Chávez y las paradojas de la paz

17 de diciembre del 2012

Durante mucho tiempo Chávez ha protegido a los cabecillas de las FARC en territorio Venezolano. La frontera con el vecino país se convirtió en un oasis para el grupo guerrillero, que encontró en el mandatario venezolano el mejor aliado para mantener su guerra y resguardarse y protegerse así de la decisiva y heroica persecución de […]

Durante mucho tiempo Chávez ha protegido a los cabecillas de las FARC en territorio Venezolano. La frontera con el vecino país se convirtió en un oasis para el grupo guerrillero, que encontró en el mandatario venezolano el mejor aliado para mantener su guerra y resguardarse y protegerse así de la decisiva y heroica persecución de la Fuerza Pública colombiana. Chávez ha sido (por más que lo nieguen) el gran patrocinador y mecenas de las FARC. Los petrodólares del régimen chavista han procurado para la guerrilla armamento y dotaciones a granel.

La “ayudita” no solo fue con billete: los contactos internacionales y la diplomacia soterrada para impulsar la descabellada empresa terrorista de las FARC estuvo desde siempre en los primeros lugares de las prioridades del Presidente de Venezuela. Chávez jamás ahorró esfuerzos por defender los interese de las FARC, que eran los suyos propios. En la delirante idea de reconquistar con su socialismo bolivariano los países de América latina     -haciendo una interpretación bastante amañada y retorcida de los pensamientos del Libertador-, Chávez creyó, erróneamente, que, en el caso de Colombia, podría imponer su modelo político y hacerse al poder asociándose con las FARC, el mismo grupo que durante medio siglo ha manchado de dolor y muerte nuestra historia.

Tardó años para entender Chávez que la tal lucha armada de las FARC no tenía sentido y que por más dinero que le inyectara a esa guerrilla no quedaba otra salida que la negociación política. Los golpes militares de nuestro ejército y la policía contra los subversivos fueron determinantes para llegar a esa conclusión. También supongo que los ímpetus napoleónicos de Chávez fueron decantándose con la edad, y la realidad le mostró que otro debía ser el camino. Él mismo había sufrido en carne propia el fracaso de las vías de hecho. Al intentar infructuosamente como miembro activo del ejército venezolano derrocar a Carlos Andrés Pérez fue encarcelado y luego indultado por Caldera para convertirse posteriormente en Presidente, gracias al voto popular. La ecuación resultaba muy sencilla de asimilar: la democracia es la única opción en estos tiempos.

Cuando Chávez por fin entendió lo que resultaba necesario y práctico para sus amigos de la guerrilla, decidió convencerlos -y lo hizo- de entablar unas conversaciones serias con el gobierno de Juan Manuel Santos, a la sazón su “nuevo mejor amigo”. Esa es la verdad: el gran artífice del proceso que hoy se tramita en La Habana es Hugo Chávez. Cualquiera que sea su motivación, esta vez estoy seguro de que la intención es que las FARC se desmovilicen. Si bien dicha situación no resolverá del todo el conflicto interno, será, sin duda, un buen comienzo.

Pero como todo lo que tiene que ver con Colombia está signado por paradojas y contradicciones, no podía faltar el lado trágico del cuento. Lo que tiene que salir bien sale mal y viceversa. El mismo hombre que protegió, financió y azuzó a las FARC para sostenerse en la guerra y que luego las persuadió de hacer la paz, está a punto de morir en medio de ese proceso. No es exagerado decir que el éxito de la negociación con la guerrilla depende de la supervivencia de Chávez: es el único que puede llamar al orden a “Timochenko” y sus camaradas.

Solo espero que no sigamos condenados por otros cincuenta años a derramar más sangre, que el proceso de paz con las FARC llegue a buen puerto y que Chávez no se muera para verlo un día derrotado en las urnas.

La ñapa: La manguala del Gobierno y el Congreso no cesa. Así como negociaron la reforma a la justicia, están negociando la reforma tributaria. Ojalá que Santos les pague a los parlamentarios con la misma moneda de la traición, para ver si algún día aprenden a no ser tan arrodillados y pusilánimes.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

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