Mi columna para KienyKe

17 de septiembre del 2019

Por: Germán Díaz Sossa.

Mi columna para KienyKe

Los medios masivos de comunicación no pueden ignorar y deben registrar las cosas negativas que ocurren en Bogotá, en Colombia y en el mundo. Pero también deben abrir espacios para lo bueno, lo edificante, lo que agrega valor, lo que construye, lo que enseña, lo que da ánimo y esperanza. Nadie da tanto como quien da esperanza.

Por supuesto que es más fácil destruir que construir. Pero lo que más vale la pena en la vida es construir, levantar, ayudar, orientar, inspirar.

Y es por eso que mi columna semanal, que inició por mi admiración y amistad con Daissy Cañón, siempre tendrá enseñanzas, apuntes, ejemplos, opiniones, preguntas y reflexiones sinceras y decididas.

Dale Carnegie nos enseña que son causas de la infelicidad: Vivir en el pasado, alimentar resentimientos y no quererse a sí mismo.

Le pregunté para uno de mis libros al Doctor Hugo Estrada Nieto, exgerente de la Organización Corona y excelente ejecutivo y administrador:

– ¿Cuál es su opinión sobre esta reflexión de Eddie Robinson, entrenador principal de Grambling University: “Entrenar es una profesión de amor; usted no puede entrenar a las personas si no las ama”?

Y contestó:

-La comparto totalmente. Es muy difícil tener una relación  constructiva y generosa si no se ama.

Pienso que una de las partes esenciales de amar, si no lo es todo, es dar. Para mí el dar, el dar de sí mismo, es una de las muestras esenciales de amor.

El Doctor Estrada agregó:

– Cuando uno cree que ama, entonces no debe haber fronteras en el dar. Todo debe estar disponible y dispuesto. En mi caso soy incapaz de no entregar lo que sé que puedo dar. Siempre me entrego.

Me parece que es muy difícil establecer límites  cuando se está en ese proceso de enseñanza, que es lo que sucede cuando se tiene un equipo de fútbol, uno de gerencia o de consultoría. Uno siente en esos equipos cuando alguien se reprime en su dar, cuando no da lo suficiente.

Una persona de tales características, en mi concepto, no está evolucionando. Esas energías del egoísmo no lo dejan evolucionar, no lo dejan crecer, no lo dejan superar. Se debe tener bien claro que amar es dar. Para ser gerente o para atender clientes, hay que dar mucho de uno mismo

– ¿Quién va a hacer algo?

– Yo.

– ¿Dónde?

– Aquí.

– ¿Cuándo?

– ¡Ya!

Yo tengo fe y quiero hacerlo.

Una bonita enseñanza. Y jamás olvidemos que una idea nada vale sin la acción. Hay personas que tienen iniciativa, pero les falta acabativa.

Las personas seguras de sí mismas  tienen autoestima, visión, propósito, compromiso, deseo de contribuir y fe en lo que hacen.

Lecciones finales: Delegar, sin capacitar, es claudicar. Tal vez lo único peor que le puede pasar a una empresa si capacita a los empleados y se le van, es que no los capacite y se le queden.

Quien dice que la capacitación es costosa, es porque no le ha hecho el cálculo a la ignorancia. La capacitación  se paga una vez. La ignorancia se paga toda la vida. Capacitar es hacer capaz a alguien de hacer algo. Nadie ha sido detenido por ir manejando con exceso de conocimientos. Abrazos.

Germán Díaz Sossa
Periodista, conferencista y escritor

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