Bogotá

Bogotá

13 de diciembre del 2018

Las tendencias indican que los centros urbanos más poblados tendrán características de estado; autónomos y autosuficientes, por lo cual su administración e interacción van a ser fundamentales para el desarrollo sostenible de la humanidad.

Con más de 8 millones de habitantes, 70% de suelo rural, productora del 26% del PIB del país, el segundo aeropuerto con más tráfico en Latinoamérica, 37% de los estudiantes de Colombia y una oferta cultural y gastronómica envidiable, hacen de Bogotá, que concentra los tres poderes públicos y las empresas más grandes, una urbe muy atractiva para la inversión y el emprendimiento.

A pesar de estos números, los retos en materia de gobernabilidad son enormes. Más de la mitad de los ciudadanos no se sienten satisfechos con la ciudad para vivir, y temas tan sensibles como la movilidad, seguridad y calidad del aire se encuentran en estado crítico. Los hurtos han aumentado en 43%, los trancones caóticos no necesitan estadística y la concentración promedio de 37 microgramos por metro cubico de partículas PM10 en la ciudad está muy por encima del máximo de 20 recomendado por la OMS. Los mayores contaminantes del aire son los vehículos que usan diésel.

Las soluciones a estos problemas se han enunciado muchas veces: mayor pie de fuerza, más cámaras, mejor iluminación, mayor voluntad política para combatir el crimen; metro, peajes dentro de la ciudad, más ciclo vías, carros compartidos, nuevas vías; más árboles, más parques, más bicicletas, vehículos eléctricos, renovación urbana, en fin. Sabiendo la receta para mejorar los problemas ¿por qué la implementación es tan lenta?; ¿Falta de gobernabilidad?,¿No hay coordinación entre las entidades distritales? ¿No hay articulación con el sector privado?, ¿Falta de planeación?

Sea cual sea la razón o la combinación de estas, creo que es necesario la coordinación entre comunidad, orden y eficiencia, es decir una ciudadanía empoderada que tenga sentido de pertenencia por su ciudad, involucrando más a la gente en las decisiones públicas, unas autoridades competentes que hagan cumplir la ley y tengan vocación de servicio, y un gobierno eficiente y más descentralizado que permita la solución de los problemas más urgentes de manera efectiva.

Por todo lo anterior, los ciudadanos debemos aprovechar las oportunidades que nos brinda esta gran ciudad y construir sobre la misma para tener un futuro próspero. Quiero ver una Bogotá en el 2030 con más parques llenos de deportistas, menos robos, aire más limpio, con más líneas de metro, con carros eléctricos, con más turismo, más estudiantes, mayor productividad, más teatros, cines, discotecas y restaurantes. Con una economía vigorosa en la noche, sin basura en las calles, con espacios públicos recuperados, con ciudadanos respetuosos, muchos conciertos; en fin, una ciudad-estado que compita y trabaje de la mano con las grandes capitales del mundo.

@JuanPCamachoS

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