devolvieron el protagonismo a la guitarra eléctrica y en el soul, el r&b, el pop y los beats urbanos, encontraron, con genialidad, el sonido que Juanes necesitaba para sentirse cómodo y para regresar haciéndole honor a su historia.

Para el 2018 tendremos mejores noticias y las cosas serán a otro precio

Piso 21 es la banda que liderará la camada colombiana. El 2017 no pudo haber sido mejor para los paisas. Cuatro buenas canciones bastaron para posicionarlos a nivel latinoamericano y con la última, ‘Déjala que vuelva’ lograron ser #1 en la mayoría de países latinoamericanos. Son constantes, trabajadores, muy buenos en vivo y afinados, como pocos. Pero más allá de eso, son un grupo de jóvenes que llevan por dentro algo que falta en el mundo: son buenos seres humanos. El ego no los ha consumido y tienen, en ‘Arete’, un polo a tierra necesario para un fenómeno que a penas comienza.

Desde San Andrés es importante pararle bolas a Irie Kingz. Son nuevos, muy nuevos pero traen una propuesta elegante. Cantando en creole y español y mezclando con genialidad el reggae, el r&b, los sonidos norteamericanos influenciados por Khalid, Wizkid y esa camada, estos hermanos san andresanos darán mucho de qué hablar en el 2018 en nuestro país.

Hay que agradecer por un 2017 lleno de música. Hay que agradecerles a los artistas por compartir sus vidas con nosotros. Y lo más importante, hay que aprender poco a poco a vislumbrar, en la diferencia, en los géneros y en las propuestas, los maravillosos colores que tiene la música nacional.

Gracias 2017, bienvenido 2018.

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