Bogotá Empresarial

30 de mayo del 2019

Opinión e Juan Pablo Camacho

Bogotá Empresarial

En varias ocasiones he resaltado la importancia que tiene Bogotá en materia económica para el país, pues producimos 1 de cada 4 pesos. Nuestra capital concentra el 29% de las empresas registradas en Colombia, es decir que alcanza las 498 mil compañías, y se espera que para este año supere las 500 mil. Asimismo, Bogotá cuenta con el mercado laboral más amplio en todo el territorio con 4,3 millones de ocupados, donde los sectores productivos predominantes son las actividades de servicios con el 78%, seguido por la industria con un 15% y por la construcción con un 6%.

Gracias a las particularidades de la ciudad, a las oportunidades que ofrece y a los recursos potenciales con los que cuenta, la Cámara de Comercio sostiene que Bogotá se posiciona como el lugar más atractivo para la inversión a nivel nacional y como la cuarta ciudad en Latinoamérica que mayores flujos de inversión presenta. Sin descontar que en 2018, aumentó sus exportaciones y tuvo un marcado dinamismo entre el consumo privado y público. Según la misma entidad y con datos obtenidos del DANE, lo anterior se reflejó principalmente en el crecimiento de inmuebles, artículos para el hogar, alimentos y bebidas no alcohólicas, recreación y cultura, bienes y servicios diversos, restaurantes y hoteles, entre otros.

Pese a lo anterior, también es cierto que la economía bogotana se enfrenta a grandes retos y por lo tanto, la iniciativa empresarial tiene que superar dificultades adicionales a las existentes. Al respecto, la ANDI (2018) asegura que los principales retos se enmarcan en los cambios que tendrán lugar en esta materia, luego de la aprobación de la Ley de Financiamiento, en torno a las oportunidades y exigencias que esta trae consigo. Sumado a otros desafíos relacionados con los problemas de formalización laboral, la necesidad de aumentar la productividad empresarial, la urgente superación de los obstáculos en materia de competitividad y la implementación de políticas concretas de desarrollo empresarial.

No podemos tener el 37% de los egresados de educación superior y tener 1 de cada 5 jóvenes desempleado, no podemos tener el tercer aeropuerto con más flujo de pasajeros en Latinoamérica y ser la ciudad más trancada del mundo, no podemos seguir creciendo demográficamente sin tener metro, no nos pueden robar una bicicleta por hora y tampoco podemos permitir que las empresas serias paguen hasta el 70% de sus ingresos en impuestos. Es deber del Estado garantizar un clima competitivo para los negocios, que genere una confianza inversionista vigorosa que ayude a generar empleo en una ciudad que debe llenarse de oportunidades.

La idea de que existan más ricos es que haya menos pobres.

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