Dolor, paradigma médico

29 de enero del 2011

Recuerdo con toda claridad a mis maestros en la facultad de medicina previniéndonos de no enmascarar el dolor hasta tanto no supiéramos el diagnostico nosológico, la causa precisa del mismo, o sea, la enfermedad. Enmascararlo, nos repetían una y otra vez,  podría llevar a más daño y a complicaciones por la enfermedad. El ejemplo mas socorrido, valido todavía, es el del dolor de apendicitis, si lo tapamos, damos tiempo a la enfermedad para progresar, la ruptura del  apéndice será la lógica consecuencia y por tanto la peritonitis se instaura, conduciendo incluso a la muerte.

La vida moderna nos ha conducido a buscar afanosamente suprimir el dolor  con el fin de poder continuar nuestras actividades como si nada pasara. Los comerciales anuncian analgésicos a diestra y siniestra, sin tomar en cuenta que el dolor es el principal aviso del organismo de que algo anda mal, de que existe una enfermedad en gestación. No nos permitimos detenernos a buscar los orígenes del dolor, el afán de trabajar, de “cumplir”, está por encima de nuestra salud y bienestar.

Y los médicos hemos caído en este paradigma: “oculta el dolor y continúa tu vida”. Que hecho tan terrible. Cada vez las consultas médicas que son más rápidas, con menos escucha, superficiales en si, conducen a tratar el síntoma a suprimirlo y no ha buscar en profundidad. Como ejemplo está El dolor lumbar, padecido por más del 30% de la población trabajadora, es uno de los que más cae en esta categoría, padecemos de “lumbalgia” o sea literalmente “dolor lumbar”, ocultando el estrés, la artrosis, el tumor  y más grave el imbalance muscular por falta de ejercicio. Se convierte todo entonces en: dolor ¿síntoma o enfermedad?  Es este el dilema que se plantea al seno de las sociedades medico – científicas y en las discusiones académicas.

Desde un punto de vista holístico, el dolor físico es la consecuencia de un dolor previo, que se está sufriendo a nivel mental, emocional y si lo queremos aun, del alma. Desde el punto de vista fisiológico, el dolor es y seguirá siendo, la alarma que el organismo posee o sea un síntoma (Síntoma: fenómeno revelador de una enfermedad, Real Academia de la Lengua).

¿En qué queremos convertir el dolor? Si es en enfermedad solo requerirá buscar el analgésico poderoso que lo corte. Si es en síntoma,  realizaremos un estudio a fondo, sincero, de sus causas en los niveles ya mencionados (alma, mente, emoción y cuerpo). Es una decisión a nivel personal, más allá de lo que nos aconseje el médico. También para nosotros los médicos, es una decisión personal ejercer en uno u otro sentido. Personalmente escojo el segundo, requiere más esfuerzo, pero lleva a logros más duraderos.

Reconocemos la falta de poder controlar adecuadamente el dolor agudo o crónico en medicina. Estadísticas de sociedades médicas revelan que entre un 30 a 50% de las personas que padecen dolor, consideran que su medico no les pone suficiente atención en este aspecto o que solo logran aliviar parcial y temporalmente. Revelan estos hechos la incapacidad de la ciencia médica de curar la  enfermedad, ya que sin enfermedad, el dolor desaparecería automáticamente. Pone de manifiesto como con esfuerzo solo somos capaces de aliviar, de proporcionar cierto bienestar,  mientras que la enfermedad continúa oculta. Claros ejemplos tenemos en la migraña, la gastritis, el colon irritable o la fibromialgia.

¿Será que estamos con el velo de la medicina basada en la evidencia?, como otro paradigma actual. Velo que no nos permite integrar adecuadamente mente y cuerpo, alma y emoción, para llegar finalmente a la anhelada salud.

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