“Claus y Lucas”. La crueldad como forma de sobrevivir

6 de febrero del 2011

Agota Kristof

Definitivamente no es casualidad que en los dos últimos meses, el placer de la lectura me haya premiado con dos excelentes escritores húngaros, pues bien, se trata de Miklós Bánffy y Agota Kristof. Y digo que no es casualidad, porque Hungría, así como Austria, Checoslovaquia, Rumania, Yugoslavia y parte de Italia, que en su momento fueron parte del  Imperio Austro-Húngaro, vieron nacer, sufrir, producir, vetar, extraditar y morir a uno de los movimientos literarios más importantes de la historia con  escritores dotados  de una prosa bella, perfecta, cruel y melancólica.

Agota Kristof, emigró a Suiza en 1956 como consecuencia de la represión rusa a la sublevación húngara. En su escasa producción, “Claus y Lucas” constituye su mayor logro literario. La trilogía compuesta por tres novelas duras de leer,  El gran cuaderno, La Prueba y La tercera mentira, narra la historia de dos gemelos que abandonados por su madre durante la invasión alemana, descubren en la crueldad, la manera efectiva de supervivencia.

De la saga, El gran cuaderno, su mejor novela advierte un estilo minimalista, recreando de manera perversa la malicia. Los gemelos abandonados a la suerte de una abuela cruel y analfabeta se enfrentan al mundo sin ningún referente moral. Se perciben como  espectadores fríos de una perversidad premeditada respecto de la  muerte de su padre y conviven con el  esqueleto de su madre.

En La Prueba, Claus y Lucas deciden separase, “porque era necesario ya que estábamos demasiado unidos” mientras Claus cruza la frontera, Lucas decide quedarse en Budapest al arbitrio del régimen autoritario. Un mundo imperfecto, un mundo sin alma que se nos ofrece de manera vertiginosa a través de la crueldad de Mathias, que al  igual que los gemelos encuentra en la maldad la forma de sobrevivir.

En su tercera novela los gemelos vuelven a encontrarse, o dicho de otra manera, vuelven al desencuentro. La autora, con un estilo diferente nos presenta dos personajes carentes de amor, perdón y piedad y nos ofrece la posibilidad de escoger el final que mejor se pueda soportar.

Es un libro duro, cruel y nihilista.  Klaus le dice a Lucas “Le digo que la vida es de una futilidad total, que no tiene sentido, es una aberración, sufrimiento infinito, invento de un No-Dios cuya maldad rebasa la comprensión” con esta historia Kristof nos relata no la vida, sino la guerra.

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