De plazas, urnas y redes

2 de junio del 2011

“Esta es la democracia, no lo de Sol fue una de las consignas coreadas en el mitin de cierre de campaña del Partido Popular (PP) en las elecciones autonómicas y municipales realizadas en España el 22 de mayo.  Esta es la democracia, no la de los partidos”, se lee en carteles de las acampadas o se escucha proclamar a participantes en las asambleas que se vienen realizando desde el 15 de mayo en la Puerta del Sol de Madrid y en las plazas de más de 50 ciudades españolas y que constituyen el Movimiento Democracia Real Ya (DRY) o 15-M.

Si lo primero es negro y lo segundo blanco, la experiencia histórica desde la Grecia de Pericles (hace 2.500 años) a las redes globales del siglo XXI, pasando por la Independencia americana, las revoluciones francesa y rusa, o los mayos en las plazas de Atenas (de ayer y hoy), de París, México, Pekín o Bogotá, indica que la democracia, como toda construcción humana -y la democracia es una de las más importantes con sus variantes directas o indirectas, participativas o representativas, revolucionarias u oligárquicas-, constituye una extensa gama de grises, perfectible o degradable en función de los tonos que se acentúen o se diluyan.

Esta fue una de las ideas que compartí en la asamblea de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), el jueves 26 -algo insólito en una institución calificada como “apolítica” y uno de cuyos últimos movimientos estudiantiles fue una “sentada” por un recorte en el horario de la Casa del alumno (Bienestar estudiantil)-; y en la realizada, el sábado 28, en el parque frente al Mercado municipal del distrito de Algirós (integrado por varios barrios al nororiente de la ciudad de Valencia). Como, junto con otras reflexiones y propuestas relativas al emocionante mayo español que me ha tocado vivir (Eduardo Galeano dixit), la he remitido a las redes como mensaje a los indignados e indignadas, a los partidos políticos y a los gestores de redes, hoy tengo el gusto y honor de compartirla con los lectores planetarios de Kien&Ke, por atenta y generosa invitación de su directora, María Elvira Bonilla.

La referencia al debate sobre la democracia con que se inician estas notas, ilustra el aspecto más llamativo (inquietante o ilusionante según la óptica con se mire) de un movimiento muy heterogéneo generacional, social y culturalmente pero comandado por jóvenes más o menos radicales que, en medio de una tremenda crisis económica con casi cinco millones de parados (más del 20 por ciento de la población económicamente activa), dirigen su indignación contra los políticos por la mala gestión (como gobierno y como oposición) de una crisis generada, lo saben, por factores externos (como las aventuras de los mercados que hoy pagan los países), pero también internos, como la corrupción y abusos de los poderosos (en especial de la banca y el mundo financiero), asociados a las políticas neoliberales con menos Estado y más privados, a la hegemonía del ladrillo y al adormecimiento letal de la sociedad.

Esto explica que la mayoría de los puntos contemplados en el decálogo o en el consenso de mínimos que circulan por plazas y redes, sean reivindicaciones democráticas, encabezadas por las que se advierten como pasos inmediatos (DRY)  en el camino posible hacia la utopía inalcanzable (Galeano dixit): La modificación de la Ley Electoral para que el voto de un(a) ciudadano(a) valga igual con independencia de si la opción política que apoya es mayoritaria o minoritaria, nacional o regional; y el control ciudadano a los políticos (para evitar la corrupción, el incumplimiento, el transfuguismo o el absentismo) y a las entidades bancarias (para evitar abusos y aventuras especulativas).

En relación con la primera reivindicación, cabe recordar que Izquierda Unida (IU), el partido más proactivo en relación con DRY, la viene planteando infructuosamente   en el parlamento desde los inicios de la democracia (o sea desde hace más de 30 años), y que Unión Progreso y Democracia (UPyD), el Partido de Rosa Díez (exdirigente socialista) la ha puesto como condición para apoyar a los partidos mayoritarios en los 26 municipios en los que UPyD es la fuerza “bisagra”.

Esto cobra mayor significado el 22-M cuando, habiendo disminuido la abstención, se constata que la debacle del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con pérdida de más de millón y medio de votos, contrasta con la distancia que toma el PP, de más de 2 millones de votos (10 puntos) a pesar de bajar en su votación; así como con el ascenso de IU, UPyD y fuerzas regionales como BILDU en el País Vasco o Compromis  en la Comunidad Valenciana, o con los más de 550.000 votos en blanco (cifra récord de la democracia española).

