Bogotá y su futuro

9 de febrero del 2011

Se despejó el camino para que Enrique Peñalosa sea el candidato a la alcaldía de Bogotá por el partido verde. Sin duda esta decisión se dio así gracias al gesto gallardo que tuvo Antanas Mockus al decidir apartarse de la contienda electoral, respetando un pacto tácito con Peñalosa en el sentido de que de no ser presidente, no correría para la alcaldía.

Veo sin embargo que el partido verde está literalmente pegado con babas, pues es claro que a Antanas no le gusta ni cinco el apoyo del uribismo y con razón. No lo necesita para conseguir más votos y, por el contrario, creo que le quitaría alguna fuerza a su candidatura -así algunos medios como la revista Semana opine lo contrario-.  Cuento entre mis familiares y amigos a muchos que dicen sentir gran simpatía por Peñalosa, pero sostienen igualmente que no están dispuestos a que nadie, absolutamente nadie apoyado por el ex presidente Uribe, llegue a la alcaldía.

Es tal la crisis de la capital que  esta contienda será realmente interesante. No es una elección más como las que se dieron en los últimos diez años. En esta se está jugando el futuro de Bogotá, del Polo Democrático como partido, de la unión de los conservadores con la U, y de las alianzas eventuales entre el partido liberal y cambio radical. Pero sobre todo el porvenir de la capital

Si bien he creído que al final del día Samuel Moreno se saldrá con la suya, con una imagen menos mala de la que tiene, lo cierto es que más allá de los huecos, el caos, la movilidad  y esos temas, lo que más lo jode es el tema de la corrupción que las autoridades están investigando. A la gente hay que creerle lo que dice  y, hasta que todo lo del carrusel del distrito no esté probado con las correspondientes decisiones judiciales, Samuel debería seguir siendo el alcalde hasta el 31 de diciembre.

Enrique Peñalosa sin dudas hizo una buena administración, pero tiene en su contra la arrogancia que lo caracteriza y que, creo yo, le costó la alcaldía en las últimas elecciones. Todavía le están cobrando y, con razón, descalabros como los de las losas y las fallas del Transmilenio. Y sigue pensando que los enemigos somos los que tenemos carros o los que creemos que el rio Bogotá debe descontaminarse.

Personalmente creo que David Luna representa una opción fresca, descontaminada. David se ha preparado para ser Alcalde, conoce la ciudad, y a pesar de que tratan de descalificarlo por su edad, lo cierto es que tiene la garra para ser un buen alcalde. Por eso en mi condición de liberal, Luna me pidió que le ayudara en unos temas puntuales durante su campaña, lo que he aceptado gustosamente por lo que en lo sucesivo no volveré a referirme públicamente sobre los candidatos que al final lleguen a enfrentarse por la alcaldía en las venideras elecciones de Octubre.

Lo cierto es que los bogotanos tienen opciones muy buenas y no pueden equivocarse porque, como dice Luna, a Bogotá hay que sacarla del hueco y no tendremos mucho tiempo para eso. De todas maneras los bogotanos tenemos una campaña movida por venir y, sobre todo, una decisión trascendental que tomar.

Notícula

El embajador de EEUU P. Michael McKinley y su esposa han demostrado, en los pocos meses que llevan en Bogotá, que quieren este país, que respetan a su gente y que se duelen por sus problemas. En buena hora Colombia cuenta con un Embajador con las cualidades humanas de McKinley y su esposa.

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