Buenas noticias para Navidad

4 de noviembre del 2015

“El regalo más hermoso y ansiado a nuestra sociedad: La Paz con Justicia social.”

La semana poselectoral nos trajo una serie de buenas noticias para los colombianos que anhelamos la Paz para nuestro país, con las fundadas esperanzas que las Navidades y Año Nuevo de 2016 la podamos pasar en medio del ansiado Cese Bilateral del fuego, como preludio ineluctable del silenciamiento total y definitivo de los fusiles. Y no era para menos, la sociedad colombiana que salió a votar en las elecciones para alcaldes, gobernadores, concejales y diputados, lo hizo con un profundo sentido de responsabilidad social al aislar o desconocer a quienes desde las vertientes de las extremas políticas insisten, sin razón, con seguir perpetuando esta angustiosa situación de guerra, que nada positivo aporta y si sigue llenando de dolor y muerte a familias de escasos recursos económicos que son las que soportan el drama fatídico de la muerte.

Si bien son muy estimulantes y ciertas las palabras del Presidente Santos al decir “Mientras más pronto haya cese del fuego bilateral y definitivo, más vidas salvamos” es necesario atenernos a las reglas que para tales fines fijaron los negociadores de La Habana y que tienen que ver con lo expresado por “Timoleon Jiménez” Jefe de las Farc al decir que las “Condiciones para el cese bilateral del fuego se deciden con la anuencia de las dos partes”.

La opinión pública espera que los inmediatos esfuerzos deben orientarse en la mesa de dialogo hacia encontrar las fórmulas armoniosas y salomónicas que permitan concentrar las fuerzas de las Farc para proceder al cese definitivo del fuego y bajo estas condiciones pueda ser verificado por el Consejo de Seguridad de la ONU que es el que ha expedido la mayoría de los mandatos de monitoreo y verificación de ceses de fuego en el mundo. “En términos de recursos y experiencia, el Consejo de Seguridad es la instancia más indicada”, lo dice Fabrizio Hochschild, Jefe del Sistema de Naciones Unidas en Colombia.

Estamos ad portas de la mayor prueba de confianza que tendrán que dar las partes negociadoras de La Habana en esta recta final por el silenciamiento definitivo de los fusiles. Las Farc ubicaran a sus numerosos frentes militares a lo largo y ancho de la geografía nacional hasta donde llegaran las misiones internacionales de la ONU con el fin de verificar el cese al fuego y hostilidades que ha venido cumpliendo y desarrollando las Farc. En esa importante tarea estarán al frente del proceso los países garantes y acompañantes del mismo como Cuba, Noruega, Venezuela, Chile, Uruguay, Méjico, además del delegado del Presidente Obama de los EE.UU. y del delegado de la ONU y otro de la Presidencia de la UNASUR, quienes vienen asesorando a la subcomisión de comandantes militares y jefes guerrilleros quienes trabajan en el modelo del fin del conflicto.

Si bien, es al Presidente Santos como representante de un Estado autónomo y soberano a quien corresponde hacer la solicitud respetuosa al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) para lograr su presencia y ayuda en el proceso de verificación, esta solo será posible si la solicitud está expresamente aprobada por la delegación de las Farc en La Habana, Cuba. Es decir, que la ONU a través de su representante en la mesa de dialogo está informándose puntualmente de los significativos avances para colaborar en la concreción de la Paz para todo el territorio nacional.

Todo esto nos acercaría al esperado momento de lograr el cese bilateral del fuego oficial, es decir entre las dos partes contendientes o el silenciamiento final y definitivo de las armas, para Navidad o regalo a la sociedad colombiana para el Año Nuevo de 2016.

Cuando escribo de esta esperanza real me cuesta trabajo creerlo. Pero si es así, estamos llegando al momento último de los diálogos y el sueño acariciado de terminar la guerra y la violencia política e iniciar el largo y reparador tiempo del posconflicto, es una verdad de a puño. Sin embargo, no podemos olvidar que los intereses que favorecen la guerra están, hoy más que nunca, al acecho para impedir la Paz. Por eso es nuestro deber, el de todas y todos los colombianos amantes de la Justicia Social y la Paz, cerrar filas para que la convivencia, el respeto y la solidaridad, lleguen por fin al corazón adolorido de la nación colombiana.

Como sociedad civil nos mantendremos vigilantes para continuar respaldando los avances de las conversaciones de Paz y no cejaremos en ningún momento, así el camino hacia la reconciliación de la familia colombiana se torne en momentos difíciles. Entendemos que aún persisten unos escollos en el camino, pero con voluntad y fe esperamos se superen y juntos, el Presidente Santos y el Comandante Timochenko, puedan darle en Navidad el regalo más hermoso y ansiado a nuestra sociedad: La Paz con Justicia social.

EX.EMBAJADOR DE COLOMBIA EN EUROPA
VICEPRESIDENTE COMITÉ PERMANENTE POR LA DEFENSA DE LOS DD.HH. (CPDH)

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