Carta de un ciudadano a Petro

19 de diciembre del 2012

Respetado Señor Alcalde: El desastre de las basuras en Bogotá no tiene antecedente. La confrontación permanente, las decisiones equivocadas y la improvisación han caracterizado su administración. Durante los 24 años que lleva la elección popular de alcaldes nunca se había presentado una crisis similar, a pesar de pésimos mandatarios como Samuel Moreno, elegido por el […]

Respetado Señor Alcalde:

El desastre de las basuras en Bogotá no tiene antecedente. La confrontación permanente, las decisiones equivocadas y la improvisación han caracterizado su administración. Durante los 24 años que lleva la elección popular de alcaldes nunca se había presentado una crisis similar, a pesar de pésimos mandatarios como Samuel Moreno, elegido por el que era su partido en 2001, el Polo Democrático.

El día en que se inició el nuevo modelo de recolección de basuras causó lo que puede convertirse en una grave crisis sanitaria y coincidió con la destitución del Secretario de Gobierno, por la Procuraduría General de la Nación. No es el primer alto funcionario de su gabinete que sacan o deserta. Más de 12 han abandonado sus cargos. Grave inestabilidad que produce efectos nefastos.

Bogotá es una metrópoli en la que viven más de 7 millones de personas y el más importante centro económico del país. Es una responsabilidad enorme su conducción. Eso me motivo a escribirle y a preguntarme  sobre cómo es posible que el garante del bienestar de los bogotanos adopte decisiones que terminan perjudicando gravemente a todos.

Coincido con usted en que es necesario reducir las tarifas de aseo. !No hay duda! También en que no es satisfactorio el modelo de recolección. !Es ineficiente! La ciudad no se mantiene en óptimas condiciones de limpieza. !Eso lo compartimos! No pueden existir en la práctica cuasi monopolios que presten mal servicio, mientras se enriquecen a costa de los ciudadanos y hacen negocios con políticos corruptos. ¡Hay que meterle la mano al tema!

De igual modo, creo que el Estado no está necesariamente condenado a ser incapaz de prestar ese servicio. Pienso que el problema no es el sector privado vs sector público. Como dijo Deng Xiao Ping: ¿Qué importa que el gato sea blanco o negro con tal de que cace ratones? Los dogmas antimercado o antiestado no están en mi diccionario.

Pero, una cosa es esa y otra lo que está ocurriendo, Alcalde. Muchos ciudadanos que nos expresamos en las redes sociales tenemos la impresión de que movido más por la pasión que por la prudencia, que debe tener un buen gobernante para asegurar que sus decisiones consulten el bien común, ha metido a la ciudad en una crisis absurda. Antes de la genialidad de adornar con basuras los andenes y calles de Bogotá usted tenía solo el 31% de opinión favorable y el 58% desfavorable. Mantiene una base dura y una sofisticada red clientelista construida durante 9 años de gobiernos de izquierda,  pero… ¿aguantará en medio del caos? ¿Tendrá el tiempo suficiente para que las medidas que considera le reportaran apoyo popular puedan mostrar resultados, en el hipotético caso que salgan bien?

El error, Alcalde, es creer que con su discurso de lucha de clases, que pretende enfrentar a ricos y pobres, es suficiente para que los ciudadanos salgan a respaldar todas sus decisiones. !No! Con todo respeto, por ahí no es la cosa! Mientras anuncia la política del amor, gobierna con lo que parece más una política del resentimiento.

Si la administración distrital hubiera tomado el tiempo necesario para planear y ejecutar una transición al nuevo modelo, independiente de que se esté o no de acuerdo con el mismo, con seguridad no estaríamos enfrentando esta macondiana situación.  Además de ver todo con un enfoque ideologizado, el problema central aquí es la imprudencia del gobernante. No por desafiar a los que denomina mafias de la basura, sino por no prever los problemas que se generarían y garantizar que no ocurrieran.

¡No es una conspiración, Alcalde! No es que los medios de comunicación, quienes sacan las basuras y los que se enriquecen con el negocio estén confabulados para desatar esta crisis. Es la realidad. Las basuras están en las calles por una decisión y proceso equivocado de su parte. ¡Si alguien conspira contra usted, es usted mismo!

Esto dejó de ser un tema de confrontación política para convertirse en una urgencia nacional. De seguir así la ciudad enfrentará una crisis sanitaria cuya dimensión con certeza superará la capacidad del sistema de salud. ¿Por qué insistir en el camino de la confrontación y el desorden?

Tiene de su lado que a pesar de la difícil situación, el gobierno nacional no reacciona. Da la impresión que los pactos políticos con usted, señor alcalde, callan al Presidente y a los funcionarios del nivel nacional. Los organismos de control tampoco actúan. Una situación tan grave merecía pronunciamientos y medidas claras y concretas para superar la negligencia e imprudencia de la administración distrital.

Los bogotanos estamos solos. La Constitución otorga a los ciudadanos los instrumentos para enfrentar este tipo de escenarios. La revocatoria del mandato es un derecho que tenemos. Hay quienes no la comparten, están también en su derecho. Lo que no puede ser es que llevemos un año cabalgando en medio de la improvisación y el desatino en materia de movilidad, infraestructura, basuras y desarrollo de la ciudad y nos quedemos con los brazos cruzados.

Alcalde, por favor, le suplico tome inmediatamente, con la mayor seriedad, las decisiones que se requieran para superar esta crisis. No es escondiendo la cabeza como las avestruces que las basuras van a desaparecer de andenes, calles y parques, ni publicando fotos de excepcionales andenes limpios. Recuerde, doctor Petro, que los gobernantes deben antes de cualquier cosa cumplir la ley y garantizar las mejores condiciones de vida de los gobernados. ¡Para eso lo eligieron!

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