Dolor en el alma

27 de enero del 2016

Dolor en el alma es el que manifiesta Álvaro Uribe cuando se le ataca de manera tan rastrera.

Nos encontramos ante un país golpeado y lleno de dolor. Dolor en el alma, el mismo que ha expresado Álvaro Uribe con estos nuevos ataques de la Fiscalía, es el que resentimos los colombianos con cada paso que da Santos y sus amigos hacía la entrega definitiva del país a sus peores enemigos. Con dolor en el alma es que quieren ver a Uribe y con él a los que vemos con muy malos ojos lo que nos están construyendo alrededor: una tumba en la que, en nombre de una entelequia con el nombre de paz, nos quieren meter.  Nos encontramos llenos de desazón y con un terrible sentimiento de impotencia. Así se humilla a un pueblo para que sea fácil dominarlo y llevarlo por rutas de ignominia y perversión.

Dolor en el alma es el que manifiesta Álvaro Uribe cuando se le ataca de manera tan rastrera para tenerlo ocupado en inútiles defensas ante siniestras acusaciones que tienen como fin el humillarlo y presentarlo ante sus compatriotas y ante el mundo como un ser despiadado borrando la buena imagen que se ha labrado con tanto tesón a punta de servirle a Colombia.

Luego de escuchar la entrevista que realizó Fernando Londoño al expresidente Uribe en La Hora de la Verdad me ha quedado una inmensa desazón con el curioso sentimiento de que miles como yo están pasando por lo mismo. Recordaba cuando Colombia entera celebraba cada logro del gobierno de Uribe como un éxito de todos. Ahora nos queda la tristeza de compartir la humillación que nos causa cada acción del presente gobierno con la que va arrasando con lo logrado y, lo que es más grave aún, con nuestra ilusión de un mejor destino.

¿Nos seguirán golpeando hasta tenernos en el piso? Por supuesto, esa es la intención de quienes actúan con gestos autoritarios que en nada se diferencian a los de las más crudas dictaduras. Lo que se nos presenta ahora es una pequeña muestra de lo que se nos viene. La Venezuela de hoy será pálida muestra de la Colombia de mañana si no hacemos algo ya.

¿Nos dejaremos doblegar? Saben muy bien que cada golpe dado a nuestro líder es un golpe a cada uno de nosotros. Nos ofenden con sus ridículas acusaciones y nos ponen a cargar con pesados fardos de mentiras plagados de bichos que se reproducen con facilidad cuando se les alimenta con las peores artimañas que puedan imaginar las mentes mas oscuras.

¿Qué esperamos para comenzar a enfrentar seriamente la situación en la que hemos caído? Es ahora, antes de que nuestras fuerzas se vean disminuidas al extremo,que tenemos que reaccionar. Motivos suficientes de indignación tenemos a diario pero, aunque estemos emberracados, no hemos encontrado la manera de actuar y nuestras defensas cada vez se debilitan mas y mas.

Que no llegue el día en el que, a punta de soportar humillaciones, ya no podamos levantar la cabeza. Ahora, cuando todavía mantenemos nuestras fortalezas, es el momento de actuar. Que ese dolor en el alma sea el motor para oponernos a lo que de ninguna manera estaba en nuestra visión del futuro.

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