Si Antonio Caballero hubiese analizado mejor estos datos, no hubiese llegado a las ligeras conclusiones de su columna Abusos (en Semana): No es que los electores españoles hayan votado por el PP como protesta, pues la derecha bajó incluso en la Comunidad Valenciana, aunque no tanto como se podría esperar con nueve imputados por corrupción en las listas (entre ellos el presidente Camps) y aunque hubiesen ganado un diputado por los enjuagues numéricos de la Ley electoral. Es que los votos negados al PSOE como castigo por el giro a la derecha en la economía al dictat del FMI y de Angela Merkel para evitar el “rescate” (al que ha tenido que apelar Portugal como hubiese querido el PP), se han ido a la izquierda o al voto en blanco.

El consenso sobre las principales reivindicaciones de DRY no quiere decir tampoco que al interior del 15-M no haya cuestionamientos a la democracia representativa que sostiene un capitalismo herido de muerte, que siempre ha generado y seguirá generando parados (como reserva de mano de obra que permite controlar salarios), que sigue incrementando la riqueza de cada vez más pocos y la pobreza de cada vez más muchos y que, con sus caducos modelos de producción y de consumo, degrada a la humanidad y contamina y agota el planeta. Los hay, pero en el mencionado consenso (cuya fragilidad o solidez lleva poco más de 15 días), lo importante es avanzar unidos para intentar lograr unas conquistas concretas YA. Como es fácil suponer, el consenso se complica cuando se llega al COMO…

Buscando aportar al COMO, además de sumarme a las propuestas generales, en las mencionadas asambleas he presentado dos muy concretas, que han sido recibidas con acuerdos y desacuerdos que se manifiestan, respectivamente, agitando las manos (o con los tradicionales aplausos), o con el pulgar debajo de los romanos:

  • Proponer a los partidos políticos que incorporen las reivindicaciones del 15-M en sus programas electorales, para su validación en las urnas en 2012.
  • Exigir que el Gobierno de España presente un proyecto de reforma de la Ley Electoral para su aprobación en la presente legislatura.

Las propuestas parten del rotundo rechazo a una solución policial al movimiento de los indignados, en la estela del violento desalojo de los acampados en la Plaza de Catalunya por los Mossos d’Escuadra en la mañana del viernes (recuperada horas después de forma pacífica con apoyo in situ de ciudadanos de Barcelona y, ex situ, de acampados de la Puerta del Sol y otras plazas de España), y de la convicción sobre la gran oportunidad de que, al calor del 15-M, con las lecciones (para todos) del 22-M y con la inteligencia, creatividad y generosidad de todos (o de la mayoría), se pueda generar una solución político-ciudadana potente e innovadora a través de un polo democrático que, articule creativamente plazas, urnas y redes, y recoja las principales reivindicaciones de DRY.

Los árboles del parque como metáfora

Uno de los temas tratados  en la asamblea de Algirós, en referencia a la relación de los objetivos específicos del distrito con los generales del movimiento, fue el QUÉ HACER frente a la falta de sombra que tiene el parque después de una costosa remodelación realizada por el Ayuntamiento (Alcaldía), que se considera acertada excepto en un aspecto fundamental: haber talado tres árboles que daban sombra a una parte significativa del parque incluyendo sendos bancos, cuando con mínima sensibilidad ecológica y esfuerzo creativo, se habrían podido articular en el diseño de caminos, juegos y parterres como elemento clave en la ordenación del espacio (público) para protección de sus usuarios en una ciudad mediterránea donde el sol   es un beneficio (muchas veces inclemente), preservando, a su vez, un patrimonio colectivo y sostenible, si se cuida adecuadamente, por supuesto.

Ante quienes abogaban por la iniciativa espontánea de que los propios vecinos  replantasen los árboles, y quienes proponían el procedimiento regular de solicitar su reposición a las autoridades (administradoras de los recursos públicos que aportan los ciudadanos), hubo voces que dijeron que una cosa no se oponía a la otra y que la primera podría ser la vía si las autoridades no respondían al segundo.

Se trata de una oportuna metáfora con la renovada y democrática versión de lo que en Colombia se ha conocido durante más de 50 años como la combinación de todas las formas de lucha (que enarbolaban los grupos políticos afines a la guerrilla),    pero está vez es en España, con el horizonte del siglo XXI y con licencia de libre intercambio planetario: la innovadora combinación de plazas, urnas y redes!

