Campeones hechos en casa*

1 de agosto del 2019

Opinión de Diego Molano

Campeones hechos en casa*

Las lágrimas de Egan Bernal durante sus declaraciones al ganar el Tour de Francia, nos conmovieron a todos los colombianos. Son la expresión de un campeón hecho a pulso y que cumplió con una determinación única, un sueño que superó todo tipo de adversidades.

En los últimos meses, hemos presenciado, con orgullo, cómo colombianos se llevan títulos deportivos mundiales.  El caso de Katherine Ibargüen en la Liga Diamante con sus espectaculares saltos triples y una maravillosa sonrisa, nos tiene encantados. El triunfo de Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, quienes obtuvieron el título de dobles en el templo mundial del tenis en Wimbledon, fue apoteósico y que decir de Nairo Quintana que lo vimos nuevamente triunfar en una etapa del Tour de Francia, a pesar de una crítica implacable de periodistas y la apatía de su equipo. Y por supuesto el título de campeón de la vuelta ciclística del Tour de Francia que nos dio Egan Bernal, una presea que habíamos esperado por más de 40 años.

El país entero ha vibrado con estos triunfos, se ha vestido de amarillo para celebrar. Los deportistas son el tema de conversación en cualquier reunión familiar, de oficinas, en las tiendas o en las calles donde se encuentran millones a disfrutar de sus triunfos. Son momentos de unidad y orgullo nacional.

Cada uno tiene una historia maravillosa que contar, una historia de entrega, sacrificio y en muchas ocasiones de falta de apoyo por parte de las entidades estatales al inicio de sus carreras. Se volvieron héroes que lograron metas y sueños, convirtiéndose así en inspiración para jóvenes y niños en todas partes de Colombia.  Vidas diferentes pero admirables. 

Al conocer las historias de cada uno, un factor común predomina y es uno que se descubre escuchando sus declaraciones de agradecimiento a sus familias y a la expresión de amor de ellos; son campeones que inicialmente no se hicieron en un gimnasio, en una pista o en un campo de juego; son campeones hechos en casa.

Detrás de cada uno de estos héroes hay un padre, una madre, un abuelo o una familia entera que los crió con amor y confianza.  Sin importar las circunstancias económicas adversas, en la mayoría de los casos, dieron todo para apoyar sus sueños y potenciar sus talentos. 

Unos padres que inculcaron disciplina, no solo deportiva sino para la vida. El papá de Nairo lo levantaba temprano para ir en cicla al colegio, el papá de Robert Farah decía que a los tres años ya le había dado una raqueta para que comenzará a pelotear;  un profesor de educación física, o un vecino que los cuidaba y acompañaba. 

Que hubiera sido de Katherine Ibargüen sino hubiera encontrado a ese entrenador que la hizo cambiar al salto triple. Que hubiera sido de Egan Bernal si en la Universidad de la Sabana no lo hubieran acompañado con una beca y en su decisión de seguir en el ciclismo, o de su novia que un video de Youtube el año pasado durante su convalecencia le decía “te vas a ganar el tour”.

Cada uno de estos campeones encontraron unos referentes afectivos que descubrieron sus talentos y los enfocaron en potenciar los mismos.  

Y por supuesto campeones confiados en sí mismos, que desarrollaron una personalidad forjada en las adversidades. Farah y Cabal que estuvieron a punto de dejar el tenis hace un par de años y que después se convirtieron en la mejor pareja de este deporte.  O Egan Bernal que tuvo que decidir entre ser periodista o ciclista y contra todos los pronósticos, estuvo en el momento oportuno con la preparación adecuada para ganar el Tour de Francia.

Ahora vemos a cientos de miles de jóvenes que estos fines de semana se montaron en sus bicis inspirados por Egan Bernal  y en pocos meses escucharemos muchos niños recién nacidos con el nombre de Egan, así como se llama el héroe de sus padres.  Cuántas raquetas de tenis se vendieron a padres y a niños que quieren seguir su pasión por el deporte blanco. Cuántas niñas y jovencitas llegan a los clubes de atletismo porque quieren ser como Katherin Ibarguen.

Lo más importante que nos deben dejar estos triunfos, es que la sociedad entera y en particular, en cada familia, debemos entender que en casa tenemos un campeón o campeona en potencia.  Cuando seamos conscientes de que a cada niño y a cada joven se les debe amar, proteger y cuidar en la propia familia y en el barrio, tendremos un país diferente. Se acabaría tanta violencia y maltrato a la niñez. Se terminarían las violaciones y abusos sexuales aberrantes a las niñas. 

Yo les digo a todos los colombianos que esta euforia por los triunfos de Egan, Ibargüen Cabal y Farah nos permita crear una nueva cultura y una conciencia de que los campeones no se forman en los gimnasios, sino que formemos un país donde en cada casa tengamos un posible campeón que debemos amar, proteger y cuidar. Un país de campeones hechos en casa.

*Diego Molano

Concejal de Bogotá

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