Conflicto interno bruto

6 de septiembre del 2011

El doctor Rodrigo Rivera se fue del Ministerio de Defensa, porque el fin de las Farc nunca llegó y la Política de Seguridad Democrática demostró ser un exitoso proyecto político pero que hoy sufre un natural desgaste. Es decir, la guerrilla está lejos de ser derrotada y las Autodefensas tampoco se acabaron, aunque hoy las […]

El doctor Rodrigo Rivera se fue del Ministerio de Defensa, porque el fin de las Farc nunca llegó y la Política de Seguridad Democrática demostró ser un exitoso proyecto político pero que hoy sufre un natural desgaste. Es decir, la guerrilla está lejos de ser derrotada y las Autodefensas tampoco se acabaron, aunque hoy las llamen bandas criminales.

Al mismo tiempo, las Fuerzas Militares carecían de liderazgo y de motivación, porque exigen que se les respete su fuero, ante las recientes y adversas decisiones judiciales, es decir, que están pidiendo un marco jurídico que los defienda cuando se les acuse injustamente de violar los Derechos Humanos; argumento que para unos es razonable y para otros un chantaje.

De otro lado, tampoco fue bien recibido que el ex ministro Rivera haya puesto a disposición de los órganos de control unos contraticos de las Fuerzas Militares, es decir que para ellos él no era “solidario” y no los representaba como el general Mora frente a temas varios como el de pensiones. Sin olvidar que al almirante Cely no le marchan los militares, porque “no es tropero o conoce el arte místico de la guerra”.

Por eso creo que el doctor Rivera no es el responsable de los reveces de la Política de Seguridad, como tampoco creo en los elogios empleados por el presidente Santos al despedirlo de esa cartera. Lo cierto es que se fue la última cuota uribista del gobierno de Santos, un hombre que llegó por Uribe y se fue por el uribismo.

Lo interesante del asunto es que en el primer año de Santos, se desmontó el mito de que la popularidad de un gobernante dependía de la percepción de seguridad que tenían los ciudadanos, porque nada como la seguridad y la inseguridad dividen más a los colombianos.

Pero me hubiera gustado más que el doctor Germán Vargas Lleras fuera el Ministro de Defensa para que él enfrentara a las “bandas criminales”, continuara la persecución contra Alfonso Cano, protegiera las elecciones de Octubre, trabajara de la mano con los gobernantes locales, que son corresponsables de la seguridad ciudadana y garantizara el proceso de la restitución de tierras.

Lo que me tiene aterrado es que un ilustre general del ejército le haya pedido al panel de Hora 20 y a Néstor Morales que se moderaran, cuando lo único que estaban haciendo, era comentando la salida de Rivera y el estado de cosas al interior de las Fuerzas Militares. Recordándome que la diferencia entre el concepto de orden público y seguridad ciudadana, son los derechos y las libertades que consagró la Constitución de 1991 a diferencia de la de 1886. Demostrando una vez más, que los militares son los que no han permitido el manejo civilista de la seguridad para desarrollarla en toda Colombia.

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