Bogotá Naranja

12 de marzo del 2018

Opinión de Diego Molano.

Bogotá Naranja

En el siglo XXI las ciudades deben apostarle a ser sociedades del conocimiento, en donde se valoran las ideas. La esencia de la nueva apuesta se ha denominado la “economía naranja”; un espacio para apreciar y desarrollar los talentos y el emprendimiento alrededor de los festivales, de la cultura, de la gastronomía, del diseño y la moda, del cine, la radio, la televisión, como también de iniciativas emergentes alrededor del software, los videojuegos y todo lo relacionado con la multimedia.

El mundo y Latinoamérica son cada vez más naranjas en su economía. Este sector tiene una alta incidencia para generar valor. En el mundo representa 6.1% del PIB global. A nivel internacional, los bienes y servicios de la economía naranja van por más de $646 mil millones de dólares, la quinta economía más grande del mundo. Las actividades culturales y creativas son el corazón del crecimiento, inyectan $2.2 billones anuales en inversión.

Todos los ciudadanos usamos los productos y servicios de esta nueva economía creativa; los videojuegos ocupan el 70% del tiempo de uso de las tabletas digitales. Desde 1998 se han descargado más de 25 mil millones de canciones en iTunes.

Las ciudades de América Latina, a pesar de sus rezagos e inequidades, son tierra de oportunidades para la economía naranja dadas su riqueza cultural, social y ambiental. En Colombia 5.8% de los empleos y el 2.8% de las exportaciones están asociadas a actividades creativas. 19 mil empresas en este país producen software y somos el 4to en producción de cine de la región.

Las ciudades tienen una identidad que va más allá del cemento y que aglomera distintos simbolismos y expresiones. Poseen escenarios donde se mezclan las prácticas que dan cuenta de nuestras ideas, arte y cultura. Solo Bogotá hay 23.300 empresas registradas en la Cámara de Comercio que desarrollan actividades creativas y culturales. En el Distrito Capital se concentra el 92% de los servicios creativos del país.

Hitos culturales como el Festival Iberoamericano de Teatro, el ARTBO o la Feria del Libro son evento que potencia y dinamizan toda la economía de la ciudad. Realzan la cultura, promueven nuevos emprendimientos y servicios a su alrededor, atraen turistas y desarrollan oferta de servicios gastronómicos. En solo el año pasado más de 5 millones de bogotanos se beneficiaron y participaron de eventos culturales.

Las ciudades modernas impulsan, promueven e incentivan las economías creativas para potenciar el talento de sus jóvenes y apoyar a nuevos emprendedores que generen conocimiento y empleo.

Una apuesta que genera prosperidad e impacto social y cultural.

En el mundo, Montreal en Canadá le apostó al desarrollo de un cluster del diseño, la música y los circos. En Oslo se creó un distrito creativo en el centro de la ciudad, donde además del desarrollo urbano, se promueven actividades de diseño de modas, reciclaje y conocimiento.

Bogotá no se puede quedar atrás, hoy la ciudad le apuesta a un Distrito Creativo ubicado en el antiguo Bronx donde se planea incluir nuevos espacios naranja en el Plan de Ordenamiento Territorial.

Con una generación de jóvenes, que clama por oportunidades, que mejor que apostarle a la creatividad y al conocimiento. Las ciudades deben incentivar y promover el emprendimiento y el talento asociado a la cultura y a estas nuevas industrias emergentes, que no solo generan empleo y prosperidad, sino que integran, diviertan y permiten el disfrute y el goce de la vida en nuestras comunidades.

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