Desacatar el fallo de La Haya: hacer el mal para lograr un bien

20 de septiembre del 2013

Desacatar el fallo de La Haya, es sinónimo de adoptar la “ley del más fuerte”, donde el pez más grande, se come al pez más pequeño. Ojalá no optemos por el realismo político que le ha causado tanto daño a Colombia y al mundo.

Comparto completamente la posición de agotar hasta el último recurso posible con respecto al fallo de la Corte Internacional de Justicia que define los límites marítimos entre Colombia y Nicaragua. Nuestro gobierno tiene la obligación de no conformarse y agotar todas las posibilidades legales, con respecto a la delimitación de nuestro territorio marítimo. También es muy razonable la posición del presidente Santos frente a la nueva provocadora demanda de Nicaragua ante la Haya; donde afirmó que nuestra plataforma continental se defenderá con toda la vehemencia.

Pero de igual forma, resulta bastante preocupante la insistencia de una buena parte de la opinión pública en desacatar el fallo de La Haya de noviembre de 2012. El principal promotor de esta solución llena de despotismo, es el expresidente Uribe, quien pretende imponer a la fuerza lo que su gobierno no pudo alcanzar a  través de una adecuada estrategia jurídica.

La Corte Internacional de justicia, se creó con el fin de  manejar los conflictos entre los países de forma civilizada y evitar la guerra. Al crearse el Sistema Internacional de las Naciones Unidas todos los Estados cedieron una parte de su soberanía en pro de la paz y seguridad internacional, expresando un alto grado de integración, adhesión ilimitada y total a esta causa. Todas las naciones democráticas tienen muy claro que el multilateralismo implica compartir tanto beneficios como riesgos.

Desde que Colombia forma parte de las Naciones Unidas se acogió a la jurisdicción de Corte de La Haya, aceptando que cuando tuviera una conflicto con otro Estado, este se resolvería a través de la justicia internacional. Vale la pena recordar también que Colombia legitimó la competencia de la Corte de La Haya al aceptar el primer fallo de 2007, en el que ratificó su soberanía sobre San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

El “Realpolitik “es la política o diplomacia basada en intereses prácticos concretos, sin atender a la ética como un elemento formador de la política. Para algunos dirigentes en nuestro país, el respeto a la normatividad internacional, está condicionado al éxito que se tenga en la práctica. Esta es una clara expresión de la cultura del atajo, donde  la utilidad, es la base de todo. Desacatar el fallo de la Corte Internacional de Justicia, por considerarlo contrario a los intereses superiores del Estado, puede tener graves implicaciones para nuestra sociedad. Tanto la improvisación en materia ejecutiva, como la omisión de la ética, generan condiciones para que la corrupción se asiente aún más y se extienda dentro de todo el sistema político. ¿Se puede hablar de Estado de Derecho, cuando el mismo Estado es quien fomenta el irrespeto por las decisiones judiciales?, ¿Qué cultura de la legalidad podrá existir, si desde arriba se irrespeta una decisión de la más alta autoridad jurisdiccional del mundo?

Justificar un posible desacato del fallo de La Haya en que Argentina, Estados Unidos, Islandia y Francia también lo hicieron y no les pasó nada, es una de las más grandes falacias que he oído últimamente. Una decisión de Estado frente a temas internacionales  es verdaderamente correcta si, y solo si queremos que todos los países del mundo, en las mismas circunstancias, elijan ese curso de acción.

Existe una gran diferencia entre negociar con Nicaragua un tratado que establezca los límites y un régimen jurídico, a desconocer el fallo abiertamente. Dialogar obedece a una estrategia de “ganar-ganar”, en la que se busca que ambas partes ganen, compartiendo el beneficio. Mientras que desacatar, constituye en sí misma  una estrategia de “ganar-perder” en la que Colombia trata de alcanzar el máximo beneficio a costa de Nicaragua.

Desacatar el fallo de La Haya, es sinónimo de adoptar la  “ley del más fuerte”, donde el pez más grande, se  come al pez más pequeño. El más fuerte predomina entre los demás pero para uno más fuerte hay otro más fuerte. No  podemos  pasar por alto, que si Nicaragua denuncia un eventual desacato ante el Consejo de Seguridad de La ONU, esto podría reflejarse en sanciones económicas, ruptura de relaciones diplomáticas y bloqueos, entre otras opciones que están contempladas en el capítulo siete de la Carta de Naciones Unidas.

Se acercan las elecciones parlamentarias y presidenciales. El infortunado postulado de Maquiavelo que predica: “El fin justifica los medios”, lo han sabido poner en práctica: bombardeando ilegalmente a Ecuador para lograr una exitosa operación militar, en ofrecer dádivas para conseguir  una reelección y ahora en la pretensión de desacatar un fallo  para mantener la soberanía territorial. Ojalá no optemos por el realismo político que le ha causado tanto daño a Colombia y  al mundo.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO