¿Comunicar los ODS o formar para alcanzarlos?

7 de noviembre del 2019

Por: Rodrigo Riaño, Vicerrector académico de la Universidad La Gran Colombia.

¿Comunicar los ODS o formar para alcanzarlos?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible se han convertido prácticamente en los 17 mantras que directivos, docentes y estudiantes de las Instituciones de Educación Superior repiten de manera disciplinada al interior de las aulas de clase y actividades extracurriculares. Al parecer ya se tienen claras cuáles son esas metas globales, pero la pregunta es: ¿Se están formando los jóvenes en las competencias que se van a requerir en el 2030?

Parece que las Instituciones Educativas se han preocupado mucho por comunicar la agenda 2030, pero el reto es garantizar que los estudiantes tengan la capacidad para lograr el cumplimiento de los objetivos.

Por este motivo, la necesidad de la existencia de un propósito pedagógico se hace siempre manifiesta, teniendo en cuenta que éste no debe devenir de las instituciones per se, sino que es necesario que sea una apuesta de los gobiernos. Se habla en plural de gobiernos, porque ejemplos como el de Singapur al que todos se refieren cuando de transformación en educación se trata, solo se logran estableciendo un continuo, que tenga un propósito claro y que esté por encima de los partidos políticos e ideales que llegan al poder ejecutivo.

En Colombia existe el concepto de calidad en la educación, pero medir ese constructo es difícil sin tener un rasero claro (cuál es el criterio de medida); se habla de innovación en educación, pero tenemos sistemas rígidos de inspección y vigilancia que terminan en ocasiones penalizando acciones que podrían traer valor agregado a los programas; se habla de cuarta revolución industrial y aún no se ha podido articular la formación para el trabajo y el desarrollo humano con la educación superior. En parte lo anterior se debe a que se le ha delegado a las Instituciones de Educación la tarea de definir su hoja de ruta y de ahí la multiplicidad de Proyectos Educativos Institucionales que existen en los colegios y universidades.

Volviendo entonces a la agenda 2030, el Gobierno Nacional debería liderar una apuesta para que desde los colegios y por supuesto también en las Instituciones de Educación Superior, se trabaje en formar a quienes deberán tener la capacidad de responder al cambio climático, disminuir la pobreza, garantizar mayor acceso a los derechos básicos, crear ciudades sostenibles, entre otras. Pero ese liderar, no es un sinónimo de hacerse grande al interior de las instituciones y atacar la autonomía, se trata de ser un verdadero observatorio sobre educación y metas globales que sea referente macrocurricular para que desde allí se constituyan los proyectos educativos que desarrollarán las universidades y colegios.

Una recomendación que podría ser útil al respecto es que las Instituciones Educativas logren liberarse del yugo de lo que hasta ahora han significado las asignaturas y entendamos que los países que tienen experiencias exitosas en educación no ven la matemática o la literatura como un fin, sino como una herramienta para formar, de tal manera que todos los contenidos, independientemente de la asignatura, tienen el objetivo de desarrollar competencias cognitivas, destrezas interpersonales y habilidades intrapersonales; esta triada parece ser la clave para poder adaptarse al 2030.

Es fundamental entonces para el éxito de nuestra sociedad 2030 que se haga un esfuerzo por darle importancia a la creatividad, cuando hablamos de la dimensión cognitiva, y no solo al conocimiento. Además es vital que se creen mayor cantidad de actividades que refuercen el liderazgo y el trabajo colaborativo para potenciar lo interpersonal, en vez de seguir dándole valor a las pruebas individuales de selección múltiple. Finalmente, es indispensable que la ética se viva en el aula y se elogie de nuevo la dificultad y la perseverancia, logrando que la responsabilidad y el hacer las cosas bien, sean objetivos diarios de las clases.

En conclusión, pareciera que para formar los líderes que lograrán el cumplimiento de los ODS, se requiere una educación cada vez más humanista, donde la tecnología sea el puente que acerca el humanismo a los planes de estudio y los salones de clase.

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