Carta de ánimo para Rocky porque no le dieron el Óscar

18 de marzo del 2016

“Uno no puede entender cómo a un símbolo de la cultura pop le hacen ese desplante.”

La foto es triste y emblemática al mismo tiempo, apareces abrazando a Al Pacino en una imagen en blanco y negro. Está en tu Instagram, ‘Sly’, y la acompañaste de una bonita leyenda: “Yo y mi viejo amigo, el legendario actor, Al Pacino. La primera vez que traté de trabajar con Al fue en 1978, sucederá uno de estos días.”

¿Uno de estos días, Sylvester?

Ya trabajaste dos veces con Robert De Niro en dos proyectos para olvidar: Cop Land (1997) y Grudge Match (2013), pero con Al Pacino nunca te hemos visto en la pantalla.

Ahora, viejo amigo, y disculpa que te trate con tanta confianza, tal vez puedas sentarte con el viejo Pacino a hacer un proyecto decente. Ahora sí se pude, ¿verdad? Ahora que vienes de ser nominado a un Óscar por Creed (2015) gracias a un nuevo respiro que le diste a ese personaje con el que crecimos muchos: Rocky Balboa.

Y gracias a Rocky es que hoy te escribo, y le escribo a los invisibles, arbitrarios e injustos miembros de la academia que te dejaron sin el premio, señor Stallone.

Vamos por partes. Es cierto que estás lejos de ser un gran actor. Eso lo sabe todo el mundo. Estás a metros del talento de Marlon Brando, a años luz del refinado Laurence Olivier, y a kilómetros de De Niro y de Pacino. Pero todos tenemos un chance de mejorar, incluso cuando envejecemos, ¿no es verdad amigo Stallone?

En estos tiempos cuando los jovencitos son los reyes de todo, vale la pena buscar una segunda oportunidad, como cuando los boxeadores a punto del retiro quieren ofrecer ese último destello de fuerza y talento. Así estás tú, viejo amigo, tratando de decirle al mundo: “Okay, seamos francos, no he sido un buen actor, desde hace décadas hago películas de acción para llenarme los bolsillos de dólares, es cierto que hice Rambo, Cobra, Cliffhanger, una película porno y otras porquerías, pero también es cierto que conozco esta industria como la palma de mi mano, que puedo hacer una película con los ojos cerrados, que si me da la gana puedo llamar a cualquier superestrella de Hollywood para que trabaje conmigo. Y también es cierto que ya tengo casi 70 años, que perdí un hijo de una manera trágica, y que el año pasado demostré que puedo actuar bien. Entonces me digo, y les digo, aquí y en frente de todos ustedes, que tengo casta y que sí puedo hacer bien un maldito papel, una actuación seria.”

Para volver a ser Rocky en ‘Creed’, mi buen amigo, le pagaste clases de actuación a la prestigiosa Ivana Chubbuck, la profesora de Jared Leto, James Franco y Jim Carrey, entre muchos otros. ¡Qué gesto de humildad! Tú, con todo el dinero que tienes, con la fama, volver a estudiar como esos viejitos colombianos que regresan a las escuelas a terminar el bachillerato y los registran los noticieros.

Sólo por eso debieron darte el Óscar, amigo Stallone. Pero la oportunidad se fue. La estatuilla se la dieron a Mark Rylance, gran actor de teatro, eso dicen, pero un desconocido para el gran público. Es que eso, amigo ‘Sly’, fue lo que nos molestó y lo que me obliga a escribirte esta carta. Es que uno no puede entender cómo a un símbolo de la cultura pop le hacen ese desplante.

La verdad no sé muy bien quién es ese tal Mark Rylance, pero de algo estoy seguro, amigo Stallone, y es que nadie, en ninguna parte del mundo, tomó en su nombre una bicicleta para ir a buscar una película suya. En cambio por ti sí lo hicimos muchos, Sly.

Te voy a contar algo y con esto me despido: hace como 30 años mis amigos y yo agotamos la paciencia del único trabajador de la única videotienda del pueblo donde me crié preguntándole cuándo es que iba a llegar Rocky IV. Y al fin la vimos. Y la repetimos 100 veces. Y tratamos de hacer flexiones de pecho con un solo brazo. E improvisamos combates de boxeo en los patios a ver quién podía imitar tu estilo de combate. Entonces hoy, tres décadas después, me pregunto si alguien en este mundo hizo algo similar por una actuación del tal Mark Rylance.

Entonces, mi buen amigo Sylvester Stallone, haz tu película con Al Pacino, y que sea una buena cosa para que te veamos en una actuación que nos enseñe que incluso los que se dedican a fomentar las películas de mal gusto pueden tener una segunda oportunidad en el mundo de la imaginación.

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