Colombia, visión 2020

11 de enero del 2020

Por: Ignacio Arizmendi Posada.

Colombia, visión 2020

No se trata de la visión 20/20, de la que hablan los optómetras y oftalmólogos, sino de la “visión 2020”, de la que puede hablar cualquier ciudadano más o menos informado al prever hechos que podrían suceder en Colombia durante 2020. Lo bueno es que nuestro país es fácilmente predecible. Por ello no se requiere de mucho talento ni de mucha información para hacer predicciones como estas:

• El “cenador” Gustavo Petro seguirá usando el rencor que le originó la derrota en 2018, a manos de Iván Duque, e incendiando al país hasta lograr la fuga del presidente y conseguir que las Fuerzas Armadas se declaren petrochavistas bolivarianas.
• Los miembros de las Farc insistirán en aparecer en los medios capitalistas como buenas personas. Así lograrán que los colombianos demócratas olviden su ideología totalitaria y los vean con cierta simpatía, ¡y hasta voten por ellos!
• El llamado Comité Nacional del Paro aumentará de 104 a 250 las peticiones. Si el gobierno no las acoge, se pasará del paro a la parálisis buscando la renuncia del presidente Duque.
• Los robots de la izquierda no se cansarán de expulsar su desgastado grito de guerra: “¡Uribe, paraco, el pueblo está verraco!”.
• Los agentes del Esmad serán blanco de metralla, bombas incendiarias, piedra, ácido, etc., mientras los alcaldes de Bogotá, Medellín y Cali les dirán a los vándalos que “cuidadito”, que se porten bien para que los papás no los regañen.

• Los líderes estudiantiles “marxchantes” insistirán en que los vándalos no son estudiantes sino infiltrados de la policía (tal vez de la cubana o venezolana, sin descartar la rusa).
• Tales líderes no dejarán de valerse de cacerolazos para exigirle al gobierno que en una semana genere más empleo, declare gratis la salud, la educación, los servicios públicos y la vivienda, suspenda los TLC, adelante una reforma agraria, etc. Creen que todo es tan fácil como el sexo en grupo, meter droga en clase o ejecutar otras acciones vinculadas al “libre desarrollo de la personalidad”.
• Fecode no cesará de introducir a los niños en las doctrinas de la lucha de clases. Igual cosa sucederá en las aulas de no pocas universidades públicas y privadas (Nacional, Antioquia, Andes, Javeriana y otras).

• El expresidente Juan Manuel Santos volverá a decir en la ONU, y en todo el mundo, que “Colombia está en paz” gracias a él, gracias a lo cual obtuvo el Nobel.
• El exvicepresidente Humberto de la Calle reiterará, una y mil veces, que el acuerdo Timo-Santos era “el mejor posible”.
• La guerrilla hará más atentados y dirá que son el camino hacia el paraíso del pueblo.
• Ante el asesinato de un líder social, Duque repetirá: “Condenamos enérgicamente esos crímenes y ratificamos que no permitiremos que los asesinos hagan de las suyas”. Bla bla.
• La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez hablará sin parar cada que la llamen de un medio radial. Hablar corto es un imposible existencial en su caso.
• Las encuestadoras reiterarán que la imagen del presidente sigue bajando.

• Al excandidato Sergio Fajardo lo “matará” la tibieza.
• El expresidente César Gaviria se la jugará a fondo para que su hijo Simón sea ministro de Duque o al menos le aseguren que será el candidato liberal a la presidencia en 2022.
• Todo lo que el minDefensa Carlos Holmes Trujillo haga o diga será pensando en la candidatura presidencial, con la que sueña, para el período 2022-2026.
• El procurador Fernando Carrillo tampoco descansará en su campaña presidencial.
• Los jerarcas católicos continuarán en babia y los pastores evangélicos (varones, hembras y trans) seguirán haciendo plata a punta de labia.
• Mientras tanto, los corruptos robarán toneladas de dinero y se morirán de la erre.

• Los periodistas mamertos serán unas fieras leonas con la derecha (¿hay derecha en Colombia?) y unas mansas ovejas con la izquierda, a la que le harán el juego todo el tiempo.
• Ningún periodista intentará reunir, al aire y en persona, a los líderes del totalitarismo criollo (Timo, Petro, Robledos, P. Córdoba, M. J. Pizarro, I. Cepeda, G. Bolívar, etc.) para conocer las supuestas diferencias ideológicas entre sí.
• Tanto los viudos del poder como la generalidad de los periodistas y columnistas de Bogotá vivirán descrestados con Claudia López, a la que le perdonarán lo imperdonable para tenerla cerca y poder hablar de los presupuestos publicitarios del Distrito.
• Los periodistas de radio y redes se mostrarán más atentos a la cantidad de seguidores y conectados que a la calidad del periodismo.

INFLEXIÓN. Si sucede lo imprevisto, acojámonos a la reflexión de la Nobel Marie Curie: “Ante un fenómeno inesperado, la duda es la primera reacción del científico”…

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