Derecho al baño público

Derecho al baño público

15 de noviembre del 2017

En una ciudad como Bogotá, que ya llega a los 8 millones de habitantes, solo hay 113 baños públicos. Una situación indignante y que a la vez refleja el poco interés que se tiene para que en los espacios públicos y en los portales de Transmilenio se pueda prestar este vital servicio.

Si a esta falta de baños, se suma la práctica cotidiana en tiendas y centros comerciales de no prestar el baño o de cobrar por su uso, las opciones son cada vez más restringidas y por lo tanto se presenta un mayor deterioro en la calidad de vida en la capital del país.

De acuerdo con la Asociación Americana de Baños Públicos, debería existir un baño público por cada 500 personas en estaciones  de trenes, buses y metro, eso quiere decir que, por ejemplo en la troncal de la Caracas que maneja un aproximado de 60 mil pasajeros hora sentido,  deberíamos tener 120 baños. Tenemos un déficit enorme en este servicio público y no ha sido la preocupación en los últimos años.

En la actualidad el Distrito mantiene 113 baños a través de un programa con jóvenes del Idipron, pero no hay una política para crear, diseñar, mantener y organizar el sistema de baños públicos de la ciudad. Un ejemplo de ello es Transmilenio, a pesar de que mueve más de 4 millones de pasajeros diarios, los baños son muy precarios y solo se concentran en los portales y en unas estaciones de intercambio como la de Ricaurte. Los usuarios e inclusive los conductores reclaman a gritos acceso a baños públicos.

Los cobros excesivos por uso de los baños son indignantes e intolerables. Cómo es posible que a los viajeros que llegan al terminal de transportes de Bogotá les cobren más de $2000 por usar el baño, cuando en muchas ocasiones vienen de recorridos de 10 y 12 horas? Cómo se puede entender que un centro comercial de la Calle 72 se cobre más de $2000 por uso de sus baños en el primer piso, pero en el resto de los pisos es gratis, solo para que no lo usen los estudiantes universitarios cercanos?. No puede ser que en el Éxito de la Calle 53, se cobre el uso del baño al pie de la zona de comidas. Este tipo de prácticas restrictivas atentan contra la buena sanidad de la ciudad, además de ser discriminatorias y tremendamente odiosas.

Afortunadamente el nuevo Código de Policía, incluye un artículo que obliga a los establecimientos comerciales a prestar el baño, en especial para niños, jóvenes, mujeres embarazadas y para personas de la tercera edad. Se espera su cumplimiento y que se garantice este derecho a los ciudadanos.

A partir de la discusión del próximo Plan de Ordenamiento Territorial, la ciudad debe definir una clara política para los baños públicos; por ejemplo  en qué zonas deben ser ubicados. Esto debe aplicar para espacios públicos, parques y el sistema de transporte público, en especial,  deberán ser considerados para el Metro y las nuevas troncales de Transmilenio que se van a construir en los próximos años.

Cuando se piensa en un baño público se viene a la mente, suciedad, malos olores e inadecuado mantenimiento; sin embargo, en pleno siglo XXI son muchas las innovaciones a nivel de diseño y sostenibilidad que se pueden tener en cuenta para los baños públicos.

Actualmente muchos de ellos son construidos con diseño y materiales amigables con el medio ambiente, hacen parte del diseño de los parques e inclusive se construyen con materiales y arquitectura especial debajo de los puentes. Usan tecnologías que les permiten ahorrar agua, reducir a cero los olores e inclusive son autos sostenibles al utilizar energía solar.  Las ciudades ahora, no solo tienen baños públicos propios, sino que son absolutamente estrictas respecto del servicio de baños en los eventos de aglomeración como conciertos, marchas y manifestaciones.

¿Quién en Bogotá es el responsable de los baños públicos? ¿Quién se encarga de asegurar que todas las entidades públicas en los diseños de sus construcciones y servicios siempre consideren la prestación de este servicio vital?

Pareciera un tema menor, pero si una capital quiere ser sostenible y tratar dignamente a sus ciudadanos, tiene que tener una política de baños públicos real.

Y señores de los Centros Comerciales den ejemplo, no cobren por el uso de sus baños. No les cuesta nada, no se van a quebrar por prestar este servicio.

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