Demasiada histeria

Demasiada histeria

4 de octubre del 2016

Nunca, desde que llegó José Pékerman al banco de la Selección Colombia, hubo tanta polémica por una convocatoria. Rosquero, amiguero, cometero, son algunos de los calificativos publicables que se leen y se escuchan entre la misma gente que no hace mucho, no veía nada malo en las decisiones del técnico argentino, ¿se acabó el idilio?

Definitivamente somos una sociedad que no entiende de términos medios. O es luz o es oscuridad, pero nunca se tiene en cuenta la transición entre el día y la noche, razón por la cual muchas veces sufrimos de ceguera selectiva ante lo malo y días después exageración sin mesura ante los mismos hechos.

Por arriba, por abajo, por el medio y hasta en el reverso, por todos lados examinando los últimos elegidos por don José, no se encuentran razones de peso para confirmar, como se ha dicho, que es el llamado con más desaciertos desde que le dijo sí a Luis Bedoya, por aquel entonces máximo dirigente de nuestro fútbol.

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Vamos de nuevo, esta vez con lupa. Innegable que algunos nombres aguantan doble y hasta triple revisión, por ejemplo Robinson Zapata quien últimamente no muestra la seguridad que lo llevó después de varios años al equipo de todos. Abel Aguilar regresó al FPC buscando cupo en la Selección, lo encontró, pero no así su mejor nivel, por eso es otro al que si se le quiere criticar el llamado está bien. Cierro mi lista con el nuevo “cabeza de turco” para la afición nacional. Stefan Medina puede centrar y él mismo meterla de cabeza y seguro muy pocos aficionados saltarían a abrazarlo, pero es mejor no meterse en el gusto de la gente aunque la crítica vaya más por lo personal que por lo deportivo.

A discreción de todos ustedes hay espacio para algún o algunos jugadores más, pero seguro no serán más de dos, por eso a este listado lo caracteriza la COHERENCIA SEGÚN EL GUSTO DEL ENTRENADOR. De nuevo y en mayúsculas, COHERENCIA SEGÚN EL GUSTO DEL ENTRENADOR. Así viene decidiendo después del fiasco de la Copa América en Chile, cuando le bajó el pulgar a la estructura de una generación brillante y le dio un espaldarazo a la renovación empezando desde bien abajo con una base a la que le apuesta pese a las dificultades. De allí la coherencia de pensar casi siempre en los mismos nombres, así le griten desde todos los puntos cardinales que se fije más en el momento de los jugadores en sus clubes. Al final es el DT quien depende de los resultados, esos que ahora le juegan en contra y le merman tolerancia entre el público en general.

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Lo que antes se zanjaba con un: déjalo, que mientras gane no hay que decirle nada, ahora ya molesta y no se entiende, típico de la cultura exitista que nos invadió y que no permite un análisis más profundo.

Pékerman vive el momento más inestable de su etapa en nuestro país. Cuando llegó encontró muchísimo trabajo adelantado y un grupo con muchas experiencias vividas entre triunfos y derrotas, éxitos y fracasos, algo que aprovechó de muy buena manera. Ahora el contexto es diferente, el equipo anda en plena formación con algo de la base anterior y mucho de la apuesta del cuerpo técnico, lo que explica algunos altibajos en el rendimiento de la Selección. Cuanto serviría la unión y la paciencia en estos momentos de más dudas que certezas. Es muy sencillo aplaudir en los buenos momentos.

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