Bloque de Búsqueda

17 de enero del 2019

Opinión de Juan Pablo Camacho

Bloque de Búsqueda

La corrupción nos roba 50 billones de pesos al año a los colombianos, la evasión de impuestos 60 billones, con esos 110 billones se podrían construir entre 3.500 y 6.000 colegios públicos o simplemente repartirle a cada colombiano $ 200.000 pesos mensuales, es tan grave que estamos hablando de un poco más de 1/3 del presupuesto nacional que se pierde por la ambición de los bandidos y las triquiñuelas de los grandes capitales.

El Profesor José Vargas explica la corrupción como: “el abuso de un cargo público para el beneficio privado”, en donde el interés general como motivación de la acción gubernamental es suspendido, mediante el uso de las facultades y competencias que se goza en el ejercicio de las funciones de un empleo público a cambio de un soborno, beneficio o dadiva. El corrupto público, el corruptor privado.

La ampliación democrática en la región y en particular en Colombia ha contado con cuatro importantes factores: i) Las reformas neoliberales de los años 80 ii) La consolidación del Estado de Derecho en la constitución política de 1991, iii) La descentralización administrativa y iv) La nueva era tecnológica. Esto ha permitido mayor sanción social y visibilidad del flagelo, sin que necesariamente los índices de percepción ciudadana sobre la corrupción o los múltiples casos expuestos parezcan disminuir. Por lo cual la academia, los políticos, los estudiantes, los ciudadanos y periodistas se preguntan: ¿Cómo atacar dichas prácticas para tener una sociedad más justa?

El caso Odebrecth ha sido emblema de la corrupción regional que aqueja América Latina, dentro de las diversas causas y diferencias que existen en los países, identificamos algunos elementos vinculantes como: a) Republicas relativamente jóvenes b) Profundos índices de desigualdad c) Lengua mayoritariamente homogénea d) Conflictos armados internos históricos y e) Poca industrialización y tecnología. Aunque algunas variables tengan alto, medio o bajo peso, se cree que salvo el tema lingüístico todas las otras características de la región hacen parte de la causa o el efecto de la corrupción que indigna a la ciudadanía.

En el caso particular de Colombia, hay un consenso en el imaginario colectivo sobre el punto de inflexión de estas redes corruptas: la época de auge del narcotráfico que introdujo la cultura del “Todo Vale”. En un país con un Gini de 0,517, donde la informalidad, la falta de educación, la zozobra, la violencia y el miedo han formado parte del paisaje de varias generaciones, se ha generado un clima de incertidumbre, de desconfianza hacia los demás y de desorden, caldo de cultivo ideal para la transgresión de las normas y la perdida de los valores.

Por eso es fundamental la creación de la Agencia Nacional de Lucha Contra la Corrupción. La Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción resalta la importancia de crear un órgano independiente, con personería jurídica y autónomo encargado de la prevención y lucha contra la corrupción que tenga como funciones principales la implementación de políticas públicas y la facultad investigativa para perseguir hechos de corrupción a nivel nacional y territorial.

La Agencia Nacional de Lucha Contra la Corrupción, debe tener funciones de policía judicial, para recaudar los elementos probatorios suficientes para denunciar, se debe crear el Bloque de Búsqueda Anticorrupción.

Este Bloque de Búsqueda Anticorrupción tendrá facultades para intervenir en licitaciones con empresas de papel, infiltrarse en roscas políticas y procesos de contratación, contara con un presupuesto centralizado para el fácil control del gasto y sus funcionarios tendrán que ser los agentes de inteligencia y contrainteligencia mejor calificados, con estándares éticos medidos a través de entrevistas con polígrafos, exámenes escritos e investigación de antecedentes.

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