Colegios: el reto de una distancia justa

1 de agosto del 2019

Opinión de Juan Pablo Camacho

Colegios: el reto de una distancia justa

Si queremos ser una ciudad de ciudades, es indispensable que ampliemos nuestra visión en materia educativa. Aunque hemos avanzado en varios aspectos, tales como una reducción significativa en la tasa de deserción escolar, que pasó de 4,9% en 2015 a 1,6% en 2018 y  una cobertura de jornada única del 13%, aún tenemos serias dificultades que van más allá de la cobertura. Bogotá tiene que ser ejemplo y encaminar sus acciones hacia una educación integral, que desde sus inicios forme ciudadanos con altas competencias.

Por ejemplo, es inadmisible que cualquier niño tenga que trasladarse de una localidad a otra para ir al colegio. Propongo establecer un acuerdo que blinde a los estudiantes y les otorgue garantías en el acceso y la permanencia, ningún niño debe estudiar a más de 2 kilómetros de su vivienda y en una localidad diferente a la suya. Ahí empieza la interconexión, y este tipo de programas podrían facilitar las dinámicas cotidianas desde la apropiación urbana. Si bien el Distrito ha implementado con éxito diferentes alternativas, como las de “Al colegio en Bici”, algunos subsidios de transporte y el programa de rutas escolares, las facilidades de acceso podrían ser mucho más eficientes.  

Al respecto, sería necesario la colaboración y sinergia de diferentes entidades distritales y organismos de la sociedad civil, dentro de los que se encuentran la Secretaria de Educación, los colegios oficiales, las asociaciones de padres de familia y otros colectivos como las veedurías ciudadanas. Sin olvidar que, este proyecto iría en línea con el reto que tenemos en Bogotá, de lograr una ampliación de jornada única del 50% para todos los colegios públicos de la capital lo siguientes 4 años. Pues al contar con una infraestructura suficiente y adecuada de planteles educativos, pensada en torno a las necesidades de la población atendida, resulta mucho más fácil mejorar la capacidad instalada y volcar los esfuerzos a que todos los niños y niñas puedan cobijarse en dicha modalidad. 

Cabe resaltar que existen una serie de estándares que estimulan las condiciones mínimas, en las que se debe ubicar un colegio. Sin embargo, estos parámetros que buscan cumplir con el criterio de accesibilidad en la educación, consignado en el artículo 67 de nuestra Constitución, también deberían tener en cuenta la relación y cercanía del estudiante con el territorio donde habita. Con el objetivo de crear y fortalecer espacios seguros y cercanos para los niños y sus familias. 

Asumo que más que la construcción de un gran número de planteles educativos, lo que se requiere en un reordenamiento institucional en esta materia. Es decir que, el problema es más de gestión que de infraestructura. Finalmente, es pertinente mencionar que lo relevante de este asunto es entender que nuestra capital tiene todas las posibilidades de alcanzar sus objetivos y mejorar sus condiciones, a través del orden y la planificación inteligente. No podemos seguir limitados por discusiones políticas que estancan pilares del desarrollo tan esenciales, como el de la educación.

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