El banco secreto de la guerrilla de las Farc en la selva

El banco secreto de la guerrilla de las Farc en la selva

9 de septiembre del 2016

“Mientras el gobierno anunciaba por los medios de comunicación la muerte de “Raúl Reyes”, como el más duro golpe en la historia de la guerra contra las Farc, esa semana del primero de marzo de 2008, alias Jorge Briceño Suárez o “El mono Jojoy”, emprendió una cacería humana en las selvas del Putumayo, Huila y Caquetá, y no precisamente contra las fuerzas militares.

Su objetivo era dar con el paradero de los contadores y testaferros del caído canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

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El Mono Jojoy iba tras la fortuna que durante tres décadas había acumulado Raúl Reyes. El jefe guerrillero tenía miles de hectáreas de buenas tierras agrícolas y ganaderas, principalmente en el sur del país. Además había cavado y sepultado a lo largo de cientos de kilómetros un considerable botín en caletas de pesados fajos de billetes.

El jefe guerrillero logró integrar durante años un equipo de 24 de sus hombres de mayor confianza y lo especializó en escoger los mejores escondrijos en la selva para abrir, sepultar, vigilar y controlar sus caletas.

Seis de ellos eran reconocidos como contadores y cada uno tenía bajo su mando a otros tres guerrilleros. Reyes decía en broma que eran codirectores del Banco de la Republica de la subversión”.

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Así empiezan los periodistas Camilo Chaparro y Eccehomo Cetina su libro sobre El Dorado de las Farc (ediciones B) que resulta oportuno para el análisis, ahora que el grupo guerrillero dice no tener dinero para reparar a las víctimas y se declara pobre.

Mucho dinero en caletas

-Sí tienen dinero y mucho, escondido en caletas, me dice Chaparro, quien ha trabajado en los más importantes medios de comunicación del país en radio, prensa y televisión. Fue premio Rey de España de periodismo (1994), ha obtenido dos premios Simón Bolivar y ha escrito otros libros.

Estamos hablando de narcotráfico y algo que resulta pavoroso, “la bolsa nacional del secuestro”.

-Los topes de los montos de los pagos por la libertad de un secuestrado fueron fijados por una tabla de precios establecidos por las Farc en cada región del país y de acuerdo con el perfil del detenido. Ninguna organización de delincuentes rebasaba los topes de dichos cobros. En el hampa se impuso una regla: ¿cómo vamos  a cobrar más que las Farc?

-El raudal de billetes, sobre todo en dólares americanos, continuó llegando sin pausa a manos de la guerrilla. El problema para los subversivos no era falta de liquidez. Su verdadero problema era de otra índole: qué hacer con el volumen de dinero que entraba por los diversos crímenes que ejecutaban, sobre todo en materia de narcotráfico, secuestro extorsivo y extorsión, ya que la lógica del conflicto nunca les permitió cargar a cuestas con su pesada riqueza en efectivo.

¿Cuánto dinero tienen escondido? Esa aproximación es la que hacen los dos periodistas, con una conclusión:  los acuerdos servirán para que legalicen toda su riqueza.

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