Derecha o izquierda; he ahí el dilema

15 de marzo del 2018

Opinión de Roger Carrillo.

Derecha o izquierda; he ahí el dilema

La historia reciente de nuestro país, ha estado asociada a cambios políticos y sociales determinantes que se vinculan de forma directa a la polarización ideológica y al sectarismo recalcitrante; por ello resulta curioso que se asocien y escrituren ciertos conceptos a posturas de izquierda o de derecha.

Comencemos por definir históricamente los términos de derecha política e izquierda política: Estos surgen durante la Asamblea Nacional Constituyente de 1789 emanada de la Revolución Francesa, en la cual se establecieron dos vertientes; la primera se sentaba a la derecha del recinto de reunión y estaba a favor del poder absoluto monárquico y la segunda suponía el veto a dicho poder y en contraposición se sentaba a la izquierda, de este concepto inicial se desprendieron diversas trasformaciones que han conformado lo que hoy se conoce como el espectro político y la asociación de las distintas organizaciones a unos ejes conceptuales diferenciales.

Dicho espectro para el caso colombiano, se establece a partir de los grupos políticos y sociales alineados a una de estas dos ideologías; partiré definiendo la izquierda colombiana: El Dogma de la izquierda en Colombia, supone una serie de criterios como la promoción paternalista y asistencial del Estado, la nacionalización y el rechazo a la privatización, la aversión al modelo neoliberal, por ende se satanizan los Tratados de Libre Comercio y creen en la redistribución de la riqueza como principal medio para combatir la pobreza.

De este concepto se desprenden dos alas: el ala de la izquierda moderada vinculada a la socialdemocracia, del cual hacen parte algunas figuras prominentes del Partido Liberal y que como su nombre lo define son la versión democrática de la misma y la otra izquierda, ideológicamente muy cercana a la revolución cubana, al comunismo de la extinta Unión Soviética, al vecino venezolano y su Socialismo del Siglo XXI y que en nuestro país está representada por algunas figuras del Polo Democrático – Movimiento de Izquierda Liberal- asociado a la Marcha Patriótica y en su versión más radical, la Colombia Humana, que sigue la ruta de la economía asistencialista, con la que se administró durante 12 años a Bogotá y de lo cual hoy conocemos sus respectivas consecuencias.

Pasaré a definir la derecha colombiana: En este espectro, localizamos unos principios dogmáticos que giran alrededor de la economía abierta bajo criterios de cohesión social, la confianza inversionista, el papel del Estado como garante de la seguridad y la defensa de la propiedad privada y como fin primordial, el respeto por la institucionalidad; dentro de este grupo con algunas diferencias en los medios y no en los fines, se vinculan figuras de estirpe neoliberal, los conservadores y la dirigencia gremial en general.

Desafortunadamente, estos dos ejes en su versión extrema y bajo unas falsas banderas ideológicas, han sido los causantes de tantos años violentos en el país, alimentados con el combustible generado desde las dinámicas perversas del narcotráfico, el secuestro, el desplazamiento y las vacunas, guerrillas investidas de ideales comunistas y grupos paramilitares que en una supuesta defensa de la propiedad privada, suplantaron por décadas la acción legal del Estado, volviéndose inclusive amos y señores de algunas regiones del territorio colombiano.

Así pues, las masacres, amenazas, extorsión, la eliminación progresiva de grandes líderes de la izquierda y la derecha colombiana, a manos de esos delincuentes que se “tapan bajo la misma cobija” a pesar de sus diferencias, nos llevan a pensar que debemos llegar a un Acuerdo sobre lo Fundamental como lo pregonaba el fallecido Álvaro Gómez Hurtado.

Ese acuerdo debería estar fundamentado en un Estado que mantenga el monopolio de la fuerza para garantizar la soberanía y la seguridad de todos los colombianos, unas instituciones fuertes que sean la base de la independencia y autonomía de las ramas del poder público, una real lucha de clases que gire alrededor de la promoción educativa, la salud y los servicios públicos, el estímulo a la inversión extranjera como generador de crecimiento, desarrollo y modernidad, exigiendo la generación de empleo y salarios dignos, promoviendo la investigación científica, la creatividad y la inventiva, respetando la propiedad privada , incentivando la producción agrícola en todas sus escalas y claro está el aprovechamiento de nuestras riquezas naturales pero amigable, con total respeto de nuestra madre tierra.

Tal vez sea un inicio, tan solo una propuesta con muchas soluciones lógicas, pero es parte del consenso al que debemos llegar, y esto solo se logra con el rechazo total a todas las formas de violencia y criminalidad, al antagonismo exacerbado, la polarización radical y el fundamentalismo ideológico, que solo pretende generar miedo desde cualquiera de las dos orillas políticas y que por supuesto ese inicio nos lleve a tomar decisiones con proyección y en beneficio del país.

A los colombianos no nos queda más que seguir la mejor opción, de cara a las próximas elecciones presidenciales, con el fin de garantizar el futuro de las generaciones venideras y por ahora, la mejor opción para el país, se encuentra en el Centro-Derecha.

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