Duque y Guaidó van a hacer historia

20 de mayo del 2019

Opinión de Carlos Salas

Ser o no ser uribista Opinión de Carlos Salas

Los presidentes Duque y Guaidó tienen una posibilidad extraordinaria de hacer historia. A este par de jóvenes lideres, ejerciendo funciones presidenciales, no se les va a escapar de las manos la oportunidad de darle un giro total a un estado de cosas insostenible. La región viene siendo violentamente torpedeada por una alianza siniestra que tiene como elemento ofensivo lo que se ha venido a llamar el Crimen Transnacional Organizado con sus tentáculos muy activos en Venezuela y Colombia.

Hoy las cosas no se ven claras debido a elementos distractores que se han generado con mucha eficacia. Por ejemplo el de crear desconfianza hacía Guaidó por las supuestas conversaciones en Oslo de representantes de la oposición y de la tiranía, con las que han hecho todo un show mediático. Para Duque lo ha sido el circo Santrich montado a finales de la semana pasada como una muestra más de la manera chapucera, pero efectiva, del accionar de los criminales. Es asombroso ver como los medios caen como moscas y convierten ese burdo espectáculo en sensacionalismo puro. Eso podría ser entendible conociendo las debilidades de los medios que quedaron al descubierto luego de ocho años de mermelada santista, pero que a ese juego se preste la Fiscalía y la Procuraduría es realmente preocupante. Lo de Martínez fue parte del show y ganó los aplausos de rigor, igualmente las oportunistas declaraciones de Carrillo.

¿Qué tienen que ver el show venezolano con el colombiano? En un momento en que los destinos de estas dos naciones están íntimamente ligados no se pueden ver como hechos aislados lo que ocurre acá y allá: lo que está en juego sobrepasa las fronteras, así sean hechos que en otras condiciones serían vistos y resueltos internamente. ¿Por qué el gobierno de Noruega entra como mediador de conversaciones en la situación actual de Venezuela, cuando en el pasado lo fue de las de Santos con las FARC, lo que podría convertirse en un salvavidas para la tiranía? ¿Qué motiva esa jugada al mismo tiempo que Guaidó envía a la Florida a su representante, Carlos Vecchio, a conversar con Craig Faller, jefe del Comando Sur? Y, en ese contexto de movidas de alto nivel internacionales. ¿por qué aparece la JEP liberando al narcoterrorista Santrich en un claro desafío a la política antidrogas de Trump cuando se sienten sus pasos de animal grande en la región?

En un discurso muy al estilo de los pronunciados por Santos, Maduro celebra lo de Noruega: “ Se han iniciado con buen pie las conversaciones para avanzar hacía acuerdos de paz…”. Imposible no recordar que Noruega, luego de recibir múltiples ventajas económicas brindadas por Santos, se prestó a ser garante de las conversaciones con las FARC y terminó otorgándole un Nobel.

Considero patadas de ahogado a estas dos chapuceras jugadas, convertidas en show mediáticos. Guaidó y Duque saben perfectamente lo que están haciendo, no tengo duda alguna. Trump no va a echarse para atrás como tampoco Bolsonaro. La finalidad es liberar a Venezuela derrotando a la tiranía y a sus compinches terroristas como también, y de manera urgente, acabar con  el maldito narcotráfico en Colombia desmontando los acuerdos firmados entre un gobierno corrupto y una mafia narcoterrorista, nada más y nada menos que en La Habana.

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