Deposición por deposición

27 de julio del 2018

Por Ignacio Arizmendi Posada.

Deposición por deposición

En el Diccionario de nuestra lengua, la palabra “deposición” tiene, entre otros, dos significados: 1) ‘Privar a alguien de su empleo’ y 2) ‘Exonerar el vientre’. ¿Y a propósito de qué viene? A propósito del nuevo estatuto de la oposición en Colombia, inaugurado este año, que asigna una desconocida cuota de poder a los partidos o movimientos políticos que, representados en el Congreso, se declaren oficialmente en contra del gobierno, en este caso, del presidente entrante, Iván Duque.

Normalmente, quienes se enfrentan a una administración buscan deslegitimarla y deponerla para instaurar las nuevas ideas. Hablando en criollo, una manera que las fuerzas oposicionistas tienen para ‘privar a alguien de su empleo’ es tratar de que el gobierno se vea obligado a imitar al exprofesor Antanas Mockus –el faro moral de algunos colombianos– para que quede al descubierto y aquellas entren a actuar con certera puntería. Circunstancia posible en un país como el nuestro, poblado de figuras dispuestas a valerse de todas las formas de oposición: Gustavo Petro y asociados, incluida su vice Angélica Robledo, Claudia López y todo el espectro ideológico de la izquierda, desde la ingenua –¿existe una izquierda ingenua?– hasta la estalinista –que algunos kamaradas intentan dar por desaparecida–, como las Farc y asociados.

Ahora bien, si la oposición colombiana no logra que Duque se ponga en la “posición Mockus”, hay otra vía para intentar privar de su empleo al presidente y a quienes laboran en su administración: ‘exonerar el vientre’… Tranquilos, no lo tomemos literalmente: hablo del “vientre cerebral”, unidad central que se exonera al extraer de sus misteriosas honduras todas aquellas suciedades que le sirvan al petrismo real o figurado para debilitar, desestructurar y desplazar al gobierno, sin importar el costo. Porque el objetivo, respecto de Iván Duque, es –lo han dicho– confrontarlo de modo radical, sin paliativos, sin cuartel, haciendo uso de la imaginación al ritmo del Síndrome de Cerebro Infecto, SCI, que se manifiesta a través de una Colitis Petrista Inespecífica, CPI (no confundir con las iniciales CPI de la Corte Penal Internacional, tan temida por el castrochavismo criollo).

Por lo tanto, se trata de exonerar de tal modo el vientre cerebral que las toneladas resultantes caigan despiadadamente sobre el cerebro del nuevo gobierno, arrase con el mismo y se presente “la deposición”, es decir, la privación de su empleo por incapacidad operativa. En otras palabras, los enemigos se valdrán de acciones que borren el soporte de la opinión ciudadana y desbaraten la percepción pública positiva para generar la idea de ser un mandatario incapaz, oligárquico, inhumano, inmoral, corrupto, enemigo del pueblo, peligroso. Así, “la deposición por deposición” sería una figura que Petro y demás genios con el SCI buscarán inaugurar en Colombia para ejemplo del mundo democrático, y convertirla en un tema de estudio obligado en las más prestigiosas universidades nacionales y extranjeras y los más renombrados “think tank”.

“Para volver trizas” al gobierno de Duque, la oposición se valdrá, y se vale ya, del Congreso, las cabinas radiales, los sets, las redes sociales, las columnas de los medios capitalistas o mamertos, los congresos, foros y reuniones similares, etc. Tomados dee ese mundo tengo muchos ejemplos de la exoneración que la Colitis Petrista Inespecífica realiza, pero por razones de espacio pego unos pocos, pero elocuentes:

● Rudolf Hommes, en una cita ya expuesta en este espacio, dijo (El Colombiano, 11 marzo) que si Iván Duque ganaba los comicios, “al día siguiente se encontraría Colombia nuevamente inmersa en un conflicto interno que no tendría posibilidad de resolverse sino militarmente”, y que “sería el comienzo de otra era de barbarie como la que tuvo lugar entre 1985 y 2016, que dejó un saldo de más de siete millones de desplazados y más de doscientos veinte mil muertos”.
● En línea con esta belleza, Francisco Cortés, director del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia, no se queda corto al extraer de su vientre cerebral ideas como estas (El Colombiano, 5 junio): “La ultraderecha del CD no ha aceptado ni aceptará los principios liberales de la Constitución, ni el Acuerdo con las Farc, ni la idea de una política de justicia social para garantizar a todos […] las demandas sociales de justicia social, tierra e igualdad”, que “van a ser enfrentadas brutalmente y buscarán aniquilarlas”. (Don Francisco: ¿el objeto de la filosofía no era la verdad? Porque para usted parece que es la posverdad).
● Gustavo Álvarez Gardeazábal sostiene (Las2Orillas, 15 julio): “El nombramiento de Alberto Carrasquilla como ministro de Hacienda del nuevo gobierno ha generado […] un odio que, donde sea conducido por los enemigos del nuevo gobernante, podría llegar a extremos nunca antes vistos”.
● Daniel Coronell (Semana, 17 junio) le dice al presidente Duque: “Usted bajo Uribe no va poder gobernar”.

Ejemplos antológicos, de talante petrista, de lo que la oposición radical obtendrá para descargar en la atmósfera del nuevo gobierno si exonera su vientre cerebral luego de consumir buenas dosis de laxantes ad hoc. Todo, por la envidia y la rabia que les dejó el triunfo de Duque el 17 de junio. Es la perspectiva de la deposición por deposición, formada, la segunda, de “fake news”, críticas infundadas, acusaciones guerreristas, reflexiones originadas en la lucha de clases, etc., que todos los “petros” emplearán desde el primer día del gobierno Duque.

Con razón, Trina Echavarría, del Comité Ejecutivo de la Central Única de Trabajadores, CUT, dijo (El Espectador, 15 julio) que tal organización “no saluda al nuevo gobierno”. ¿Acaso tienen alientos?

INFLEXIÓN. El cerebro representa el dos por ciento del peso corporal y absorbe el veinte por ciento de la energía total que ingresa al organismo. Pero esas cantidades son mayores cuando se sufre del SCI…

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