Bogotá ya no es de los bogotanos

27 de mayo del 2011

Contra algunos “cachaquismos” fachos

Otra vez aprovecho este espacio que me dio  KienyKe para hacer catarsis. Recientemente me he encontrado con algunos bogotanos que dicen que la ciudad perdió su destino debido a que “ya es de todos, y es de nadie”; que “estamos mal, porque aquí ya casi no vive gente nacida en Bogotá”. Quiero decir, de corazón, que ese argumento me parece absurdo. Reconociendo que soy cachaco, expongo mis razones.

Primero, si fuera cierto que las ciudades en las que habita gente de ‘todas partes’ son un desastre, las metrópolis mundiales no serían viables. Ni Nueva York seria la gran manzana; ni París sería la Ciudad Luz; ni Londres, ni Berlín, Barcelona, ni Dublín serían capitales de la cultura y el rock. Así es: en las capitales cosmopolitas de todo el mundo vive gente de todas partes y claramente, a nadie se le ocurre decir que en esas ciudades no hay civismo.

Además, me pregunto, ¿que garantías existen de que “ser de un lugar” implique ser cívico?  El civismo está ligado a formación cultural y ciudadana, a procesos educativos canalizados desde el Estado, a sentidos de pertenencia de responsabilidad social que no están ligados al haber nacido en una ciudad.

De alguna manera, pensar que la ciudad no es cívica porque no todos sus habitantes son ‘rolos’, es un argumento facho. Es pensar que hay personas que, por cuenta de su gentilicio, son de naturaleza ‘civilizada’ y que, quienes nacieron en otro lugar –despectivamente llamado ‘provincia’—son unos ‘salvajes’.

El problema de la falta de civismo no tiene que ver con la clínica en que se nace. Tiene que ver con falta de autoridad y de Estado. Y eso comprende temas tan elementales como tener las cebras demarcadas, canecas en los andenes y un sistema de basuras adecuado. Pero también, con que haya autoridad para la convivencia. Los policías son garantes de que todos podamos vivir en el mismo lugar y de –como dice un reconocido experto en cultura ciudadana—“nos podamos reconocer entre extraños”. La convivencia resulta de una mezcla exacta, precisa, entre los aprendizajes colectivos y la autoridad.

Me resisto a pensar que Bogotá no sea cívica por cuenta de quienes no nacieron en la ciudad. Tres millones y medio de bogotanos (casi la mitad de sus habitantes), han nacido en otros lugares del país o tienen padres que migraron a la ciudad. Echarle la culpa a una falsa ‘falta de bogotaneidad’ refleja, de paso, la incapacidad de quienes nacimos acá de asumir –de paso—, nuestra propia responsabilidad frente a la ciudad. Amo a Bogotá y a los bogotanos, pero me opongo a las disculpas, a los argumentos falsos….a algunos ‘cachaquismos fachos’.

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