Cuestión de tiempo

18 de marzo del 2019

Opinión de Carlos Salas

Cuestión de tiempo

“El tiempo lo arregla todo” dice el refrán y la realidad nos enseña que no siempre lo arregla sino que, por el contrario, puede empeorar las cosas. Recomiendan tomarse su tiempo cuando se tienen dudas pero hay ocasiones en que dejamos escapar oportunidades por confiar en sus bondades sin tener en cuenta lo perverso que a veces puede llegar a ser. Así, podemos ver con frecuencia como el tiempo arregla lo que nosotros, por nuestra desidia, no hemos sabido afrontar… o lo empeora.

Cada domingo nos asombramos de cómo se fue la semana de rápido y en cada comienzo de mes nos decimos que el año se está yendo veloz. Es tan generalizada esa percepción que le escuché a mis jóvenes hijas decir que el año pasado pareció de solo seis meses. No es sólo cosa de viejos como en el pasado, ahora hasta los niños sienten que el tiempo vuela.

No sé como percibirán los venezolanos el paso del tiempo como tampoco sé si ellos confían en la máxima que asegura que el tiempo lo arregla todo. Guaidó está convocando a sus compatriotas a una marcha a Miraflores. Hemos visto que este joven político tiene agallas pero se toma su tiempo como también se lo toman los presidentes Trump, Bolsonaro y Duque que, aunque están seriamente comprometidos con salvar a Venezuela, se les olvida que el tiempo pasa mientras que el dolor de todo un pueblo crece.

Hace unos años un amigo editor me dijo: “Las cosas salen cuando tengan que salir”. Al escucharlo me pareció un tanto irresponsable pero poco a poco me he rendido ante la evidencia de que las cosas no salen sino cuando tienen que salir y no cuando deberían salir. Hace rato debió caer Maduro y su narcoestado, lo que habría evitado el inmenso sufrimiento por el que pasan nuestros hermanos venezolanos; se han ido los días, los meses y los años sin que caiga, es decir sin poder comenzar a remediar los males causados por el castro-chavismo durante veinte años en el poder.

Acá en Colombia nos hemos tenido que conformar con que el tiempo arregle las cosas. Nos tuvimos que aguantar, en nombre de la democracia, ochos años del peor gobierno de la historia y temas fundamentales como el narcotráfico y del reclutamiento de menores tan sólo ahora ocupan el lugar que se merecen a pesar de que algunos, durante la campaña del NO, éramos conscientes de que esos malditos acuerdos de la Habana tenían esos dos talones de Aquiles. A pesar de algunos esfuerzos aislados de poner en la mira de los colombianos y del mundo el narcotráfico y las atrocidades cometidas contra nuestros niños campesinos, el gobierno ilegitimo de Santos encontró la manera de ocultarlos, con el fin de hacer ver a los peores criminales que el mundo haya conocido como personas que merecían respeto.

No podemos seguir dejándole al tiempo lo que nos corresponde asumir con valentía si queremos un país digno y con posibilidades de progreso. Las denuncias de las valientes mujeres de Rosa Blanca tienen que llegar hasta las últimas consecuencias y es nuestro deber destapar la olla podrida del narcotráfico. Para enfrentar estos asuntos contamos con el Centro Democrático, un partido para el siglo XXI que actúa para construir un país a la altura de su tiempo y no para alimentar las ansias de poder y riqueza de otros partidos.

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