Las líneas anteriores sintetizan, de alguna forma, libros leídos, páginas escritas, experiencias vividas y discursos echados o escuchados en mis 62 años de vida (la mitad en Colombia y la otra en España) pero, en especial, las pocas letras o palabras que he podido rumiar (Nietzsche dixit) de la avalancha recibida en los últimos días.

De toda esa memoria me permito destacar, como colofón, dos paralelismos surgidos de la inevitable pulsión comparativa de los emigrantes de espacios y tiempos; un ejercicio cuyos resultados, dicho sea de paso, no siempre son odiosos y son muchas veces altamente positivos para el conocimiento o reconocimiento de lo comparado:

El primero tiene que ver con la ilusionante ola verde que conmovió a Colombia en las elecciones presidenciales de 2010, encabezada por Mockus, Fajardo, Garzón y Peñalosa y que, recogiendo la indignación de muchos(as) ciudadanos(as) contra la corrupción, el atropello y la impunidad propiciados por el gobierno del presidente Uribe, se expandió con sorprendente fuerza empujada por las redes y las encuestas, pero arrastrando un déficit democrático interno (de asambleas) y una indefinición programática que, junto con los factores externos del caso, impidieron que reventara con fuerza en las urnas y hoy parece morir en playas disímiles, algunas impensables hace un año, como las del propio uribismo de la mano de Peñalosa.

No sabemos el destino de la ola del 15-M en España dentro de una semana o un mes pero, compartiendo con la anterior potente soporte en redes, tiene diferencias clave: una buena dosis de asambleas (quizá sobrevaloradas) y reivindicaciones democráticas más o menos precisas e inmediatas. Sin tener objetivos electorales, podría reforzarse en las urnas si la izquierda parlamentaria abre las puertas a DRY y el espíritu del 15-M no se disuelve en ellas. Ciertamente difícil pero no imposible.

Y el segundo, fue una noticia de Cali recibida el jueves 26: Más o menos a la misma hora en que terminaba la asamblea en la UPV (15 hs en España, 9 hs en Colombia)  -en la cual, atención, no se había usado megáfono para no interferir la actividad en la Biblioteca-, unos 30 encapuchados saboteaban en la Universidad del Valle el inicio de un importante foro sobre el proyecto de reforma de la Ley 30 (de 1992) de Educación Superior, elaborado por el gobierno del presidente Santos, lanzando bombas papa (explosivos con vidrio y metralla) primero en el interior del Campus y luego contra la policía que acudió a controlar el orden público.

Aunque Hersh Zakheim trae en su Carta abierta a los muchachos del 15-M, la anécdota de la manifestación de 1918 en Berlín que desvía su ruta para respetar    un aviso de no pisar el césped, como prefiguración de la derrota de la revolución alemana de Karl Liebneck y Rosa Luxemburgo, y los invita a pisar el césped de la democracia representativa burguesa; yo creo que más camino revolucionario están haciendo los indignados de la UPV (o los de Algirós que rompían filas para dejar pasar un anciano en silla de ruedas), que los encapuchados de la UV que con sus papas ruidosas pero mudas coartan los derechos de la comunidad universitaria.

La primavera árabe, el 15-M y los foros alternativos, puede estar indicando que para la construcción posible de otro mundo posible, la violencia revolucionaria que campeó en el siglo XX con tan contradictorios resultados, puede ser sustituía por la fuerza, aún desconocida, de la unión de plazas, urnas y redes.

En febrero de 1971 escribía, como presidente de la FEUV, una carta abierta señalando que los subversivos no eran los estudiantes, sino los agentes de la reacción y el imperialismo. Hoy, como ciudadano colombo-hispano, me uno a los dignos indignados e indignadas de la UPV, Algirós, Valencia y España, para decir que en Univalle, Cali y Colombia, también se pueden unir plazas, urnas y redes por la construcción de una sociedad más justa, sostenible y próspera. Es urgente la rectificación de más de 60 años del inútil y trágico ejercicio de todas las violencias.

*Arquitecto de la Universidad del Valle, vinculado a la Oficina de Acción Internacional, Vicerrectorado  de Relaciones Internacionales y Cooperación de la Universidad Politécnica de Valencia (España).

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