Duque, mal en las encuestas. ¡Pues claro!

1 de junio del 2019

Opinión de Ignacio Arizmendi

Duque, mal en las encuestas. ¡Pues claro!

Con las encuestas a cuestas, Iván Duque y su gobierno registran una opinión positiva por debajo de los 30 puntos, un nivel que sorprende a muchos dado que debería hallarse en luna de miel, al menos con una buena parte de la ciudadanía. Diría que en muy buena parte es consecuencia de la agitación política existente, expresada en gran medida en y por los medios de comunicación, entendidos en un sentido amplio.

Un ángulo consiste en afirmar que cuando a diversos colombianos se les pregunta si aprueban o desaprueban al presidente Duque y a su gobierno, responden según lo que se sostiene en instancias de comunicación como periódicos, revistas, programas de radio y televisión, portales, espacios online, redes sociales, clases en centros educativos, etc., repletas, esas instancias, de barones y baronesas de un enorme desafecto al expresidente Uribe y, de paso, al presidente Duque. O al contrario. Por lo tanto, en las encuestas muy probablemente se proyectan los sentimientos y las ideas que cada día circulan en aquellas instancias. Y muchos de los encuestados lo hacen a la manera en que los fieles reaccionaron en una iglesia donde el predicador solicitaba fondos para el templo: “El Señor ha hecho mucho por ustedes”, dijo. “Cada uno debería corresponderle con una décima parte de sus ingresos”, a lo que uno de los feligreses, impresionado por el sermón, exclamó: “¡La décima parte es muy poco! ¡Deberíamos dar una vigésima parte!”… Todos, creyendo lo de la vigésima parte, repitieron como loras: “¡Sí, sí, de acuerdo!”. Y tan campantes.

¿Qué prevalece a diario en los espacios, los micrófonos y las cámaras de las instancias de comunicación indicadas? Una intensa tempestad de críticas y descalificaciones a Duque y su gestión: que nombró/no nombró, se reunió/no se reunió, dijo/no dijo, hizo/no hizo. Que es excluyente, que va a volver trizas los acuerdos Timo-Santos, que va a acabar con la JEP, que es incompetente, que propicia choques de trenes, que no ha efectuado nada en favor del país y la ciudadanía, que es un arrodillado a los Estados Unidos, que se interesa más en el hambre y la salud de los venezolanos que de los colombianos, que el país se le salió de las manos, que el presidente es Uribe, y un sinfín de sindicaciones reiteradas en las madrugadas, al comienzo y a lo largo de las mañanas, al mediodía, en la tarde, al empezar y avanzar la noche, y al irrumpir la madrugada. ¡Uf!

¿Cómo los ciudadanos, expuestos a tamaño torrencial –si bien los encuestados no pasan de unos cuantos centenares–, van a dar una buena opinión del mandatario, “empapados” por mensajes manipulados y dirigidos a lesionar severamente al actual gobierno? A lo que se suma la conducta informativa de muchos medios ante los logros de esta administración: no los divulgan, lo hacen a medias, los minimizan, los descontextualizan.  

Parece la estrategia de un Frente Amplio de Oposición, FAO, con integrantes democráticos y totalitarios, formado por analistas, columnistas, periodistas, caricaturistas, académicos, políticos, escritores, humoristas, youtubers, clérigos, oficiales en retiro, exguerrilleros, tuiteros, etc., que se valen de toda clase de recursos y componendas, incluidos ciertos apoyos internacionales, para triturar la imagen del mandatario y de quienes conforman su administración. Con una rabia que no mostraban con el mandato Santos (es que era perfecto: al menos para distribuir mermelada y canonjías).

¿Será que este gobierno y quien lo lidera carecen de aspectos negativos? Los tienen, y no pocos, al igual que ha sucedido con sus predecesores. Sin embargo, lo que aquí se presume es que las respuestas en las encuestas no sorprenden, pues parecen inspirarse en los enfoques destructores de los barones y las baronesas del periodismo formal e informal de este país, reacios a reconocer siquiera alguna virtud o fortaleza en Duque y su gestión. Ilustran lo que el filósofo español Julián Marías dijera en el diario ABC, de Madrid, el 4 de febrero de 1999, hace veinte años: “Hay personas […] que buscan ávidamente los defectos, se alivian cuando los encuentran […] Parecen nutrirse de las faltas, carencias, errores: en suma, del mal”. O, si no, que lo nieguen en Blu Radio de la mañana, donde, entre diez periodistas y panelistas, apenas hay uno de estos, brillante además, alineado con el gobierno. O que lo nieguen en la revista Semana. O en El Espectador dominical, O en…

Lo simpático es que los totalitarios del FAO (petristas, Polo, Farc, los Verdes, y otros) y los demócratas (partidos tradicionales y movimientos nuevos), dueños de la reconciliación y la paz, ¡se quejan, adicionalmente, de la polarización “de la derecha”!

INFLEXIÓN. Los barones y las baronesas sufren de abarognosia: “pérdida del sentido de la percepción del peso” (Diccionario). Su rencor les impide diferenciar entre una falla pesada y una liviana de Duque. Solo les importa proclamarlas día a día.

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