Como sacado de ultratumba

Como sacado de ultratumba

16 de noviembre del 2016

Luego de tres semanas de calma chicha se desató la tormenta. Como una fiera sigilosa y atenta a su presa, los del complot de La Habana se encontraban silenciosos y muy quietecitos esperando dar el zarpazo.

Y llegó el momento para desenterrar el cadáver del acuerdo y traerlo de nuevo a la vida como si nada hubiera pasado. Se dieron su tiempo mientras los de la oposición tomábamos confianza. Con plena consciencia de habernos salvado del desastre y con la ingenuidad de quien cree que lo peor ya ha pasado, caímos en la trampa y, si sobrevivimos, de nuevo saldremos maltratados.

Algún día conoceremos los pormenores de la derrota del SÍ al igual que como están saliendo a la luz los detalles del asqueroso fraude con el que fue reelegido Juan Manuel Santos. Para muchos no existía duda alguna en que fue un montaje, ideado desde presidencia, lo del hacker; y estábamos atentos a que alguien hablara. Eso mismo ocurrirá con lo del plebiscito, alguien hablará.

Alcancé a pensar que no se robaron la votación del todo porque no les convenía un presidente con poderes dictatoriales y que era mejor, para sus fines macabros, dejar una estrecha diferencia entre el No ganador y el Sí perdedor y tendernos luego la trampa.

Mi visión de los hechos es como sigue: el primer paso dado por los del complot fue el de hacerle encerrona a Álvaro Uribe en directo por la televisión para obligarlo a un encuentro con su peor enemigo, Juan Manuel Santos. Luego convocaron a los “voceros” del NO, como si una cosa así existiera, para que presentaran sus objeciones a un acuerdo que ellos elaboraron con esmero para entregar el país a las FARC. El resultado del ardid: golpear a la oposición dejando a sus lideres empequeñecidos ante sus seguidores.

Mientras tanto Juan Manuel Santos, al que “coincidencialmente” en esos días le otorgaron el Premio Nobel de Paz, se puso frac y vistió a su familia y amigos con ridículos trajes para pasar unos días en el Palacio de Buckingham. Ya no era el presidente de un país bananero sino, nada más y nada menos, un galardonado con el Premio Nobel, como si eso tuviera importancia en un mundo que apenas sale del letargo del fin de milenio para comenzar a tomar consciencia de que ya han pasado dieciséis años del siglo XXI.

Estas jugadas estaban siendo realizadas a partir de la confianza en mantener en la presidencia de USA a un cómplice como lo ha sido Obama, no existían indicios para pensar en que las cosas pasaran de otra manera. Pero ocurrió lo inesperado: Donald Trump salió electo presidente de Estados Unidos de América para dolor de muchos y especialmente de los del complot de La Habana. Esta circunstancia desestructuró los planes de Santos y sus socios de las FARC. ¿Cómo solucionarlo?

No tardaron en reaccionar y sacaron de ultratumba el acuerdo, que ahora, como un  zombi, llegó “indestructible”. Como en una película de terror, este engendro del demonio está dotado de poderes sobrenaturales. Ya lo han dicho los “voceros” del SÍ: es inmodificable.

Nos amenazan con que ese cadáver revivido es intocable. ¡Qué carajos! Resulta que es el mismo maldito acuerdo al que le dimos sepultura con el triunfo del NO. No le cambiaron ni una coma, se conformaron con añadirle unas cuantas farragosa páginas diseñadas para despistar ingenuos y tranquilizar a sus cómplices que, como hizo ya Kerry, saldrán a aplaudirlo.

Este show fue montado en pleno puente festivo. Llamaron a reunión con carácter urgente a Álvaro Uribe; luego alocución presidencial plagada de mentiras; un poco más tarde, discurso triunfador de Iván Márquez y, a la una de la mañana del lunes festivo, publicación por las redes del acuerdo sacado de las tinieblas, como si fuera  Frankenstein, Drácula o cualquier zombi.

De los “voceros” del NO lo menos que esperamos es una fuerte reacción ante esta burla.

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