Cuando la justicia hace lo que el Congreso dilata

6 de marzo del 2019

Columna de Greenpeace

Cuando la justicia hace lo que el Congreso dilata

Hoy quienes luchamos para que la prohibición del asbesto sea una realidad en Colombia celebramos. Seguimos luchando, pero nos tomamos unos minutos para contemplar lo logrado: tras casi doce años de intentos legislativos por prohibir el uso de asbesto en Colombia, el juez Leonardo Galeano tomó una decisión histórica al ordenar a los Ministerios de Salud y Trabajo implementar una política de sustitución del asbesto en cinco años. Es indudable: estamos cada vez más cerca de que el asbesto no arrebate ninguna vida más en nuestro país.

Según el juez, los derechos a la salud, a la salubridad pública y al medio ambiente fueron vulnerados por parte de la Nación, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Trabajo y empresas como Eternit. En el fallo se le ordenó a las empresas colocar un rótulo en sus productos que diga “este producto contiene asbesto” y, además, el Ministerio de Trabajo deberá realizar un censo de trabajadores que actualmente se encuentran expuestos a la sustancia, así como de los residentes de los barrios aledaños a las minas y fábricas.

Pese a que no se ordena una prohibición explícita del asbesto, sí se ordena a los dos ministerios que en un plazo de cinco años se sustituya por otros materiales, reconociendo su peligrosidad y toxicidad. En otras palabras, están reafirmando lo que desde Greenpeace decimos desde hace tiempo: según el Instituto Nacional de Cancerología, entre los años 2010 y 2014 se registraron 1.744 muertes por cáncer de pulmón atribuibles a la exposición al asbesto. Es un fallo claro que, además, deja expuesto que el Estado y el sector privado han permitido el uso indiscriminado de esta peligrosa sustancia durante décadas gracias al lobby empresarial. Sin duda es una sentencia histórica que obliga al Congreso y al gobierno a estar a la altura y a apurar una normativa que prohíba de manera definitiva el asbesto en todo el territorio colombiano. Es un enorme triunfo ciudadano y la prueba de que, cuando las instituciones no dan una respuesta satisfactoria a los problemas, el compromiso y la presión de la gente puede hacer cambiar las cosas. Greenpeace y más de 130 mil colombianos que se sumaron a la campaña son un ejemplo de que la presión pública puede generar cambios reales.

Este paso reafirma las buenas noticias de fines del año pasado. Diciembre fue un mes de esperanza para quienes luchamos por la prohibición del asbesto: por primera vez el proyecto de ley Ana Cecilia Niño, que busca eliminar la comercialización y el uso de este material tóxico y mortal en toda Colombia, llegó a la instancia de plenaria en el Senado. Luego, a finales del mes, la administración municipal de El Colegio en Cundinamarca anunció que prohibiría el uso del asbesto en todas las contrataciones que se haga en futuras obras públicas desde mayo de este año. 2019 también comenzó con otra alcaldía a favor de la salud: Chivatá, en Boyacá, siguió el ejemplo de El Colegio y acordó suprimir el mineral en construcciones públicas y privadas.

Así como el fallo del juez es una sentencia que marca un antes y un después, el paso adelante del Senado y el hecho de que municipios se adelanten a la aprobación de la ley y comiencen a suprimir el uso del asbesto en las construcciones de su territorio son ejemplos perfecto de que estamos cada vez más cerca de la prohibición a nivel nacional. Es reconfortante saber que la justicia y la comunidad son conscientes de la peligrosidad de esta sustancia que contamina y afecta a la salud.

Debemos continuar trabajando y esperar que este fallo sea implementado y el proyecto de ley sea tratado y aprobado en los próximos meses para celebrar la efectiva prohibición nacional. El asbesto en Colombia tiene sus días contados, y las noticias solo lo confirman. Aunque es invisible, la justicia, organizaciones sociales, entidades académicas y de salud, y más de 130 mil ciudadanos colombianos ya lo vieron, y no van a permitir que siga haciendo daño. El fallo es muy importante, pero cinco años para la transición es demasiado tiempo. La evidencia está a nuestro alcance: las cifras de muertes y enfermos están comprobadas y media década más implica muchas vidas perdidas. Por eso, ya no puede haber retrocesos en esta materia ni se puede permitir que las empresas sigan imponiendo su lobby. Se trata de un enemigo poderoso que hará todo lo posible con tal de confundir a la opinión pública con tal de mantener a flote su negocio.

Colombia debe unirse de una vez por todas al grupo de más de 60 países que ya prohibieron el uso de asbesto. Es tiempo de mirar al futuro y escuchar el pedido de la ciudadanía, la justicia y las entidades médicas y científicas. Es hora que se tome una decisión concreta a favor de la salud: Colombia sin asbesto ya.

*Por Silvia Gómez, directora de Greenpeace Colombia.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO