Cecilia Orozco, la justiciera, palo por igual

Cecilia Orozco, la justiciera, palo por igual

6 de abril del 2016

En la Colombia fraccionada hay periodistas que defienden al expresidente Uribe y todo lo que haga. Otros enmermelados son santistas y gobiernistas, eludiendo mirar los horrores que se ven notorios.

Pero hay también periodistas que caminan derecho por el medio, mirando todo el panorama, aunque no faltarán voces que salgan a decir que no es el caso de Cecilia Orozco Tascón, directora de Noticias Uno y columnista de El Espectador.

Yo si creo que es -entre la muchedumbre- una de las periodistas más valientes, coherentes y frenteras.

En su más reciente columna de El Espectador, empieza por decir una verdad gigantesca, que el senador uribista Ernesto Macías no ha hecho nada en el Congreso pero no es el único de los integrantes de su partido que padece de mediocridad parlamentaria.

Esa bancada se ve a sí misma como ejemplar porque asiste, puntualmente, a los debates y no se vuela después de responder a lista, es decir, porque hace la tarea mínima: ir a donde le pagan. En efecto, son pocos, poquísimos, los congresistas del uribismo que brillan con luz propia.

Sin embargo, según Cecilia, Macías hizo una intervención pertinente cuando criticó al ministro de Hacienda durante el debate de moción de censura al alto funcionario, por los contratos que una firma de su hermano Jorge Hernán Cárdenas tiene con el Ejecutivo, siendo Mauricio Cárdenas, como es, uno de los consentidos del presidente de la República; y habiendo sido el contratista Cárdenas, como fue, socio de la superministra María Lorena Gutiérrez.

Y agrega Orozco Tascón:

No se trata de ilegalidad ni tampoco de señalar a estos dos ministros. No se trata de probar que el socio principal de la consultora Oportunidad Estratégica no es serio, respetable o competente para las tareas que le encomiendan. Se trata de moralidad y de transparencia. O, si usted lo prefiere, de cumplir con aquello de que la mujer del césar no solo debe serlo sino parecerlo.

El propio Jorge Hernán Cárdenas indicó ayer, en radio, que sus compromisos con el gobierno actual constituyen el 35% de sus actividades comerciales y que el 65% restante se distribuye en contratos con organismos internacionales y firmas particulares. Bien habría podido abstenerse, sin tener que salir a pedir limosna, de recibir encargos remunerados de la administración de la que hace parte su hermano.

No obstante, Macías olvidó –o quiso olvidar– que el representante de Oportunidad Estratégica también obtuvo notables contratos de los gobiernos de Álvaro Uribe. No es de extrañar: del expresidente para abajo, el uribismo ataca la administración Santos con verdades y mentiras, por lo que sus miembros hicieron con lujo de irregularidades en sus tiempos.

Jorge Enrique Robledo, el más documentado del debate del lunes pasado en el Senado por la venta de Isagén, formuló graves interrogantes sobre la subasta para la compra de esa comercializadora de energía: dudó con fundamento que el comprador, el fondo canadiense Brookfield, hubiera tenido un competidor real. Según el senador del Polo, Brookfield se alió con la chilena Colbún para aparentar que esta pujaría por Isagén cuando no tenía la capacidad financiera para hacerlo.

Contrario a los opositores uribistas, Robledo ha sido coherente: cuestiona a este gobierno pero también al anterior: el 12 de mayo de 2009 hizo un debate por los hiperlucrativos negocios de los hijos del presidente Uribe en los gobiernos de su padre. Ellos hoy, sin la cobertura de intocables del Ejecutivo, son investigados por presuntas operaciones fraudulentas de su empresa Ecoeficiencia para quedarse con dineros de los impuestos que recibe la Dian mediante el sistema de recobros de IVA por exportaciones que nunca hicieron.

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