Sin representación y sin mayoría

26 de julio del 2018

Por Armando Benedetti.

Sin representación y sin mayoría

En la recta final de su campaña, el hoy presidente electo Iván Duque logró importantes alianzas que –inicialmente– parecían asegurarle el apoyo de la mayoría del Congreso. Sin embargo, a pocos días de posesionarse y con un equipo de trabajo conformado casi en su totalidad, los problemas de gobernabilidad empiezan a aparecer como pequeñas piedras en el camino.

Hasta el momento ha quedado en evidencia que Duque hizo honor a una de sus promesas de campaña: los nombramientos no responden a acuerdos políticos. Paradójicamente, es el cumplimiento de este compromiso lo que podría afectar el trámite de las iniciativas del nuevo ejecutivo, especialmente en sus relaciones con los partidos Liberal y Conservador, que se declararán de Gobierno y no tendrán representación en el mismo.

La mayoría de los ministros anunciados provienen de gremios económicos o son técnicos de su cartera, lo cual no deja totalmente satisfechos a los sectores políticos que lo respaldaron, que tienen asiento en el Congreso y que más adelante serán necesarios para asegurar el éxito de sus proyectos.

Cabe entonces cuestionarse sobre la representatividad del nuevo gabinete y los intereses que serán defendidos desde cada una de estas carteras. ¿Será que tendremos cuatro años más de reformas para beneficiar a los ricos de los ricos en detrimento del bolsillo de los ciudadanos? ¿O acaso no es suficiente con los más de $120 billones que el Estado ha dejado de recibir en los últimos 16 años por las exenciones tributarias, o los $100 billones que ha costado la rebaja en las ganancias de los ricos en el exterior? ¿Y qué decir a nivel regional? La cuarta parte del gabinete es bogotano, mientras que los Llanos Orientales, por ejemplo, no tiene representación.

Así las cosas, mantener cohesionada la mayoría parlamentaria será uno de los principales retos de este Gobierno. Y hasta el momento no ha salido bien, al punto que en las dos únicas sesiones del nuevo Congreso –la de posesión y en la que se debía votar la conformación de las comisiones constitucionales– ha sido problemático y casi imposible lograr un acuerdo entre las bancadas.

Cabe recordar que tanto Uribe como Santos gozaron de coaliciones mayoritarias contundentes y sin una oposición numerosa –en el primer mandato de Uribe la oposición la encarnó Petro y Robledo y en el segundo solo Robledo, mientras que en el de Santos lo hizo el mismo Uribe–, pero aún así no fue fácil sostener su alineación con el Gobierno. No en vano, en la recta final del actual mandato presidencial, varias de las iniciativas legislativas de paz nunca salieron a la luz y la implementación del acuerdo quedó a medias.

Teniendo en cuenta esto, sostener las mayorías parlamentarias no va a ser fácil para Duque, especialmente por su gabinete poco representativo y sin mayor experiencia política.

Entonces, ¿cómo configurará el presidente electo su coalición mayoritaria para pasar la agenda legislativa del Gobierno en el Congreso? Seguramente los proyectos de Duque tendrán restricciones y, de continuar así, se verá forzado a reconstruir esta mayoría cada vez que una iniciativa pretenda ser tramitada; lo cual, sin duda, representará un desgaste de dimensiones desproporcionadas.

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