“Duque es de extrema derecha”

“Duque es de extrema derecha”

24 de marzo del 2018

Distintos analistas y periodistas vienen diciendo y repitiendo que el candidato Iván Duque es de “extrema derecha”. Lo han manifestado al aire, en las redes, en los medios escritos, entre otros, Guillermo Perry, con ironía y suspicacia, y Rudolf Hommes, con calambres y perversión, en El Tiempo; Héctor Riveros, con agudeza tóxica, y Álvaro Forero, con flama y flema, en Blu Radio; el poeta William Ospina, con rimas y monstruos, y el abogado Ramiro Bejarano, con filo y cicuta, en El Espectador; María Jimena Duzán, con franqueza retrechera, en Semana.

También, políticos de la talla de Humberto de la Calle, con sabor paisa y nerviosismo tardío; Claudia López, con desenfrenos verbales y fantasías partidistas; Roy Barreras, con tono valluno y persuasión edulcorada; Gustavo Petro, con ira “cundicaribeña” y nostalgia encapuchada. Y otros y otras. Y lo dirán muchas más veces, y lo dirán muchos más, en la medida en que Duque lidere las encuestas o figure en las dos primeras posiciones. “Porque hay que evitar el regreso del demonio”, el expresidente Uribe.

Para saber a qué o quién se puede encapsular en la extrema derecha, la derecha, el centro, la izquierda y la extrema izquierda (simples referentes retóricos), acudamos al teórico Norberto Bobbio, quien sugiere considerar tres guías esenciales: la igualdad, la libertad y la paz (o grado de armonía) en una sociedad y determinar en qué medida una idea o persona promueve o restringe cada uno de tales valores, entre otros.

Se infiere que, mientras más los lesione, más de extrema es la propuesta, no el candidato, y que mientras más los exalte o proteja, más de centro (izquierda o derecha) se cataloga lo propuesto, no el aspirante. Además, ¿a partir de cuántas ideas que “huelan” o “sepan” a extrema derecha, un candidato merece ser situado allí? ¿A partir de una, dos, tres o más? Parecería más riguroso afirmar que lo que es de extrema es la idea, no su generador, salvo que en él predominen posiciones de esa categoría y, claro, se gane el premio de ser condenado a la hoguera por los inquisidores de… extrema izquierda.

Como resultado de todo ello, y visto y oído que Iván Duque dizque “es de extrema derecha”, me puse en la tarea de averiguar por qué los analistas y políticos citados, y otras personas no citadas, localizan al candidato en la extrema. Encontré tres posibles razones.

La primera, haber sido Duque presentado a la consideración de los colombianos por el expresidente Álvaro Uribe, a quien sus enemigos califican a diario de “extremista de derecha”, cosa que vienen diciendo desde hace años. Aplican el dicho “de tal palo, tal astilla”, escenario donde yacen implícitas unas premisas simples: “Como Uribe es de extrema derecha y respalda a Duque, Duque es de extrema derecha”. Lógica de “papa chorriada” (que llevaría a colegir, a modo de ilustración, que el candidato Sergio Fajardo es maoísta por contar con el apoyo del senador Jorge Robledo). Descartada, entonces, la primera razón, “Álvaro Uribe”.

A continuación, las pesquisas se orientaron hacia el programa de Duque, analizado el cual quedó claro que carece de ideas enfiladas a quebrantar los anhelos de igualdad (¿será posible la igualdad?), la libertad y la paz de la sociedad colombiana. En consecuencia, la razón “programa ideológico” quedó así mismo descartada, lo que explica que nadie haya especificado por qué Iván Duque es de “extrema derecha”.

Por último, al carecer de información los detractores del candidato, la tercera razón para señalarlo de tal posición se originaría en la imaginación de aquellos, quienes supondrán que Duque planea realizar acciones de estirpe extrema como estas doce:

● Desmantelar y “hacer trizas” los acuerdos Santos-Timo.

● Perseguir y apresará a los opositores por el simple hecho de serlo.

● Clausurar los medios de oposición por igual razón.

● Suprimir todo tipo de subsidios a las familias más vulnerables.

● Ilegalizar las agremiaciones sindicales.

● Declarar plena libertad de inversión extranjera.

● Eliminar el máximo de restricciones en la explotación de los recursos naturales.

● Volver al Estado confesional.

● Prohibir la unión gay.

● Favorecer al capital y desfavorecer al trabajo.

● Restringir o prohibir la protesta social.

● Privatizar los servicios públicos, la educación, la salud y otros frentes nucleares.

¿Es serio, con base en lo que Iván Duque ha expresado una y otra vez, que alguien piense que tomaría algunas de tales decisiones contra la igualdad, la libertad o la paz? No existe ningún fundamento. Por lo tanto, la razón “imaginación” igualmente se descarta y se concluye que eso de decir y repetir que es de extrema derecha es pura munición electoral.

En su biografía sobre Churchill, Piers Brendon cuenta que, en una ocasión, el presidente de la Real Academia Inglesa de las Artes le preguntó al primer ministro: “¿Qué haría si Picasso fuese paseando delante de usted por Picadilly?”. La contestación no se dejó esperar: “Le daría una patada en el culo”. Historia que me sirve, doctor Duque, para decirle tres cosas: una, que voté por usted; dos, que votaré por usted, y tres, que si se propone ejecutar ideas como las doce expuestas, y me lo encuentro por ahí, hago con usted lo que hizo Churchill…

INFLEXIÓN. El jefe que es capaz de poner los pies en el escritorio, es capaz de escribir con ellos…

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