Soledades que matan…Claudia

28 de enero del 2011

Sería injusto y vergonzoso para la sociedad colombiana que demócratas jóvenes valientes y rectas como Claudia López resulten atropelladas por su militancia en defensa de valores, convicciones y comportamientos indispensables para que esta nación supere el atraso y su vida pública discurra por la decencia. Más incomprensible si son víctimas de represalias para reivindicar a personajes como Samper.

En Colombia son recurrentes fuerzas que se llevan por delante lo que se atraviese, leyes justicia ciudadanía, con tal de montarse en el poder y entonces la historia está atravesada de violencias y miserias.

Si la sociedad y las instituciones colombianas admiten que a Claudia López la perjudique de cualquier forma por mínima que sea Ernesto Samper con su demanda ante la Fiscalía, estaríamos asistiendo a otro episodio de crucifixión de las virtudes y las esperanzas de esta nación saboteada siempre en su lucha por escaparse de los corruptos y los criminales como fórmula de poder y a otra manifestación de la cobardía social que tolera tantas veces tanta ignominia.

En Colombia hay violencias porque la violencia se usa para imponerse en la contienda política. Aquí siempre ha habido quienes asesinan si es necesario para ganar el poder. Antes intentan el fraude la represión el acoso la amenaza el soborno. Pero si no les resultan mandan el sicario. Y si el asunto es más grande y no es suficiente el magnicidio, apelan al genocidio… Y así van llevando las cosas del engaño y la amenaza del asedio y el sabotaje de la trampa electoral y la compra de conciencias y el cohecho, a la masacre y al tiro de gracia hasta coronar el asalto al poder.

Sé de qué hablo, ha sido mi historia y la historia de mi generación. De fraudes electorales ni qué decir, ya son trivialidades, como el cerco económico y mediático a los demócratas que bregan por el cambio… No… hablo del asesinato de Galán, de Lara, de Jaramillo, de Pizarro, de Gómez Hurtado. Hablo del genocidio contra la Unión Patriótica y contra fuerzas sociales defensoras de los derechos humanos, los derechos de los trabajadores, de las minorías, en fin, de la democracia… Hablo claro está del “Proceso 8.000” y de la “Parapolítica” torrentes de estiércol y del asalto a la Constitución y en fin, de la matonería que se prodiga en cada torneo electoral para elegir y reelegir en la presidencia de la república y en el Congreso y en las administraciones locales personajes de confianza de mafias del narcotráfico y el paramilitarismo…

No… A Claudia López no la podrían condenar por denuncias que hace Ernesto Samper desde su cinismo y su impunidad. Sería otra derrota más a la decencia y la dignidad.

Quien quiera asomarse a los abismos morales de Ernesto Samper debe conocer las crónicas de quienes fueron testigos de su comportamiento como coordinador de la campaña presidencial Liberal de 1982 y de quienes presenciaron su encuentro con Pablo Escobar y el pleno del Cartel de Medellín a comienzos de aquel año en el Hotel Intercontinental cuando Galán, Lara, yo y otros compañeros del Nuevo Liberalismo nos jugábamos la vida enfrentando sin guardaespaldas ni blindajes el tándem mafia y política para intentar salvar a este país de la pesadilla que de todas maneras le sobrevino.

No basta eso. Debe conocer el testimonio que entregó al Fiscal General de la Nación en el propio gobierno Samper el testigo que le relató con pelos y señales las reuniones que Ernesto Samper y César Villegas sostuvieron a comienzos de la década de los noventas con Gilberto Rodríguez Orejuela y Miguel Rodríguez Orejuela. Encuentros furtivos en el contexto terrorista mafioso político de aquellos tiempos. Y si se quiere completar el expediente debe recabarse en qué quiso decir Álvaro Uribe siendo presidente cuando declaró que devolvió a Juan Fernando Cristo cheques que le envió como secretario de Samper para ayudarle a su campaña de Senado en el año 91… de qué cheque hablaría el presidente Uribe y por qué razones lo devolvió…

A este Samper que enterró con sus conductas siniestras su partido y sus amigos ni la justicia ni la sociedad pueden otorgarle el derecho de golpear a Claudia López… No… eso no puede ocurrir… Por mi parte quiero ponerme del lado de esta joven a quien conozco en escritos e intervenciones públicas y a quien anhelo verla como a otros de su generación y sus convicciones crecer en la escena pública de esta nación tantas veces derrotada por la perversidad y tan proclive a dejarse abusar de badulaques… Es indispensable apoyar a la joven e impedir que esta vez la prepotencia del crimen postergue y arrolle promesas de libertad y decoro…

Recuerdo que pocos días antes de caer asesinado Luis Carlos Galán falló otro intento de matarlo, entonces con bazuca, en Medellín. En la angustia que sentía por la cacería que se aventó contra su vida y por la soledad que le rodeaba como quiera que la indiferencia y las indolencias de la sociedad y las autoridades permitían a los pistoleros arrimársele cada vez más, me expresó su extrañeza porque Ernesto Samper no manifestó perturbación ni solidaridad por lo acaecido en Medellín. Entre ellos como políticos y entre sus familias había cercanías que parecían obligar para la ocasión ciertos gestos de cortesía y consternación… Por lo demás Luis Carlos había visitado en la clínica a diario a Ernesto Samper cuando fue herido… Recuerdos de soledades que matan… Claudia… soledades que no pueden ser…

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