Competencia y credibilidad

Competencia y credibilidad

10 de enero del 2019

“La política es el arte de lo posible” decía Otto Von Bismarck y es cierto, el arte de gobernar ya está inventado, las políticas públicas son medibles y cuantificables y los sistemas democráticos tienden hacia un orden internacional (que puede estar bajo amenaza) con reglas estandarizadas, tal vez lo único que genera emoción popular en la política moderna es la sátira y la divergencia entre los diferentes estilos de liderazgo de quienes aspiran u ocupan cargos de elección popular.

Aunque también cabe resaltar que las calculadoras de algunos candidatos con estilo demagógico no están funcionando y prometen utopías ignorando la dificultad que genera gobernar unas sociedades tan heterogéneas, terminan fracasando por corrupción o por ineptitud, que al fin y al cabo son lo mismo, no hay mayor acto de irresponsabilidad que nombrar a los menos capaces para servirle a la ciudadanía.

Por esto es necesario recalcar la importancia de hacer la política de manera coherente, de prometer únicamente trabajo, preparación y desarrollo, esos son los pilares que llevarán a un líder político a tener credibilidad, tal vez el activo más grande en materia democrática.

Hay muchos que se hacen conocer, pero no son creíbles, otros honestos, pero sin liderazgo, otros que compiten con grandes capitales para defender intereses casi siempre ocultos; pero los que de verdad quieren trascender lo hacen con la mística de lo que significa entregar su vida a servirle a los demás, aquellos que quieren ver una sociedad más sana y avanzada. Ser correcto no es una cualidad, es lo mínimo.

Naturalmente, como todos los procesos de la humanidad, el cambio es producto de múltiples factores y muchos hacemos más que uno, por esa razón, si le damos nivel y transparencia a la política habremos avanzado bastante, puesto que de ella dependen las decisiones más importantes de nuestra sociedad.

También tienen su responsabilidad los ciudadanos a quienes divido en cuatro grupos: i) los demócratas que votan a conciencia; ii) quienes venden el voto y están haciendo un daño agregado que no alcanzan a dimensionar; iii) quienes votan sin leer que son tan atrevidos como quien maneja embriagado y iv) quienes no votan bajo la excusa de que “todos son corruptos”,  estos son los más insolentes, su pereza para pensar y su cobardía para decidir, las cobijan bajo un débil argumento y dejan el camino abierto a los corruptos para que se hagan elegir solo con la fuerza del segundo grupo, que aún tengo la esperanza sean minoría.

Igualmente, esto es política y no un cuento de hadas, naturalmente quienes luchan por el poder tienen que tomar decisiones que la mayoría no sería capaz de tomar. Sin embargo, más allá de la ley, hay cuestiones éticas que hacen de un político un hombre creíble, por eso para esta campaña electoral que se avecina todos los candidatos deberían hacer un pacto que contenga estos puntos mínimos fundamentales:

  • No comprar votos.
  • Cumplir los topes electorales.
  • No espiar a los contrincantes.
  • Donantes sobre la mesa.
  • No difamar ni inventar noticias falsas.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.