¿Por qué defiendo al Magistrado Alberto Rojas Ríos?

10 de mayo del 2013

La campaña emprendida contra  Alberto Rojas Ríos comenzó con una visita de Roy Barreras a su jefe, el presidente Santos. Según leí en los periódicos, Barreras le pidió a Santos que retirara a sus ministros para hablar un asunto delicado, la votación en el Congreso para elegir Magistrado de la Corte Constitucional. Temía que el […]

La campaña emprendida contra  Alberto Rojas Ríos comenzó con una visita de Roy Barreras a su jefe, el presidente Santos. Según leí en los periódicos, Barreras le pidió a Santos que retirara a sus ministros para hablar un asunto delicado, la votación en el Congreso para elegir Magistrado de la Corte Constitucional. Temía que el que fuese elegido viera inconstitucional el Marco Jurídico para la Paz, cimiento precario de las negociaciones en La Habana. Por otro lado, Santos tenía su candidata y haría lo que fuera para impedir la elección de Alberto Rojas Ríos como lo hizo para la Contraloría.

Con beneplácito observé cómo dos importantes grupos de congresistas se le revelaron a Santos y a Barreras,  y votaron con independencia y ampliamente por Rojas Ríos. Fue un viento fresco de democracia luego de ver como nuestro país se ha ido contagiando de las dictaduras vecinas.

Pero los interesados en impedir la llegada de Rojas Ríos a la Corte contaban con una poderosa arma, la del periodismo tendencioso. Cuando Correa habló de linchamiento mediático me reí de ese ridículo título inventado para tener más pretextos para coartar la ya muy apaleada libertad de expresión en Ecuador, por desgracia eso fue lo que se le aplicó a Alberto Rojas Ríos.

Hace pocos años algunos periodistas investigativos y de opinión asumieron el papel de fiscales traicionando la objetividad en la información. Esto les ha dado un inmenso poder que han aprovechado de la manera más descarada. Personalidades respetables de la vida nacional no han quedado a salvo de que se les acuse públicamente a partir de indicios y de investigaciones supuestamente rigurosas que dejan inmensos vacíos.

Poco antes de la votación en el Senado salieron dos artículos de opinión dedicados al candidato Alberto Rojas Ríos, en una revista de Bogotá y en un diario de Barranquilla. El de Bogotá atacaba de forma virulenta a Rojas Ríos, el de Barranquilla mostraba a un personaje con una hoja de vida extraordinaria. ¿Cuál fue el que tuvo mayor audiencia? Ya sabrá responder el lector.

Desde el comienzo de la campaña contra Alberto Rojas Ríos mi posición ha sido clara, ya que tengo el privilegio de contar con su amistad -esto puede ser interpretado como una posición parcializada pero considero que es todo lo contrario ya que tengo más elementos de juicio-. A Alberto Rojas Ríos muchos colombianos lo ven ahora desde una mirada parcial, la que le han entregado irresponsablemente algunos medios que lo han atacado con saña. Por mi parte puedo decir que es una persona honorable, un amigo fiel, un profesor muy respetado, un estudioso de las leyes y de la Constitución y que cuenta con muchas otras cualidades que hacen de él una persona de gran valía.

Cuando en Mundo hicimos una  exposición dedicada al maestro Negret y publicamos una revista de la que me siento muy orgulloso,  conocí a Alberto Rojas Ríos. Pasó por las Torres del Parque a ver las monumentales esculturas que instalamos haciendo un juego maravilloso con la arquitectura de Salmona y una sala llena de obras con ese juego formal y arqueológico que caracteriza a este gran maestro. Alberto se convirtió en asiduo de Mundo visitándonos cuando su apretada agenda le dejaba un espacio de tiempo. Una tarde le preguntó a Tamara Zukierbraum, mi mano derecha en Mundo, si Carlos Salas el director de Mundo era el mismo pintor Carlos Salas. Cuando Tamara  le dijo que si, Alberto le expreso el aprecio que tenía por mi obra. Desde ahí nuestra amistad se consolidó aun más convirtiéndose Alberto en un defensor de mi trabajo llegando al extremo de crear una fundación que se dedicará al cuidado de mi obra -previniendo que no vaya a ocurrir con ella lo que ha venido pasando con la de maestros como Obregón, Negret, Ramírez Villamizar, Grau o Carlos Rojas, haciendo con esto una labor de mecenazgo que contrasta claramente con los intereses a veces mezquinos que se ven en el mundillo de la escena artística-.

En las charlas que he sostenido con Alberto he podido disfrutar de sus claros conceptos, de sus valores humanos y de su defensa a la democracia y al orden constitucional. Su hoja de vida ha sido estudiada minuciosamente y no se ha encontrado en ella ninguna mancha. La oficina jurídica de Palacio así se lo confirmó a Santos y este posesionó de forma grosera al Magistrado sin siquiera estrecharle la mano. La que si estrechó  con afecto y entusiasmo fue la del ilegitimo Presidente Maduro.

Estoy seguro de que el Magistrado Alberto Rojas Ríos hará una labor fundamental como guardián de la Constitución en este delicado momento histórico por el que pasa el país cuando corre un grave peligro la democracia colombiana, que es nuestro mayor orgullo.

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