Con Peñalosa, se acabó la camorra

11 de enero del 2016

La dispersión parece haber sido el común denominador al interior de la administración.

El cambio es dramático. La camorra permanente,  la bravuconada y el matoneo, liderados por el alcalde Petro, está comenzando a desaparecer en los primeros días del gobierno Peñalosa.

El tono pendenciero que su jefe y muchos funcionarios habían optado como estilo y sello (algunos agresivos y otros repelentes y hasta detestables) ha cambiado por las formas siempre amables del nuevo mandatario.

Peñalosa generalmente llega en bicicleta o en bus. Y cuando se moviliza en carro oficial lo hace en el puesto de adelante, al lado del conductor. El nuevo alcalde se desprendió del ejército de policías y agentes de seguridad, que hacían sus desplazamientos aparatosos y estrafalarios.

El nuevo jefe pide y ejerce dureza en los procesos y la búsqueda de objetivos, pero trato amable con las personas. La sencillez es norma y la austeridad la práctica en el hacer.

El alcalde Peñalosa la tiene clara (no me refiero al slogan de Clarita López). Revisa mucho un libro que ha venido escribiendo desde hace 15 años sobre las grandes experiencias de ciudades del mundo y lo que habrá de hacerse en Bogotá.

Peñalosa ordena y pide resultados, vigila desempeños y como el buen cocinero sabe la receta y exige calidad.

No ha querido el burgomaestre hacer público el espejo retrovisor y así parece haber instruido a su colaboradores más cercanos. Sin embargo se ha filtrado que el desbarajuste encontrado es de horror. La dispersión parece haber sido el común denominador al interior de la administración.

Es notoria la presencia de cientos de funcionarios que devengan por favores políticos recibidos. Y otros sin funciones precisas (programas y más programas; el sicólogo y los tres sicólogos asistentes). El escuadrón de zánganos que dejó Petro –a la par con muchos empleados eficientes- exige ajustes inmediatos, por encima de amarres legales abusivos.

Petro, a quien todo le parecía mafioso, dejó incrustadas verdaderas mafias de parásitos que deberán trabajar al nuevo ritmo, so pena –me imagino- de salir de sus cargos.

Habrá cambios sustanciales en el canal Capital, convertido en oficina de propaganda ponzoñosa del alcalde y sus amigos políticos, creyendo entender que sus intereses eran los mismos de la ciudad desbaratada, tanto como el garbo y algunas pintas del buen senador y mal alcalde.

Apenas empezamos el año y este gobierno de Bogotá. Los cambios son de forma y evidentes, que darán paso –eso esperamos- a una mejor ciudad para todos.

@artunduaga_

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO