Colombiano ¡despierta de esta pesadilla!

Colombiano ¡despierta de esta pesadilla!

14 de diciembre del 2016

Esto es realmente una pesadilla de la peor clase. Lo que estamos padeciendo los colombianos me hace recordar las noches en las que mis sueños se transformaban en una terrible experiencia en la que por unos segundos, en apariencia interminables, me veía impedido para moverme o pedir auxilio tratando de salir de esa parte oscura que me llenaba de terror y que era tan real que no entendía que era una pesadilla de la que podía despertar y liberarme de ella.

Para Carl Jung “el sueño es la pequeña puerta oculta que conduce a la parte más escondida e íntima del alma abierta sobre la originaria noche cósmica”. Pero las pesadillas son otra cosa muy diferente, es el horror nocturno, tanto así que cuando queremos expresar que estamos pasando por una terrible situación decimos que es una pesadilla.

Algo de esa clase los colombianos venimos padeciéndolo desde que se tomó el poder un siniestro personaje que parece sacado de las zonas más oscuras de nuestra imaginación. Ya se ha vuelto recurrente su acción maligna como pasa con las pesadillas.

Hace años me visitaba en sueños el diablo. Esto era algo que me causaba terror. Comenzaba con un zumbido fuerte en mis oídos que anunciaba su ‘llegada’, luego lo sentía acercarse amenazadoramente y venía ese instante ‘interminable’ en el que sentía su presencia al lado de mi cama. Era tal la fuerza de esa ilusión que la sola idea de quedarme dormido me llenaba de ansiedad. Sólo después de muchas noches en las que, intermitentemente, tenía ’a visita’ pude tomar valor para enfrentar al oscuro personaje. Me dije: “Que venga y saldemos cuentas”, porque de eso se trataba el asunto. Desde esa venturosa noche no volví a sufrir de pesadillas.

Con Juan Manuel Santos han sido seis años de pesadillas continuas. Llegó la hora en la que los colombianos tenemos que despertar y hacerle frente a ellas. Si lo que ha buscado él junto a sus compinches es causarnos terror puede darse por bien servido, nos tiene oprimidos como lo hace el incubo que representa Füssli en su famosa obra The Nightmare con su horrendo cuerpo sobre el pecho de la joven mujer dormida cuyo rostro no deja de mostrar su angustia.

Lo ocurrido el martes 13, siniestro día que quedará marcado en la historia de esta ignominia cuando la Corte Constitucional le dio muerte a la Constitución y al Estado de Derecho, es el clímax de esa pesadilla que nos llevará a reaccionar por fin. Ahora no debemos tener temor alguno. El monstruo se ha presentado en toda su dimensión y no nos causa más miedo.

“Para hacer frente a los asaltos del inconsciente contaba con la gran ayuda de la certeza de estar obedeciendo a una voluntad superior y este sentimiento me dio fuerza mientras no pude dominar la situación”, dice Jung refiriéndose a su lucha interior que puede ser aplicable para nuestro reto actual. Y continúa:

“La responsabilidad humana es grande con respecto a las imágenes del inconsciente. Equivocarse en la interpretación o eludir la responsabilidad moral que tenemos hacía ellas significa privar a la existencia de su integridad, estar condenados a una vida penosamente fragmentaria.”

Siguiendo la enseñanza de Jung puedo decir que contamos con la inmensa ayuda de la certeza de estar cobijados por un espíritu democrático y respaldados por la verdad y la justicia. Esto nos da la fuerza para enfrentar a un enemigo embriagado de poder al que no le tememos, así nos amenace con sus armas o sus tribunales.

La responsabilidad de la que habla Jung es la misma que tenemos con nuestra existencia y la de nuestros hijos para no llevar una vida fragmentaria como a la que nos quieren condenar. Estas son suficientes razones para no tener ningún temor y rescatar a la Patria de las garras que la están oprimiendo.

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