¿Cómo desactivar la bomba del SITP?*

26 de septiembre del 2018

Por Diego Molano.

¿Cómo desactivar la bomba del SITP?*

Esta semana la Superintendencia de Industria y Comercio ordenó el embargo de los buses de Transit, uno de los operadores del SITP en Bogotá. De los nueve operadores iniciales seleccionados para el SITP; dos no pudieron iniciar, tres están en ley de insolvencia y los cuatro restantes comienzan a enfrentar problemas financieros y operativos.

El embargo de los buses de Transit, más la fecha límite del próximo 26 de octubre, cuando todas las empresas operadoras deben presentar sus pólizas de seguros, son una alerta. Si el sector asegurador, debido a la grave situación financiera de los operadores del SITP, no expide las pólizas, el Distrito Capital enfrentará una grave crisis, pues más de 5700 buses no podrán salir a prestar el servicio a 1.5 millones de ciudadanos; es decir la ciudad estaría en alerta roja.

Cuando la administración de Samuel Moreno decidió reestructurar el sistema de transporte de Bogotá, se planteó el nuevo esquema bajo los siguientes supuestos: 13 zonas de servicio con nueve operadores, 11 mil buses reconvertidos que moverían cuatro millones de pasajeros, a una velocidad promedio de 20 km x hora. ¿Cuál es la situación actual? 11 zonas, solo siete empresas operadoras, 5600 buses realmente funcionando con una demanda que se bajó a un millón quinientos mil pasajeros y la velocidad promedio de 11 km x hora. El esquema proyectado no funcionó, está colapsado y en grave riesgo hacia el futuro. El déficit del sistema es de $600 mil millones año y acumulan una deuda de $3 billones con el sector financiero.

Lo más grave es el deterioro del servicio a los ciudadanos. En todas las localidades, los ciudadanos se quejan por la falta de frecuencias, rutas ineficientes y largos tiempo de espera en los paraderos. La inseguridad al interior de los buses es notoria, no solo para los pasajeros sino para los conductores. Por otra parte, los conductores no tienen la preparación y formación suficiente, y a pesar de que andan con nuevos buses, su comportamiento ciudadano deja mucho que desear. Los colados y la defraudación con tarjetas clonadas son a la vez otra fuente de problemas.

El SITP es una bomba de tiempo, señaló el Alcalde Peñalosa en una entrevista reciente. Los días pasan y no se vislumbra soluciones de fondo. De hecho, la Secretaria de Movilidad anunció, la semana pasada, que extendería por un año más el SITP provisional; son más de 4600 buses que transitan por la ciudad sin que pertenezcan al sistema integrado, mueven más de un millón de pasajeros y los recursos que recaudan no entran al Distrito.

La ruta para salvar el SITP no está clara y cada día que pasa el deterioro del servicio es notorio. Se encuentran frecuentemente buses azules del SITP varados en las calles, son chimeneas andantes. Es evidente que no hay mantenimiento y son cada vez más los buses que se desarman para pasarle piezas a otros buses de la flota. Se volvió una bola de nieve, un sistema que se está autodestruyendo y son los ciudadanos, los más afectados por la mala prestación del servicio.

La administración distrital tiene que unificar la visión sobre el sistema de transporte público hacia el futuro. Pareciera que no hay claridad al respecto. Hay unas nuevas realidades que tienen que compaginarse: Se debe unificar la visión de cómo operarán el Metro, las nuevas troncales de Transmilenio, el Transmicable y las troncales de Transmilenio actuales con estos contratos del SITP que tienen una duración de 25 años. Si la visión existe, la ciudadanía y las instituciones no la conocen. En especial, si lo que el Distrito Capital quiere es un sistema multimodal con una sola tarifa, se requiere compatibilizar todas estas aristas del nuevo esquema.

Se necesita voluntad política para sentar a todos los actores del sistema y encontrar soluciones a la crítica situación. Hoy todos están perdiendo. Se requiere sentar en la misma mesa: operadores, propietarios de buses, empresas del SITP provisional, aseguradoras, bancos y ciudadanos. Aquí el Distrito debe liderar este gran acuerdo.

En el Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor para Todos” se aprobaron recursos para entrar a salvar a los pequeños propietarios e inyectar dinero al sistema, sin embargo, el decreto reglamentario no tuvo buena acogida y no se ha logrado nada en este frente de trabajo. La situación de algunos propietarios es realmente grave; más de dos y tres años sin recibir sus rentas.

No sería una salida posible, ¿incorporar los buses del SITP provisional al sistema? A todos estos buses se les colocaría torniquete y se comenzaría a incorporar recursos de lo que hoy pagan más de un millón de pasajeros.

Las cifras recientes muestran que se han reducido el número de pasajeros del sistema, en casi 100 mil con respecto al año pasado. Esto pudo suceder porque los ciudadanos, ante el incremento de la tarifa, dejaron de tomar el servicio y se pasaron a la moto o a servicios ilegales.

Puede ser también que se ha incrementado el fenómeno de los colados y del fraude, situación que deteriora y agrava aún más las finanzas y la operatividad de todo el sistema. Un abordaje integral a la problemática de colados no da más espera y las soluciones no pueden ser propagandas televisivas con patos. Se requiere inteligencia policial, aplicación de la ley, cambios en infraestructura de entradas y nuevos torniquetes.

Transmilenio debe prepararse, para que en caso de que no existan pólizas de seguro para la última semana de octubre, los ciudadanos puedan estar tranquilos de contar con un servicio público esencial como lo es el transporte público. No puede volver a suceder, lo que ya vivió Ciudad Bolívar el año pasado, cuando uno de los operadores no salió y se paralizó la localidad.

Bogotá requiere desactivar de forma urgente la bomba del SITP.

*Diego Molano Concejal de Bogotá

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