Economía colombiana: metas incumplidas

16 de noviembre del 2017

Colombia debe prepararse para la llegada de un nuevo año fiscal.

Economía colombiana: metas incumplidas

En enero de este año, al exponer el plan económico para esta vigencia, el Gobierno mostró su optimismo con las metas financieras. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, explicó que el proyecto macro para 2017 serían el cumplimiento de algunos objetivos como disminuir la inflación, un crecimiento lento y sostenido, así como la estabilidad en la tasa de cambio y un déficit fiscal ajustado.

En este sentido, y de acuerdo con las últimas mediciones, durante este año ocurrieron varios acontecimientos que marcaron el rumbo de la economía colombiana: el sorpresivo recorte en la tasa de intereses, la aprobación de la reforma tributaria y el aumento del 7% en el salario mínimo.

Estos eventos llevaron a que la actividad productiva cambiara de tendencia. En primer lugar, el ciclo expansivo de la política monetaria que ha liderado el Banco de la República, condujo a una reducción en las tasas del mercado financiero, lo que ha buscado una reactivación en la dinámica del crédito. Segundo, la reforma tributaria sirvió para aliviar las preocupaciones sobre las finanzas públicas y permitió que el Gobierno Nacional tuviera un mayor margen de maniobra en el rubro de inversión. Por último, el ajuste del salario mínimo por encima de la inflación observada, permitió que en parte los hogares, recuperaran parte de la capacidad de compra que perdieron durante los años recientes.

Sin embargo, la preocupación de todos los sectores en los últimos meses, ha sido la desaceleración en el crecimiento, situación “observada” desde una cifra que se prevé no alcanzara a sobrepasar el 2% a diciembre del año corriente, una estadística totalmente alejada de la meta del 2.5% prevista por el gobierno nacional en enero de la vigencia. En este sentido, la agencia Fitch en el estudio anual de calificación de riesgo, proyectó que el país no tendría un crecimiento superior al 1.9% para el 2017 y que máximo expandirá su economía al 2.8% para el 2018.

Si bien dicha agencia en su más reciente informe , mantuvo el riesgo soberano de Colombia en calificación BBB, garantizando la perspectiva del país como un reflejo de políticas macroeconómicas creíbles, flexibles y consistentes; ejemplo de equilibrio ante escenarios internacionales que nos mantienen como una economía en grado de inversión, también es cierto, que se deben tomar acciones para mitigar los riesgos de una crisis económica y financiera, secundada por un proceso de estanflación y una burbuja de créditos impagables.

Así mismo, estos acontecimientos traen consigo una amenaza común: que la inflación cierre de nuevo el año por encima del 4%. En este sentido, la política monetaria y los recortes en las tasas de crédito, incentivan el consumo, pero también, contribuyen a un deterioro de las expectativas de inflación. Al respecto, los modelos sugieren que hay una relación de mediano plazo significativa entre estas expectativas y los precios de los bienes y servicios.

En consideración a la reforma tributaria, se ha calculado que el incremento en la tarifa general del IVA de 16% a 19% viene generando un aumento en la inflación de hasta 1% anual. Si bien se trata de un fenómeno que posiblemente altere los indicadores macroeconómicos una sola vez, el hecho de que se produzca en momentos en los que la inflación no ha descendido hasta el rango meta y con el fenómeno de desaceleración, hace que sea un factor muy relevante para las autoridades, que si no se modera nos puede llevar a un proceso de estanflación, que complicaría la activación económica del país en el largo plazo.

Para este fin, el gobierno colombiano ha venido ejecutando una serie de acciones que han permitido incentivar los procesos económicos del país y en consecuencia disminuyen el déficit de la cuenta corriente, esto se puede reflejar en los $7.731 millones que ingresaron fruto de capital extranjero a la economía nacional, la inversión pública capitalizada por el mejoramiento del recaudo tributario que ya supera los $116 billones a octubre del año, así como las expectativas en las exportaciones que ya superan el 19% con respecto al año pasado.

Si bien estas últimas cifras nos generan un ambiente de tranquilidad, también es cierto que existen algunas tareas incumplidas que no disipan aun las dudas que durante el año se han venido presentando. Las situaciones planteadas, entorno a la desaceleración económica, han conllevado de igual manera a un aumento en las tasas de desempleo sostenido durante el año por encima del 9% en el país, y con situaciones por encima del 10% en ciudades como Medellín y Bogotá, grandes urbes jalonadoras económicas del país.

Si bien organismos como la CEPAL, nos coloca como una economía firme, existen barreras que no permiten un mejoramiento sostenible y perdurable en el tiempo: la alta dependencia de productos básicos, la baja flexibilidad fiscal y los problemas estructurales determinados por el bajo PIB per cápita, esto aunado a situaciones políticas como los bajos indicadores de gobernabilidad, son condiciones que no permiten el despegue total de nuestra economía.

En este escenario, lo claro es que el país se debe empezar a preparar para la llegada de un nuevo año fiscal, en el que se deben doblar los esfuerzos para mitigar el riesgo de la desaceleración y de esta forma crecer por encima de los pronósticos. Para este fin, es importante que el país siga ajustado a las variables internacionales, especialmente las relacionadas con los precios en los commodities mineros y energéticos, con el fin de mejorar los términos de intercambio y en este sentido la balanza comercial.

Estas observaciones, están encaminadas a incentivar procesos de crecimiento, que generen alternativas de inversión a partir de políticas públicas eficientes, la cuales encadenen desarrollos productivos que redunden en el aumento de empleos para los colombianos. Importante engranar con los sectores que jalonan la microeconomía nacional, volver a encarrilar la productividad de las empresas manufactureras para que sean motor de desarrollo y recomponer así la masacre laboral que se ha presentado en este rubro. Fundamental mantener la estabilidad tributaria de los contribuyentes que ya soportaron los impactos de la reforma, con el fin de reactivar los ciclos a partir del consumo.

Por ahora, las proyecciones macroeconómicas del país para esta vigencia no se han cumplido ni se cumplirán y que es necesario mejorar en los temas fundamentales para la recuperación económica en todos los aspectos; para que el 2018 sea el punto de partida de una aceleración prolongada y permanente de la economía colombiana en el escenario nacional y regional.

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