De inmensa gravedad

6 de agosto del 2019

Opinión de Carlos Salas.

Ser o no ser uribista Opinión de Carlos Salas

Recientemente, el Informativo G24 entrevistó al experto en seguridad y geopolítica, coronel John Marulanda quien, entre graves revelaciones muy sustentadas, resaltó cómo en la peligrosa frontera con Venezuela se puede estar gestando una nueva Siria. Hoy, martes 6 de agosto, el coronel Marulanda habló en La Hora de la Verdad y me puso de nuevo los pelos de punta.

Las dos entrevistas se encuentran fácilmente en YouTube, espero se tomen el tiempo de escucharlas porque de lo que se trata ahí es de un futuro con una Colombia terrible que está surgiendo de una Colombia no tan terrible que está muriendo, como ocurría en la España de Antonio Machado:

“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.”

En este lugar y época es al colombianito al que una de las dos Colombias va a helarle el corazón. La una porque está agonizante y la otra porque en ella el crimen será amo y señor de estas tierras, superando en desgracias a la Venezuela actual.

Colombianito que vienes al mundo te guarde Dios.

¿La Colombia en la que nací es la misma a la que se refiere el coronel Marulanda en estos reportajes y en los artículos que publica semanalmente? ¡No! Es otra que se ha ido conformando por la acción efectiva del crimen transnacional organizado. No es la Colombia con unas FARC que atacaban con fiereza pero que sufrían una que otra derrota por parte de un ejercito valeroso, ni la de un Pablo Escobar que en sus delirios satánicos ponía a temblar al país y a sus dirigentes. Tampoco es la de un Gaviria tembloroso que construía “catedrales” al mafioso más famoso del mundo, ni la de un Samper que por unos milloncitos vendió la presidencia a capos de la droga. Y mucho menos la de un Álvaro Uribe que se la jugó toda por atacar el maldito negocio. Pero si es la de un Juan Manuel Santos que manipuló a su antojo, no solo a los colombianos sino a una parte del mundo, para conseguir su fin; entregar el país a criminales de su misma o peor calaña dejándosela agonizante.

Esta Colombia que comienza a mostrar su terrible rostro que se asemeja a la Venezuela que conocemos hoy, no surge por generación espontanea, ha sido el resultado de la construcción de un Frankenstein hecho de trozos de lo peor de la naturaleza humana. ¿A esa Colombia estaremos condenando a nuestros hijos y nietos con la misma inconsciencia que lo hicieron los venezolanos hace veinte años?

Insisto, escuchen y lean por favor al coronel Marulanda para mirar el verdadero rostro de esa otra Colombia dominada por narcoterroristas de las FARC, el ELN, los Pelusos, el Cartel del Golfo y bandas criminales, todos ellos asociados con carteles internacionales y grupos terroristas. Ya cuentan con el dominio total de dos corredores estratégicos al sur y al norte con el que tienen cercado al país mientras se hacen inmensamente ricos con negocios que les aporta toda la plata del mundo, producto del narcotráfico, la minería, el tráfico de personas, la extorsión y otros rentables delitos, en una nueva y horrible Colombia en donde son amos y señores mientras la otra Colombia muere lánguidamente con su empobrecida democracia golpeada por la corrupción en los tres órganos del poder y por una ciudadanía que hace poco, muy poco, por defenderla porque cada quien se las arregla como puede y prefiere mira para otro lado. Esta Colombia moribunda es mucho más débil que la Venezuela que encontró Chávez y a la que con tanta facilidad se tomó y destruyó siguiendo los lineamientos de Castro y el Foro de Sao Paulo.

Presidente Duque, compatriotas, dejemos de hacernos los locos y, en honor a los héroes de la Independencia, salvemos la patria.

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