Ciudadanos de primera y ciudadanos de tercera

23 de febrero del 2011

La Corte Constitucional ha dado muestras importantes de objetividad en sus decisiones, cuando se trata de defender los valores y los principios constitucionales, y la prueba más reciente fue la sentencia que declaró inexequible la ley que convocaba un referendo reeleccionista. Por ello y porque la Corte ya ha dictado importante jurisprudencia sobre el cumplimiento de los trámites que exige la aprobación de un texto legal, no nos cabe la menor duda de que podemos esperar una sentencia en igual sentido sobre el artículo 47 del proyecto la ley estatutaria de reforma política, 190 de 2010 (Senado), aprobado en forma irregular por el Congreso a finales del año.

Este texto fue llamado por el registrador el ¨artículo canguro¨, pero por sus implicaciones más parece un “orangután”, tramitado en forma subrepticia a ultima hora, sin que hubiera habido debate en comisión ni mayor discusión en el Congreso, pero mucho menos en la Academia, ni en los medios de comunicación, ni en las regiones, como sucede con tantas normas aprobadas por congresistas que atropellan e insultan a la ciudadanía a quien pretenden representar, con esta forma de actuar y de hacer reformas institucionales a sus espaldas.

Según este ¨articulito´´, sólo podrán votar quienes lo hayan hecho en las pasadas elecciones a la Presidencia, con lo cual la depuración del censo electoral consistiría en que saldrían del mismo unos quince millones de potenciales votantes y en departamentos como Bolívar, sólo podrían votar el 10 por ciento de los ciudadanos con capacidad para hacerlo.

De esta manera se crean dos categorías de ciudadanos colombianos: unos con plenos derechos políticos y con capacidad para votar, porque votaron en las pasadas elecciones, y otros quince millones a quienes se les niega este derecho por no haber votado, por cualquier causa:  la madre que no podía dejar solo a su pequeño hijo, el anciano que tenía una gripa el día de elecciones, el joven que quería ir a las urnas pero no consiguió transporte, o el que consciente y voluntariamente decidió abstenerse por no simpatizar con alguno de los candidatos, o porque su partido pregonó la abstención, o porque no le vino en gana, teniendo en cuenta que en Colombia no existe el voto obligatorio y por tanto la abstención es un derecho, como lo ha reconocido la Corte Constitucional.

¿Será que los parlamentarios que votaron a pupitrazo limpio esta norma no recuerdan que en Colombia todos somos iguales ante la ley, gozamos de los mismos derechos, y que ésta no puede hacer discriminaciones caprichosas en contra de este principio­?  ¿Será que no han entendido que la única forma de discriminación permitida por la Constitución la puede realizar el Estado sólo para favorecer a grupos tradicionalmente discriminados o excluidos por razones de sexo, raza, o que por circunstancias económicas, físicas o mentales se encuentran  en condiciones de debilidad manifiesta?

O tal vez tampoco tienen conocimiento esos ilustres padres de la Patria sobre el carácter participativo de la Constitución de 1991, el cual constituyó la razón de ser de la Asamblea Constituyente, ya que fue invocado por los votantes de la llamada séptima papeleta, por la Corte Suprema al declarar constitucional su convocatoria y posteriormente en el texto del Preámbulo, así como en varios de sus artículos.

Las consecuencias de esta regla legal contraria a la Constitución también tienen que ver con la facilidad con que se podrían aprobar referendos, consultas populares y revocatorias del mandato, al bajar notoriamente el umbral requerido, cuando según dice el Registrador, hoy existen 30 millones de ciudadanos activos, de los cuales sólo es posible excluir a los miembros de las Fuerzas Armadas y a los militares. Lo demás son trampas a la Constitución.

Es de la esencia de la calidad de ciudadano el tener la posibilidad de elegir y ser elegido y este derecho político reconocido por la Constitución no puede ser recortado por ninguna norma de inferior categoría, como esperamos que lo declare la Corte Constitucional, para bien de la democracia colombiana.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO