Golpes que enseñan a levantar los dedos

Golpes que enseñan a levantar los dedos

14 de noviembre del 2016

El trabajo en conclave de los últimos días en La Habana ha dado resultados y ha permitido un nuevo y mejorado acuerdo de paz. Muchos de los que votamos el SI, pensábamos que eso no iba a ser posible y nos parecía que los del NO se equivocaban cuando aseguraban que era necesario una renegociación.

Hoy debo reconocer, y espero que muchas personas más lo hagan, que los equivocados fuimos los del SI. O por lo menos quedó claro que las posiciones que se había logrado en el primer acuerdo no eran inmodificables. El resultado fue una mayor aproximación de las Farc a las exigencias de la mayoría que ganó el plebiscito.

La paz sigue estando ahí, a las puertas del Congreso. El nuevo acuerdo con algunos cambios sustantivos y otros menos importantes deja claro algunas enseñanzas importantes, porque no hay nada que enseñe más que un buen tropezón como el que vivimos el 2 de octubre. Al día siguiente de ganar el No, el país parecía en una encrucijada sin salida, con una sociedad dividida y pocas esperanzas.

Luego el gobierno y la oposición dialogaron, se trabajaron las propuestas y se produjeron acercamientos entre las posiciones que antes parecían irreconciliables. Pero lo más importante fue la presión popular, las marchas, los plantones, los campamentos de paz, la expresión de la juventud y la masiva manifestación exigiendo un nuevo acuerdo a través de redes sociales. Todo esto hizo que gobierno, Farc y oposición enfrentaran la realidad; así no se hubiera refrendado el acuerdo, el regreso a la guerra no era viable, de ninguna manera.

En un esfuerzo notable, los negociadores sacaron ánimos de no se sabe dónde, porque los años de negociación parecían haberlos agotado y siguieron viéndose las caras en búsqueda de aproximar todavía un poco más sus posiciones, y ¡lo lograron!. El doctor de La Calle, que inauguró en esta última etapa una nueva forma de comunicación mostró en su cara el cansancio de largas jornadas, pero no perdió nunca el ánimo; parece que lo único que perdió fue unos cuantos kilos y los pocos pelos que le quedaban en su cabeza.

Gracias a ellos, negociadores de ambas partes, tenemos un nuevo documento que deberá ser refrendado de alguna manera, ojalá expedita para no darle más largas al inicio formal de la dejación de armas. Ya el propio presidente ha dicho que tiene tres alternativas, el congreso, otro plebiscito o una figura un poco etérea llamada cabildos populares.

Lo importante es que ahora, esa mitad de Colombia que votó el NO, encuentre satisfechas algunas de sus inquietudes sobre el acuerdo y nos unamos como una sola nación en la consolidación del proceso. No todas las objeciones se pudieron incorporar, por supuesto, porque esto es una negociación en la que se debe ceder de lado y lado. Pero los puntos logrados son significativos.

Tal vez el más importante es el que se refiere a la Jurisdicción especial para la Paz, que tendrá garantizada la conformación con jueces colombianos y la relación con la Corte Constitucional, así como una limitación en el tiempo y claridad en las atribuciones sobre militares y civiles involucrados en el conflicto. También me parece un buen avance el tema de los recursos de las Farc y su destinación a la reparación, así como las precisiones sobre los cultivos ilícitos.

En fin, ya se harán los análisis de cada uno de los puntos, una vez se tenga el texto completo. Pero yo me doy por satisfecha, inauguro una nueva sonrisa de optimismo. Si para eso sirvió el nobel de paz, bienvenido sea y gratitud eterna a la comunidad internacional que no ha desmayado en el apoyo de esta difícil negociación.

www.margaritalondono.com

http://blogs.elespectador.com/sisifus

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.