Colombia: “un nuevo orden internacional”

7 de junio del 2018

Opinión de Róger Carrillo.

Colombia: “un nuevo orden internacional”

El nuevo escenario internacional de Colombia, con el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) así como la incorporación a la OTAN como “Socio Global”, para el desarrollo de la cooperación de la seguridad internacional, se traduce en un nuevo desafío que el gobierno de turno, independiente de su procedencia deberá asumir en procura del crecimiento y la estabilidad social del país.

Sin duda, estos logros serán el ingreso del país al mundo desarrollado, donde confluyen las mayores fuerzas económicas y militares, en un proceso de aprendizaje con el sello de calidad y de competitividad necesario para mantenerse allí. Este proceso, deberá producir una repercusión inmediata en la extensión de los cuatro puntos cardinales del territorio nacional, cuyos habitantes demandan hoy, a la luz de la Constitución, el mejoramiento de la calidad de vida y el aumento progresivo de la presencia estatal, a partir de un enfoque social, que genere el desarrollo y crecimiento necesario de la economía desde lo local hacia lo nacional.

Como concejal de Bogotá, celebro este logro de la política exterior del Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y extiendo mis felicitaciones a quienes han hecho parte de este proyecto; al sector privado, la academia, a los partidos políticos, a las mesas directivas del Congreso y al apoyo ciudadano a estas iniciativas. Es de conocimiento global, que el ingreso a la OCDE, debe ser el primer eslabón para afianzar la confianza inversionista nacional e internacional, contribuyendo así a la generación de empleo y en este orden, marcando una senda ascendente de crecimiento y desarrollo del país.

Si bien, estas variables ayudarán a mover la economía colombiana con el ingreso al selecto grupo de países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a partir de una mayor visibilidad a nivel internacional y nuevas oportunidades de inversión, también es cierto que la incorporación a estas instancias de participación, suponen una serie de retos en el proceso de fortalecimiento, crecimiento y estabilidad de la misma.

Retos tan importantes como el mejoramiento en el recaudo de ingresos fiscales, el financiamiento de programas de infraestructura, traducidos en los grandes avances que se han proyectado en las vías 4G, facilitar el desarrollo de proyectos de investigación y desarrollo entre el sector académico y el empresarial, aumentar la tasa de escolarización y universalización de estudios superiores con calidad, el incentivo al emprendimiento y formalización de empleo y pequeños negocios, metas con grandes avances pero que aún son paupérrimas en un mercado tan competitivo en el escenario económico internacional.

De otra parte, el recibimiento de la OTAN como “Socio Global” a Colombia, suponen una serie de ventajas comparativas regionales, teniendo en cuenta las amenazas propias de un conflicto largo garantizado por el combustible del narcotráfico, así como la debilidad fronteriza de los países limítrofes, especialmente con el vecino venezolano que ha permeado la seguridad del país por el constante éxodo de ciudadanos huyendo del régimen de Maduro, así como permitiendo las rutas del tráfico de drogas hacia Europa.

Aunque, el papel neutralizador de guerras ha sido el objetivo predominante de la OTAN, también se ha ganado terreno en el trabajo coordinado para atacar fenómenos de corrupción y del crimen organizado, por lo que su acompañamiento será útil para Colombia en el afianzamiento del proceso de paz con las Farc el próximo con el Eln, y el desmantelamiento de las redes de tráfico de droga transnacional, con el fin de atacar la demanda y neutralizar el entramado que sostiene este mercado ilícito.

En la misma línea que el ingreso a la OCDE, ser parte de la OTAN, se traduce en un excelente mensaje de confianza para los inversionistas, que habla de la estabilidad económica de Colombia y de su excelente nivel de relaciones en el ámbito internacional. Así mismo, esta instancia apunta a que nuestras Fuerzas Militares sigan siendo importantes, inclusive en un país en paz; garantizando su modernización y a que el conocimiento adquirido durante décadas de conflicto, pueda ser aprovechado en otras latitudes.

Sera responsabilidad del gobierno que se instale el próximo 7 de agosto, garantizar la estabilidad y el mantenimiento de estos acuerdos, tan importantes para el desarrollo y crecimiento del país. Los retos y compromisos que se han adquirido, deberán ser prioridad de Estado y en esta medida garantizar los proyectos sociales, serán el estandarte en los años venideros.

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