Cojea pero llega

25 de marzo del 2011

Con la decisión del Consejo de Estado sobre el tercer canal se hace justicia.

Todos queremos un tercer y hasta un cuarto canal. Todos queremos que el duopolio de la información que ostentan Caracol y RCN se termine y se de oportunidad a nuevas formas de ejercicio de la libertad de expresión y del pluralismo informativo. Todos queremos que haya más oportunidades de trabajo para un sector que vive una realidad inversamente proporcional entre el talento y la demanda del mercado.

Todos queremos que se pueda adjudicar un canal privado más, y hasta dos, porque todo el mundo quiere que haya más y mejor oferta de parrillas para que la televisión pueda competir y generar mayor entretenimiento y se pueda comprometer a fondo con la responsabilidad social que requiere un instrumento con capacidad de influir en la formación humana, la educación no escolarizada, la formación en valores y la construcción en democracia. Todos queremos canal pero no a cualquier precio.

Por eso es saludable la decisión del Consejo de Estado. Porque deja las cosas en su justa dimensión y pone en su sitio a quienes desde la CNTV y desde la Casa de Nariño en el pasado gobierno pensaron que birlando la normatividad y jugando al ¨listillo¨ se ayudaría a que su preferido se saliera con la licitación, a base de maniobras que llevaron a los otros dos aspirantes a retirarse del proceso por cambio en las reglas de juego, lo cual significaba que no se garantizó la pluralidad de oferentes que exige la ley.

Que el fallo del Consejo de Estado lleve a que se reinicie el proceso de licitación es una noticia que alegra, claro está a Caracol y a RCN, o como diría Roberto Pombo a Julio Mario Santo Domingo y a Carlos Ardila Lule. Pero alegra a los demócratas, a los que luchan por la transparencia en los procesos, a los que velan por la aplicación de la ley y a quienes, como la comisionada Zulma Casas, desde el ejercicio de sus funciones se opusieron a que sus compañeros de Junta se saltaran la normatividad para adjudicar a toda marcha y a toda costa el canal a quienes ellos habían escogido previamente.

Y aunque se quiera maquillar como si fuera un triunfo de los poderosos cacaos contra la pluralidad informativa, y se quiera mostrar como si la justicia se hubiera arrodillado ante el poder económico y mediático para reversar la decisión, lo cierto es que lo que demostró el Consejo de Estado fue justamente lo contrario. Que no se arrodilló ni ante el poder que representa Planeta, que terminó como único oferente por una vía poco ortodoxa de la mayoría de la CNTV; y que no se dejó amilanar ni siquiera ante la subjetividad implícita en que la decisión afectara los intereses del mismísimo Palacio, dada la familiaridad del presidente Juan Manuel Santos con el interesado.

El Consejo de Estado se paró en la raya del derecho y falló sin presiones. Y eso hay que celebrarlo. En un país donde a veces la justicia se politiza, a veces se amedranta, a veces se corrompe y en ocasiones simplemente se equivoca, una decisión sin temores y en la que se evidencia que no mediaron las conveniencias, es digna de aplausos.

Y que no se entienda que porque se benefician los dos canales privados con esta decisión haya que tener verguenza para congratularse con que se reinicie un proceso que si se hace bien los grandes beneficiarios serán los televidentes, la ciudadanía y la democracia, porque de seguro el próximo no va estar contaminado de mezquindades cortoplacistas ni de intereses preferenciales.

Porque si hay alguien responsable de que ni el grupo Planeta ni los colombianos tengan hoy canal son los comisionados que quisieron ¨ayudar¨, sin que los méritos del concursante lo necesitara, es decir los dos representantes del ex presidente Alvaro Uribe, quien además ayudó mal también al nombrar irregularmente comisionado ad hoc para forzar la mayoría calificada. Si hay responsables de que no haya tercer canal no son los magistrados del Consejo de Estado, que hicieron bien su tarea. Son, con nombre propio Eduardo Osorio y Anny Vásquez, quienes en la Junta de la CNTV hicieron mal la tarea por hacer su propia tarea.

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