Despertemos el potencial dormido

25 de febrero del 2015

“Está de moda hacer activismo del papel de la mujer en las redes sociales.”

Video de niñas forzadas al matrimonio

“Las niñas de Chad tienen más probabilidades de morir en el parto que de asistir a la escuela secundaria”. Con esta frase comienza el video que hace parte de la última campaña de Unicef para prevenir los matrimonios infantiles en el continente africano. El video muestra la historia a la que se ven sometidas gran parte de las niñas no solamente de ese continente sino de los países en desarrollo: el matrimonio infantil y cómo este acaba con su infancia, cómo las aísla de las niñas de su edad, cómo son presa fácil de la violencia doméstica y sexual, cómo son más susceptibles a presentar complicaciones en el embarazo y el parto, y cómo sus oportunidades de ser personas libres se alejan con las de estudiar y emplearse en un trabajo digno.

En el video la protagonista muere por complicaciones en el parto. Al  igual que ella, el 19% de las niñas que viven en los países en desarrollo quedan en embarazo antes de cumplir 18 años. Colombia tiene justamente ese mismo porcentaje. Aterra por ejemplo que 70,000 mujeres mueren anualmente por complicaciones durante el embarazo y el parto, según el informe Maternidad en la Niñez del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, publicado en 2013.

Según el mismo documento las madres adolescentes entre los 15 y 19 años tienen dos veces más probabilidades de morir durante la gestación que aquellas mayores de 20; y para las menores de 15, la realidad es aún más desalentadora, 5 veces más. Ni qué decir sobre los riesgos de su hijo. Si una niña queda embarazada por debajo de los 15 años, las probabilidades de que su hijo muera es del 60%. La salud de la adolescente se ve afectada pues su sistema reproductivo no está lo suficientemente maduro para soportar la gestación, además de un factor que generalmente viene de la mano con esta adversa realidad: la desnutrición materna. Generalmente las mujeres  tienden a estar más desnutridas que los hombres, pues se considera que ellos al realizar “más actividad física” deben tener las mayores y mejores porciones de los alimentos.

Si la niña y su bebé sobreviven y si se encuentran por debajo de la línea de pobreza, sus posibilidades de que ella más adelante haga parte de una sociedad socialmente productiva es muy baja. Muy seguramente hará parte de “generaciones muertas” atrapadas dentro del ciclo de pobreza.

Pero volvamos, el video de la campaña comienza como acaba: con la adolescente que fallece durante el parto. Tristemente es una muerte evitable. El matrimonio infantil y el embarazo en adolescentes son realidades que deben y que pueden transformarse y con seguridad la solución, se resumen en una frase: inversión sostenible en educación.

Si a estas niñas se les diera la posibilidad de acceder a una educación de calidad en vez de las responsabilidades propias de la maternidad o del matrimonio, su realidad sería deferente. Tendrían la posibilidad de tener un proyecto de vida, podrían soñar con las habilidades que aprenderían durante su estudio y sobre un trabajo digno que les daría ingresos para poder salir adelante, y así en un futuro poder ofrecerles a sus futuros hijos una vida sana y estable.

La evidencia global demuestra que invertir en la educación de las mujeres y las niñas no solamente es lo correcto, sino inteligente. Cada vez son mayores los estudios y las cifras que enseñan el poder transformador que tienen las mujeres educadas en sus familias, comunidades y naciones. Cuando una niña estudia se reduce la pobreza, la mortalidad infantil, los matrimonios a temprana edad, el embarazo adolescente y las tasas de infección por el VIH. Esta es en mi opinión una cifra que demuestra el talento dormido que tenemos en nuestras naciones: Solo un año adicional de educación secundaria incrementa las ganancias futuras de una niña entre el 15-25%.

Estos beneficios no tienen límites, se extienden a las diferentes esferas del desarrollo de las naciones. Sin embargo, aunque las cifras y los estudios sobre el potencial que tienen las niñas y las mujeres son cada vez mayores y de dominio público, el avance de las mujeres, de su educación y el apoyo al crecimiento de su potencial, sigue siendo escaso y lento, cuando no, nulo, en algunas regiones del mundo.

Está de moda hacer activismo del papel de la mujer en las redes sociales, y en discusiones académicas y hasta políticas sobre el empoderamiento de la mujer y su potencial en el desarrollo. Pero a la hora de la verdad, todo queda en el papel y en proyectos. En otras palabras, seguimos siendo buenos planeadores en vez de ser eficaces ejecutores. El crecimiento en inversión social hacia la mujer sigue siendo muy lento.

Teniendo en cuenta que el próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer en el mundo, debemos concientizar nuestra sociedad que debemos avanzar a realizar acciones que cambien la realidad del 50% de la población del mundo conformada por mujeres y niñas. Las naciones deben volcarse a crear leyes y hacer valer los derechos de los cientos de millones de mujeres y niñas que por años han estado sometidas a los múltiples factores culturales o de violencia como el matrimonio infantil, la inequidad, el abuso sexual, la discriminación y la violencia física. Permitir que todo eso ocurra nos hace ser parte de las trampas de la pobreza.

Video Campaña UNICEF:

[youtube width=”549″ height=”366″]http://youtu.be/sk-n7qOgaL8[/youtube]

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