Carta al presidente Álvaro Uribe

21 de febrero del 2018

Opinión de Carlos Salas Silva.

Carta al presidente Álvaro Uribe

Presidente,

En estos momentos y a pesar de ser los peores para la Patria de los que me ha correspondido vivir, me permito expresarle públicamente mi admiración llena de gratitud. Porque si las cosas están como están estarían mucho peor sin su tenacidad. Mi gratitud es mayor cuando veo que queda una luz entre tanta oscuridad porque usted ha mantenido encendida la llama de la esperanza en millones de colombianos que confiamos en que vamos a salir muy pronto de este laberinto.

Qué a pocos días de las elecciones parlamentarias las fieras salgan a atacarle no es de extrañar. Usted es el centro de atención entre los candidatos al congreso, cosa que llena de furiosa rabia a sus enemigos, producto de la envidia y del rencor pero también del gran temor que le tienen. Si se atrevieron a lanzar sus asquerosas bombas el 7 de agosto de 2002, día de su posesión como Presidente de la República, para asesinarlo sin importarles nada ¿de qué no serán capaces ahora cuando ven tan cerca el hacerse al poder total a través de unas elecciones en las que llevan todas las ventajas menos la principal, el favor del pueblo?

Para vergüenza de la Corte Suprema de Justicia, algunos magistrados han mostrado sus dientes de nuevo. Y para mayor vergüenza, no solo de la corte sino del país entero, los otros magistrados guardan un silencio cobarde que termina siendo cómplice. Las jurídicas han sido las armas a las que han acudido sus enemigos cuando las otras, por franco milagro -no hay otra explicación-, no les han surtido el efecto esperado que no es otro que el de asesinarlo.

La discusión se hace pública de algo que todos conocemos y hablamos en privado, el acuerdo tácito salido de La Habana de encarcelarlo a como de lugar. No es de extrañar que estos canallas salgan a rasgarse las vestiduras negándolo. Complacer a las FARC ha sido la rastrera labor de Juan Manuel Santos con el fin de allanarles el camino que los lleve al poder con toda su estructura criminal, como lo lograron en Venezuela. Y lo que motiva ese pacto es la venganza por haber sido usted implacable con ellos durante sus ocho años de gobierno; pero principalmente porque usted ha sido y lo seguirá siendo, cueste lo que cueste y para fortuna nuestra, su más implacable enemigo lo que les ha significado derrota tras derrota.

En estas horas amargas me permito expresarle toda mi solidaridad que es la de gran parte de sus compatriotas, de eso no tengo duda alguna. Pero esa solidaridad no es desinteresada, se llegó el momento de la batalla decisiva y lo necesitamos para que nos conduzca a la victoria. El país se juega el todo por el todo.

Tenga en cuenta presidente que sus adversarios se mantienen confiados porque tienen el poder y la capacidad de robarse las elecciones. Pero Colombia está en la mira, como se resuelvan las elecciones va a incidir en el futuro de la región y del mundo entero. La cuestión de las drogas no es de menospreciar, las consecuencias son inimaginables si no se le pone freno ya. Hacer un llamado a la comunidad internacional no estaría de más siendo estas las primeras elecciones en Colombia sin la administración Obama que se mostró siempre tan complaciente con el socialismo del siglo XXI. Esa es una carta a nuestro favor ¿no lo ve así presidente?

Aunque nos llene de temor que a este país se lo lleve el diablo, nos sentimos fortalecidos por estar en el bando en el que estamos. Imagínese usted como estarán de aterrados los otros estando en el bando equivocado.

Con todo respeto.

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