Detener el cambio climático

19 de mayo del 2015

Para millones de personas nada significa el nombre de Alan Charles Rusbridger, pero ¡oh paradoja!!  Del éxito de sus  esfuerzos y de la capacidad que tengamos de adherirnos a ellos dependerá en un futuro no lejano las vida de millones de personas que se verán afectadas seriamente, por el aumento del volumen de las aguas marinas a consecuencia de la amenaza real, que como espada de Damocles, pende sobre las ciudades y pueblos que están ubicados en las costas de los océanos, que es el Calentamiento Global.

Pero se estarán preguntando ustedes ¿y quién es él?  Y yo se los voy a definir y decirles porqué en estos momentos es tan significativo para la especie humana, en un momento en que  parece vamos ya  en vía de extinción, pues varios expertos en sostenibilidad ecológica sostienen que como especie, los humanos hemos firmado nuestra partida de defunción. Alan Charles Rusbridger es un periodista muy  emblemático, jefe de sección de The Guardian (el  periódico Inglés más influyente del mundo)  y editor de este periódico desde el año de 1995. Aunque es nacido en  Zambia, Rodesia del Norte, sus padres son ingleses, luego de vivir unos años allá,  regresaron a Londres, su hijo pudo continuar su formación académica, la que finalizó en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Pues bueno, este periodista y doscientas mil personas más han dirigido una comunicación a Bill y Melinda Gates, reconocidos líderes mundiales de la tecnología y el desarrollo social, así como a sus fundaciones,  para que “se comprometan a cancelar sus inversiones en las 200 compañías líderes en combustibles fósiles, en los próximos cinco años, e inmediatamente congelen cualquier nueva inversión en estas empresas”. (The Guardian, abril de 2015).

El ex Ministro del medio ambiente Manuel Rodríguez Becerra en su artículo “Desinvertir en combustibles fósiles” muestra cómo esta comunicación es el resultado de la campaña liderada por Rusbridger, antes de retirarse del periódico. Él considera que es su deber ético como  ciudadano del mundo, ayudar a combatir la amenaza real  ya presente: el cambio climático,  esfuerzo que  logró quitarles el piso moral y  financiero a las empresas más contaminantes del mundo y en esa medida el Grupo de Medios de Comunicación The Guardian se comprometió a cancelar inversiones por US$1.200 millones que posee en aquellas empresas.

Es importante recordar que en el año de 2009 Greenpeace y Amigos de la Tierra  declararon  la Shell  como  la compañía petrolera más contaminante del mundo por  ser la que más gases de efecto invernadero genera por cada barril de petróleo producido. Del mismo modo, uno de los emporios  depredadores del medio ambiente es el gigante Anglo-holandesa Royal Dutch Shell, que comenzó un ambicioso y desmesurado proyecto de explotación de petróleo en la región del Ártico, sin pensar en los daños que va a ocasionar a nivel mundial.  El Ártico es una región maravillosa situada en el polo norte,  donde se ha iniciado el deshielo por la explotación petrolera  que amplía el efecto invernadero sobre la tierra, efectos que ya se observan a simple vista, al haber comenzado a perder su brillo intenso.  La consigna urgente a nivel mundial es proteger el Ártico, no permitir por ningún motivo que las depredadoras multinacionales intenten extraer sus enormes reservas de gas y petróleo que  guardan en sus entrañas, porque esa acción generará tal grado de desequilibrio ambiental, que la humanidad será la  victima final en su letal agonía generada por el calentamiento global.

Hay que advertir que se están invirtiendo grandes presupuestos en estimular y fomentar  la exploración  de nuevas áreas para extraer  combustibles fósiles. Esta situación es muy delicada desde una visión ambiental, dado que la quema de estos combustibles fósiles produce las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que es uno de los gases principales que causan el cambio climático. Si no se detiene el  aumento  de la temperatura promedio de la tierra,  se generara más rápidamente el proceso de descongelación de los  casquetes polares, con las graves consecuencias que ya se anuncian y se padecen.

Las acciones como las que lidera Alan Charles Rusbridger, tiene como propósito generar  un gran impacto en el aumento de Conciencia, entendida esta como la conjunción entre: comprender y actuar, sobre los daños irreversibles que se le hace al planeta,  para que líderes mundiales   escuchen,  y más bien, sus generosas donaciones sean orientadas hacia las organizaciones sociales, campesinas, granjeras para estimular la conservación, siembra y crecimiento de  árboles y de agua.

Campañas como  la anterior,  estamos en mora de emprender  con relación a la minería  y de este modo generar Conciencia sobre los daños irreversibles en el agua, no solo sobre sus nacederos, sino  además, sobre el precioso líquido que corre en los lechos de los ríos, donde las minas depositan  los mercuriales y demás desechos que deja su explotación.  Es imposible entender, como trasnacionales  y Estado puedan estar tan tranquilos  atentando  y viendo cómo se atenta contra el “oro transparente”,  que es condición “sine qua non” para la subsistencia y salud de todas las especies  del planeta, incluyendo al hombre.  Como pueden preferir el oro amarillo, que no  mitiga la  sed  ni  calma el hambre, al invaluable líquido, fuente de la vida misma, la que no puede dar ni proveer ningún metal por precioso que sea y por alto valor que tenga en el mercado mundial. Pueda ser que todavía nos podamos salvar de la hecatombe  inducida por  la irresponsabilidad de quienes quieren a toda costa extraer hasta la última gota de petróleo, gas, carbón y metales  que queda en la  Madre Tierra.

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

Vice. Presidente del Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos. CPDH.

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